
El desayuno rompe el ayuno nocturno y aporta los primeros nutrientes del día. Desayunar, por sí solo, no hace adelgazar, pero la composición de esa primera comida sí puede influir en la saciedad, el apetito posterior y la ingesta total de nutrientes a lo largo de la jornada. La pregunta, entonces, es qué elige para desayunar una profesional que ha logrado perder peso.
La farmacéutica Jung Hye-yoon, conocida por el apodo de “Uni Pharmacist”, compartió en sus redes sociales un vídeo titulado “5 alimentos que siempre tomo por la mañana”. En él recomendó, por este orden: primero, huevo cocido; segundo, tomate con aceite de oliva; tercero, un vaso de agua templada; cuarto, yogur griego; y quinto, arándanos.
Jung ha perdido 18 kg con un control constante de la dieta y mantiene una figura esbelta. A continuación, repasamos los beneficios de la pauta alimentaria que propone, basada en su propia experiencia.
Huevo cocido, más saciedad gracias a la proteína
Jung sitúa el huevo cocido en primer lugar y afirma: “El nutriente que puede mantener la saciedad durante todo el día es la proteína”. Y añade: “Conviene asegurarse de tomar huevo, que es una proteína de alta calidad”. De hecho, según un estudio publicado en 2008 en la revista académica 《International Journal of Obesity (Revista Internacional de Obesidad)》, en un experimento con 152 adultos con sobrepeso u obesidad, el grupo que desayunó huevo registró una pérdida de peso un 65% mayor que el grupo del bagel.
Tomate + aceite de oliva, el licopeno actúa como antioxidante
En segundo lugar, el tomate con aceite de oliva. Jung explica: “El licopeno del tomate tiene acción antioxidante”. Y agrega: “Si se le echa un poco de aceite de oliva, se puede aumentar la absorción”. El licopeno, responsable del color rojo del tomate, es un antioxidante representativo del grupo de los carotenoides. Al inhibir el estrés oxidativo se previene el envejecimiento. Como es un compuesto liposoluble, tomarlo junto con grasa ayuda a aumentar su aprovechamiento en el organismo.
Un vaso de agua templada, para reponer la hidratación perdida durante la noche
Jung también recomienda beber por la mañana un vaso de agua tibia. Según explica, ayuda a activar el metabolismo y a estimular el movimiento intestinal. Mientras dormimos, se pierde agua a través de la respiración, el sudor y otros procesos, por lo que es recomendable beber agua al despertarse. Una hidratación suficiente también es necesaria para mantener una digestión y un tránsito intestinal normales. Ahora bien, como se suele decir, es difícil afirmar de forma tajante que “el agua templada activa especialmente el metabolismo y quema grasa”.
Yogur griego, rico en proteínas y útil para controlar el hambre
El yogur griego también encaja bien en el desayuno por su aporte de proteínas. Al eliminarse más suero que en el yogur normal, muchos productos presentan una proporción de proteína relativamente más alta. La proteína aumenta la saciedad y puede ayudar a controlar el hambre hasta la siguiente comida. Según un estudio publicado en 2013 por un equipo de la Universidad de Misuri en la revista internacional 《Appetite (Apetito)》, cuando 15 mujeres sanas consumieron yogures con distintos contenidos de proteína, al tomar yogur griego con 24 g de proteína —frente a un producto con 5 g— disminuyó el hambre, aumentó la saciedad y se retrasó el momento de iniciar la siguiente comida. Aun así, es importante elegir productos con alto contenido proteico y bajo en azúcares añadidos.
Arándanos, una fruta antioxidante emblemática rica en antocianinas
Por último, los arándanos. Jung dice: “Es una fruta con una capacidad antioxidante excelente”. Y añade: “Ayuda incluso a reducir la hinchazón sin elevar bruscamente la glucosa en sangre”. Como señala, los arándanos son ricos en polifenoles, incluidas las antocianinas. Según un estudio publicado en 2010 en 《The Journal of Nutrition (Revista de Nutrición)》, quienes consumieron arándanos mostraron una mejora significativa de la sensibilidad a la insulina en comparación con el grupo de control.
