EII con diarrea y dolor abdominal recurrentes: por qué es clave la «remisión profunda»

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La ampliación de la financiación de Tremfya, una terapia dirigida, impulsa estrategias centradas en la recuperación de la mucosa intestinal

Hong Seong-no, profesor del Samsung Medical Center; Jeong Seong-ae, profesora del Ewha Womans University Seoul Hospital, y Kim Su-a, consejera delegada de Janssen Korea, asisten a una rueda de prensa con motivo del lanzamiento de Tremfya con cobertura del seguro y explican el panorama de tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal en Corea. Foto=Janssen Korea

El tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal está dejando de centrarse solo en aliviar los síntomas para fijarse como meta la recuperación de la mucosa y de los tejidos intestinales. La estrategia terapéutica avanza hacia un enfoque que no se limita a reducir la diarrea, el dolor abdominal o la rectorragia, sino que también busca controlar la inflamación visible en la endoscopia para recortar el riesgo de recaídas y complicaciones. En este contexto, un inhibidor de la interleucina (IL)-23 —una opción de tratamiento dirigido utilizable tanto en la enfermedad de Crohn como en la colitis ulcerosa— ha pasado a estar cubierto por el seguro de salud en Corea.

Janssen Korea celebró una rueda de prensa para explicar el alcance, en el entorno terapéutico nacional, del lanzamiento con financiación del seguro de salud de Tremfya (principio activo: guselkumab), un inhibidor de la interleucina-23, para la enfermedad inflamatoria intestinal. Desde el 1 de junio, Tremfya cuenta con cobertura del seguro de salud para pacientes con enfermedad de Crohn activa de moderada a grave y colitis ulcerosa.

La enfermedad inflamatoria intestinal es un trastorno en el que se repite una inflamación crónica en el intestino. Sus principales formas son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. La colitis ulcerosa provoca inflamación sobre todo en la mucosa del colon y causa síntomas como rectorragia, diarrea y dolor abdominal. La enfermedad de Crohn puede producir inflamación en cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, y puede derivar en complicaciones como estenosis intestinal o fístulas. En ambos casos, la alternancia de mejorías y empeoramientos y la necesidad de un manejo prolongado influyen de forma notable en la calidad de vida de los pacientes.

Tremfya es un fármaco biológico que inhibe de forma selectiva la interleucina-23, implicada en la respuesta inflamatoria. La interleucina-23 es una de las sustancias que transmiten señales inflamatorias entre células inmunitarias. Cuando esa señal se activa en exceso, la inflamación de la mucosa intestinal puede persistir. Tremfya es un anticuerpo monoclonal totalmente humano diseñado para bloquear la señal inflamatoria al unirse a la subunidad p19 de la interleucina-23.

Con esta inclusión en la financiación, Tremfya pasa a poder utilizarse como opción de tratamiento biológico en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal de moderada a grave que no responden lo suficiente a los tratamientos previos o no los toleran. En colitis ulcerosa, está indicado para pacientes que no responden adecuadamente o no pueden usar fármacos de tratamiento habituales como los corticosteroides, la 6-mercaptopurina o la azatioprina. En la enfermedad de Crohn, se reconoce la financiación en pacientes activos de moderada a grave que no responden o no toleran dos o más tratamientos convencionales, como corticosteroides o inmunosupresores. En el caso de Crohn, también se aplica el criterio de un índice de actividad de la enfermedad de Crohn (CDAI) de 220 o superior.

El objetivo terapéutico, hacia la «remisión profunda»… se evalúan conjuntamente indicadores clínicos y endoscópicos

En el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal, el concepto que más se está reforzando en los últimos tiempos es el de «remisión profunda». La remisión se refiere a un estado en el que los síntomas ceden y la enfermedad se estabiliza. Durante años, el objetivo principal fue comprobar si disminuían síntomas percibidos por el paciente, como dolor abdominal, diarrea o rectorragia. Sin embargo, aunque los síntomas mejoren, si persiste la inflamación en el interior del intestino puede mantenerse el riesgo de recaídas o complicaciones. Por ello, el objetivo terapéutico se está ampliando para considerar, además de la mejoría clínica, la cicatrización de la mucosa intestinal confirmada por endoscopia y la mejoría de la inflamación verificada en biopsias.

En la rueda de prensa participaron como ponentes Jeong Seong-ae, profesora de Gastroenterología del Ewha Womans University Seoul Hospital y presidenta de la Korean Association for the Study of Intestinal Diseases, y Hong Seong-no, profesor de Gastroenterología del Samsung Medical Center y presidente del Comité del Grupo de Investigación en EII (IBD) de la misma sociedad. Jeong explicó que los objetivos del tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal se están ampliando desde un enfoque centrado en la mejoría de los síntomas hacia la remisión profunda, que incluye la curación endoscópica y la curación histológica. Aunque se han incorporado diversos tratamientos, una proporción considerable de pacientes aún no alcanza un control suficiente de la enfermedad, lo que hace necesarias opciones terapéuticas con nuevos mecanismos de acción.

Hong señaló que, en los ensayos clínicos de enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, Tremfya mostró eficacia en varios indicadores, como la remisión clínica, la remisión endoscópica y la remisión histológica. No obstante, la elección del tratamiento en la práctica debe basarse en una valoración integral que incluya la localización y la gravedad de la enfermedad, la experiencia terapéutica previa, las comorbilidades, la vía de administración y la seguridad.

La principal evidencia para la indicación en enfermedad de Crohn procede de los ensayos clínicos GALAXI 2 y 3. En el análisis integrado de GALAXI-2 y GALAXI-3, Tremfya mostró, frente a Stelara (principio activo: ustekinumab), mejoras en indicadores clave basados en endoscopia, como la respuesta endoscópica, la remisión endoscópica y la remisión profunda.

A la semana 48, la tasa de respuesta endoscópica fue del 53% en el grupo tratado con Tremfya 200 mg cada 4 semanas y del 48% en el grupo con 100 mg cada 8 semanas. En el grupo tratado con Stelara fue del 37%. La tasa de consecución de remisión profunda —que cumple simultáneamente remisión clínica y remisión endoscópica— fue del 34% en el grupo de Tremfya 200 mg cada 4 semanas y del 30% en el grupo de 100 mg cada 8 semanas, por encima del 22% observado en el grupo de Stelara.

La indicación en colitis ulcerosa se basa en el ensayo clínico de fase 3 QUASAR. A la semana 12, la tasa de remisión clínica fue del 23% en el grupo tratado con Tremfya y del 8% en el grupo placebo. En la semana 44 de la terapia de mantenimiento, aproximadamente el 50% del grupo con 200 mg cada 4 semanas y aproximadamente el 45% del grupo con 100 mg cada 8 semanas alcanzaron la remisión clínica.

También se observaron mejoras en los indicadores endoscópicos e histológicos. A la semana 44, la tasa de remisión endoscópica fue del 34% y del 35% en cada grupo de Tremfya, y la tasa de remisión histológica fue del 61% y del 59%. La remisión histológica se refiere a un estado en el que, al observar el tejido intestinal al microscopio, la inflamación ha disminuido.

Asimismo, se presentaron datos a largo plazo. En el estudio de extensión a largo plazo QUASAR en pacientes con colitis ulcerosa, la mayoría de los pacientes mantuvo el tratamiento hasta la semana 92. En la semana 92, la tasa de remisión clínica fue del 74% en el grupo de 200 mg cada 4 semanas y del 71% en el grupo de 100 mg cada 8 semanas. Se informó de tasas de remisión endoscópica del 44% y del 42%, respectivamente, y de remisión histológica del 66% y del 67%. En el estudio a largo plazo de 5 años GALAXI-1 en pacientes con enfermedad de Crohn, la compañía explicó que se confirmó un perfil de seguridad coherente con las indicaciones previamente aprobadas.

El alcance de esta ampliación de la financiación no se limita a la incorporación de un único fármaco. Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal deben mantener el tratamiento durante largos periodos, y no son pocos los casos en los que no responden a las terapias existentes o su eficacia disminuye. La cobertura del seguro de salud amplía el margen para que los pacientes puedan optar por tratamientos dirigidos con nuevos mecanismos de acción en fases más tempranas. No obstante, dado que los biológicos requieren un control de seguridad —incluido el riesgo de infecciones—, en la prescripción real es clave el criterio del especialista, teniendo en cuenta el estado del paciente y los objetivos terapéuticos.

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