¿Lloras a mares cada vez que cortas cebolla?… «Hay una solución sencilla»

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Si cortas despacio con un cuchillo afilado, puedes mantener los ojos secos

Al preparar la cebolla, si la cortas despacio con un cuchillo afilado, se reduce de forma considerable la cantidad de sustancias químicas que se liberan. Foto=Getty Image Bank

Al cortar o picar una cebolla con un cuchillo, sin darte cuenta acabas llorando. Esto se debe a que el óxido de propanotial S, una sustancia química liberada por la cebolla, provoca el lagrimeo.

Hay una forma de cortar cebolla sin llorar. Según un estudio publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Cornell (EE. UU.) en 〈Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS)〉, basta con cortar más despacio con una hoja más afilada. Es decir, cuanto más afilado sea el cuchillo y más despacio se corte, más disminuye la cantidad de sustancias químicas que se liberan de la cebolla, lo que permite mantener los ojos secos.

El equipo de investigación utilizó una pequeña guillotina, una cámara de alta resolución y sensores para rastrear las gotas de líquido expulsadas al cortar la cebolla. Compararon y analizaron las características de esas gotas en relación con el afilado de la hoja, la velocidad de corte y la fuerza de corte.

Los resultados mostraron que cada capa de la cebolla tiene una piel superior e inferior, y cuando esa capa se perfora aparecen dos efectos. Las gotas de líquido estallan de forma instantánea y, a través de esa capa, el fluido se filtra lentamente.

Cuanto más desafilada estaba la hoja con la que se cortaba la cebolla, se generaban muchas más gotas de líquido y una pulverización más rápida. El equipo explicó: “Una hoja desafilada requiere más fuerza para romper la piel, por lo que se aplica presión al jugo de la cebolla” y “si se corta más rápido y con más fuerza con una hoja desafilada, las gotas salen despedidas más lejos”.

También resultó ser falsa la creencia popular de que una cebolla refrigerada es más eficaz para reducir el lagrimeo al picarla. La temperatura inicial de la cebolla no marcó una diferencia real. De hecho, guardarla en el frigorífico empeoró la situación.

El equipo señaló: “Este hallazgo también afecta a la seguridad alimentaria” y añadió: “Supongamos que hay patógenos en la parte superior de la cebolla. Al cortarla, esos patógenos pueden dispersarse envueltos en pequeñas gotas de líquido”.

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