
Se dice comúnmente que a medida que envejecemos, nos resfriamos más fácilmente y la recuperación es más lenta. Se acepta el debilitamiento del sistema inmunológico como un ‘resultado natural del envejecimiento’. Sin embargo, ha surgido un estudio que indica que la disminución de una proteína específica está involucrada en el debilitamiento del sistema inmunológico asociado al envejecimiento.
Según informes de medios científicos como Science Daily, un equipo de investigación liderado por la profesora Sandra Pinho de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), en el departamento de farmacología y medicina regenerativa, ha confirmado que la proteína llamada 'factor plaquetario 4 (platelet factor 4, PF4)' disminuye durante el proceso de envejecimiento, lo que provoca un deterioro drástico en la función de las células madre hematopoyéticas, que son la base de la sangre y el sistema inmunológico. Este estudio fue publicado en un número reciente de la revista internacional de hematología ⟪Blood⟫.
Las células madre hematopoyéticas se encuentran en la médula ósea y son las células clave que producen todas las células del sistema hematopoyético, incluidas los glóbulos rojos y las células inmunitarias del sistema linfático, como las células T y B. En la juventud, estas células se producen de manera equilibrada, manteniendo la función sanguínea e inmunológica de manera estable.
Sin embargo, a medida que avanza el envejecimiento, la diferenciación de las células madre se inclina gradualmente hacia las células del sistema hematopoyético, mientras que la producción de células inmunitarias del sistema linfático, que son importantes para la respuesta a infecciones, disminuye. Este cambio está relacionado con el deterioro de la función inmunológica en los ancianos y se conoce como una de las razones por las que los ancianos son limitados como donantes de médula ósea.
El equipo de investigación analizó modelos de ratones y muestras de médula ósea humana, revelando que el factor plaquetario 4 es una molécula de señalización importante que regula la frecuencia de división de las células madre hematopoyéticas. En organismos jóvenes, el PF4 inhibe la división excesiva de las células madre, manteniendo la estabilidad de la función celular.
Por otro lado, a medida que envejecemos, la cantidad de PF4 producido por las células inmunitarias disminuye. Como resultado, las células madre tienden a dividirse con más frecuencia, aumentando la posibilidad de que se acumulen mutaciones genéticas durante este proceso. El equipo de investigación explicó que estos cambios podrían estar relacionados con inflamación crónica, aumento del riesgo de cáncer hematológico y enfermedades cardiovasculares.
El equipo de investigación también verificó los cambios que ocurren cuando se reabastece el PF4. Después de administrar PF4 a ratones ancianos durante más de un mes, la función y las características de las células sanguíneas e inmunitarias se asemejaron a las de organismos jóvenes. También se observó una mejora en la función celular cuando se trató a células madre hematopoyéticas humanas envejecidas cultivadas en laboratorio con PF4.
Sin embargo, el equipo de investigación enfatizó que no se debe esperar que el factor plaquetario 4 por sí solo revierta el envejecimiento sistémico o extienda la vida humana. La profesora Pinho explicó: “El PF4 no es la llave mágica que resuelve el envejecimiento de todos los tejidos, pero sugiere una nueva dirección de investigación para abordar los cambios relacionados con la edad que ocurren en la sangre y el sistema inmunológico.”
