
Un estudio ha llamado la atención sobre cómo la respuesta inmune del cuerpo puede variar según el lugar donde se realice el mismo ejercicio. El bosque está siendo reevaluado como un espacio que no solo proporciona descanso, sino que también ayuda a la recuperación física y a la reducción del estrés.
El equipo de investigación de Hiroko Ochiai del Centro Médico de Tokio de la Organización Nacional de Hospitales de Japón (NHO) realizó un estudio controlado aleatorio que se publicará en 2025 en la revista científica 《Scientific Reports》, en el que participaron 78 hombres sanos de entre 40 y 70 años. Los resultados mostraron que el índice de inmunidad mucosa respiratoria (sIgA) del grupo del bosque era significativamente más alto que el del grupo de la ciudad.
Solo 90 minutos de caminata en el bosque son efectivos
La diferencia media ajustada entre los dos grupos fue de 32.1µg/mL (p=0.035). Esto sugiere que los anticuerpos mucosos involucrados en la defensa contra infecciones pueden aumentar incluso con una actividad de corta duración.
Sin embargo, dado que los sujetos de estudio eran hombres de mediana edad, no se puede afirmar que esto se aplique de la misma manera a otros grupos de edad o a mujeres. El sIgA es un anticuerpo de primera línea que bloquea la adhesión de patógenos antes de que entren en el cuerpo a través de las mucosas de la boca, la nariz y los bronquios.
Reducción de la hormona del estrés
En el entorno del bosque, la hormona del estrés cortisol disminuyó más que en la ciudad, y los puntajes de tensión, ansiedad y fatiga también fueron más bajos. Esto muestra que, incluso con la misma intensidad de ejercicio, la respuesta fisiológica puede variar según el entorno. Se han reportado estudios que indican que la actividad física en la naturaleza ayuda a estabilizar el sistema nervioso autónomo y a reducir la tensión psicológica.
Influencia de las condiciones como temperatura y humedad
El efecto del ejercicio puede verse más afectado por condiciones ambientales como la temperatura y la humedad que por la altitud. A medida que aumenta la altitud, la concentración de oxígeno disminuye, lo que puede aumentar la frecuencia cardíaca y la intensidad del ejercicio, lo que puede ser una carga dependiendo del estado de salud. Para la mayoría de las personas, es recomendable moverse a una velocidad constante a una altura que no sea excesiva y elegir momentos con temperaturas y humedades adecuadas.
La actividad en entornos naturales influye en la efectividad
Para mantener la salud, es necesario participar regularmente en actividades físicas. Es evidente que el bosque es el mejor entorno para maximizar los efectos del ejercicio, pero su efectividad aumenta cuando se convierte en una elección habitual. Buscar espacios naturales dentro de la zona de residencia y visitarlos con frecuencia es un primer paso realista.
[Preguntas frecuentes]
Q1. ¿Con qué frecuencia debo hacer ejercicio para ver resultados?
A1. Este estudio muestra que incluso con solo 90 minutos de actividad se produjeron cambios en los indicadores inmunológicos y en la hormona del estrés. Sin embargo, no se ha confirmado la duración del efecto. Los expertos recomiendan hacer ejercicio en entornos naturales al menos 1 o 2 veces por semana de manera constante.
Q2. ¿Los parques urbanos tienen efectos similares?
A2. Aunque en las rutas urbanas hay árboles plantados a intervalos regulares, se observaron diferencias en los indicadores inmunológicos en comparación con un bosque con una variedad de especies. Incluso si no es un entorno forestal completo, un parque con una alta proporción de áreas verdes y poco ruido puede ofrecer efectos de recuperación psicológica.
Q3. Si es bueno para la inmunidad, ¿también ayuda a prevenir resfriados?
A3. Dado que el sIgA es un anticuerpo que bloquea la entrada de patógenos en las mucosas respiratorias, cuanto más alto sea su nivel, mayor será la posibilidad de defensa contra la entrada de virus. Sin embargo, no se ha confirmado si el aumento de sIgA conduce a una disminución real en la incidencia de resfriados. La inmunidad es influenciada por varios factores como el sueño, la nutrición y el estrés, por lo que es difícil afirmar que la actividad en entornos naturales tenga un efecto preventivo por sí sola.
