«¿Sientes que tu cuerpo ya no responde igual?» Tres grandes enfermedades articulares a vigilar desde la mediana edad

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El riesgo de artrosis aumenta si se tiene un peso elevado o si se realizan con frecuencia actividades que cargan las articulaciones. Foto=generada con ChatGPT

Por la mañana, los dedos amanecen rígidos y, con solo subir unos pocos pisos por las escaleras, la rodilla palpita de dolor. Otro día, una articulación del dedo del pie que estaba bien se hincha de repente y duele tanto que incluso quita el sueño. Si, a partir de la mediana edad, se achacan estas molestias articulares repetidas únicamente a “cosas de la edad”, puede perderse el momento oportuno para tratarlas.

Al subir escaleras, la rodilla molesta…la más frecuente: la ‘artrosis’

La artrosis, conocida a menudo como “artritis degenerativa”, es una enfermedad en la que se producen cambios no solo en el cartílago articular, sino también en los tejidos que forman la articulación —hueso, ligamentos, membrana sinovial, entre otros—, lo que provoca dolor y rigidez. Es frecuente en la rodilla, así como en las manos y la cadera, y el riesgo aumenta con la edad.

En las fases iniciales, es habitual que la rodilla duela al caminar durante mucho tiempo o al subir y bajar escaleras, y que el dolor disminuya al descansar. El sobrepeso y la obesidad, lesiones articulares previas o actividades repetidas que sobrecargan las articulaciones también pueden elevar el riesgo. Mantener un peso adecuado y fortalecer de forma constante la musculatura que rodea la articulación es clave para el control.

Cada mañana, ambas manos rígidas…la ‘artritis reumatoide’, que provoca daño articular

La artritis reumatoide no aparece simplemente por usar las articulaciones durante mucho tiempo. Es una enfermedad autoinmune en la que, por una alteración del sistema inmunitario, se produce inflamación en los tejidos que rodean la articulación. Suele afectar a pequeñas articulaciones como las de los dedos, las muñecas y los pies, y es más frecuente en mujeres que en hombres.

En particular, conviene prestar atención si al levantarse por la mañana las articulaciones permanecen rígidas durante mucho tiempo o si ambas manos y muñecas se hinchan y duelen de forma similar. También puede acompañarse de cansancio o febrícula. Si la inflamación persiste, el cartílago y el hueso pueden dañarse y la función articular puede deteriorarse, por lo que, si los síntomas sospechosos continúan, es importante acudir pronto a consulta.

En plena noche, late el dedo gordo del pie…la ‘artritis gotosa’, de aparición repentina

La gota es una enfermedad en la que cristales formados por una acumulación excesiva de ácido úrico en el organismo se depositan en las articulaciones y los tejidos circundantes, provocando una inflamación intensa. Lo típico es que comience en la articulación del dedo gordo del pie, pero también puede aparecer en el tobillo o la rodilla, entre otras. La articulación puede hincharse y enrojecerse de forma súbita, y el dolor puede ser tan intenso que resulta difícil incluso tocarla.

La gota es más frecuente en hombres, pero en las mujeres el riesgo también aumenta tras la menopausia. La obesidad, la enfermedad renal crónica, la hipertensión y el consumo de alcohol, entre otros, también se asocian al riesgo de gota. Si se repiten los ataques y se dejan sin tratar, pueden formarse tofos gotosos (acúmulos de cristales de ácido úrico) alrededor de la articulación o derivar en daño articular, por lo que se requiere un diagnóstico preciso y un control adecuado.

Rodilla·dedos·dedos del pie…hay que fijarse primero en la ‘zona que duele y el momento’

No todo dolor articular que aparece después de la mediana edad responde al mismo tipo de artritis. Si la rodilla duele más cuanto más se mueve, conviene considerar la artrosis; si cada mañana las articulaciones de ambas manos permanecen rígidas durante mucho tiempo y se hinchan, hay que comprobar la artritis reumatoide. En cambio, si una sola articulación —como la del dedo gordo del pie— se hincha de repente, se enrojece y duele de forma extrema, también debe valorarse la posibilidad de gota.

Las enfermedades articulares tienen causas y tratamientos distintos según el tipo. Si el dolor se repite, si la articulación se hincha y se calienta, si la rigidez matutina persiste o si aparecen dificultades en la vida diaria, conviene no despacharlo con un “a esta edad es normal que duela”. Lo primero es observar la localización y el momento en que aparecen los síntomas, así como su duración, para identificar con precisión la causa.

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