
La prediabetes es un grupo de alto riesgo de desarrollar diabetes. Si uno se confía, puede acabar convirtiéndose en una diabetes que obligue a tomar medicación y a controlarse de por vida. Tras recibir el diagnóstico de prediabetes, se reducen los hidratos de carbono (arroz, pan, fideos, etc.) y se hace ejercicio de forma constante, pero la glucosa sigue alta. ¿Por qué? Para controlar la glucosa, la alimentación y el ejercicio son lo más importante. Pero también influyen otros factores: dormir mal con frecuencia o mantener el hábito de dormir con la luz encendida, el estrés, los medicamentos que se toman, etc. Conviene revisar de nuevo los propios hábitos de vida.
Obesidad, envejecimiento, estrés, hepatitis, neuralgia, alergias... ¿qué otras causas elevan el riesgo de diabetes?
Si se gana mucho peso, aumenta el riesgo de diabetes. Según datos de la Korean Diabetes Association, en caso de obesidad la insulina no logra reducir bien la glucosa en sangre y la función del páncreas para secretar insulina también puede ir disminuyendo gradualmente. El envejecimiento también influye. Cuanta más edad, más alta tiende a ser la glucosa. Si el estrés se acumula durante mucho tiempo, aumenta la secreción de hormonas corticosteroides y baja la resistencia del organismo, lo que expone a un mayor riesgo de diabetes. Enfermedades como la hepatitis, la pancreatitis o la colecistitis también pueden provocar diabetes. El uso prolongado de corticosteroides —empleados para neuralgias, reumatismo, asma o enfermedades alérgicas— puede afectar negativamente a la glucosa.
Dormir con la luz o la televisión encendidas... la glucosa se dispara y perjudica al sistema cardiovascular
Entre los factores que elevan el riesgo de diabetes figura el hábito de dormir con la luz encendida. La cuestión se ha analizado en varios artículos publicados en revistas académicas internacionales. Si hay luz alrededor mientras se duerme, puede disminuir la capacidad del organismo para regular la insulina y la glucosa puede dispararse. Quienes duermen con la iluminación o la televisión encendidas también pueden ver acelerada la frecuencia cardiaca por la luz, lo que puede causar problemas cardiovasculares. A la hora de acostarse, hay que apagar todas las luces del dormitorio y cerrar las cortinas sin dejar rendijas para mantener la oscuridad. También conviene abandonar el hábito de mirar el teléfono móvil en la cama.
Si se duerme mal con frecuencia… se altera la función de la insulina que regula la glucosa
La falta de horas de sueño y el dormir mal con frecuencia también pueden hacer que la glucosa fluctúe. Se debe a que el sistema nervioso autónomo se vuelve inestable. Si se daña el sistema nervioso autónomo, que participa en la secreción hormonal, también puede verse afectada la hormona insulina que producen las células beta del páncreas. Es decir, se tambalea la capacidad de regular la glucosa. Es importante dormir profundamente 7~8 horas al día. El efecto de la cafeína del café puede durar más de 6 horas. A partir de las 3 de la tarde conviene evitar el café y también es mejor moderar las siestas.
La alimentación y la actividad física siguen siendo lo más importante… hace falta el esfuerzo de revisar la etiqueta de ingredientes de los ultraprocesados
Aunque, como se ve, en la aparición de la diabetes influyen varios factores, la alimentación y el ejercicio siguen siendo lo más importante. Conviene reducir los alimentos de harina blanca (pan, fideos, galletas) y el arroz blanco, y optar por arroz de cereales integrales y pan integral. Al comprar alimentos procesados, también hay que revisar el contenido de azúcares, entre otros. Para controlar la glucosa, lo básico es moverse después de comer. Hay que reducir el tiempo que se pasa sentado durante mucho rato tras las comidas. Entre 30 minutos y 1 hora después de comer —cuando sube la glucosa—, probemos a caminar por el salón o por la oficina. Incluso permanecer de pie ayuda a regular la glucosa.