
En los últimos tiempos, los llamados “suplementos antienvejecimiento” han ganado visibilidad con la promesa de ayudar a retrasar el envejecimiento y conservar la juventud. El interés del público también crece a medida que no solo actores de Hollywood, sino también divulgadores e influencers del ámbito científico, recomiendan de forma recurrente suplementos de polifenoles y potenciadores de NAD+.
Sin embargo, más que recurrir a suplementos caros, consumir frutos del bosque como alimento real y en crudo puede aportar mayores beneficios para la salud.
Entre los productos que hoy destacan en el mercado antienvejecimiento figuran NMN (mononucleótido de nicotinamida) y NR (ribósido de nicotinamida), conocidos como precursores de NAD+, que participa en el metabolismo energético celular, así como diversos suplementos de polifenoles de origen vegetal, como los del té verde o la cúrcuma. Aunque estos ingredientes se promocionan como si frenaran el envejecimiento y mejoraran la vitalidad, la evidencia clínica en humanos sigue siendo insuficiente.
En particular, el NMN no está reconocido en Corea del Sur como ingrediente de alimentos funcionales para la salud. Entre los productos relacionados que circulan en el mercado, una parte considerable son alimentos convencionales cuya seguridad no se ha verificado lo suficiente o artículos importados mediante compra directa en el extranjero, por lo que a menudo resulta difícil evaluar la fiabilidad de su calidad y composición.
Con los suplementos de polifenoles, la situación no es muy distinta. Los polifenoles son sustancias que las plantas producen para protegerse de la radiación ultravioleta o de estímulos externos, y se sabe que tienen acción antioxidante y efectos antiinflamatorios. Entre los ejemplos más representativos están las catequinas del té verde, las antocianinas del arándano y la curcumina de la cúrcuma.
Ahora bien, que los polifenoles presentes en los alimentos sean beneficiosos para la salud y que los suplementos extraídos de ellos produzcan el mismo efecto son cuestiones distintas. Hasta la fecha, no hay pruebas suficientes para afirmar de forma concluyente que los polifenoles en forma de suplemento generen un efecto antienvejecimiento claro en las personas. También se han notificado, aunque de manera poco frecuente, casos de daño hepático asociados a algunos extractos de té verde o suplementos de cúrcuma.
En cambio, numerosos estudios sí han demostrado que comer directamente y en crudo frutos del bosque como arándanos, fresas o frambuesas beneficia la salud. Los polifenoles abundantes en las bayas, como las antocianinas, muestran una eficacia notable para prevenir enfermedades cardiovasculares al mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y regular la presión arterial. Además, se sabe que el arándano ayuda a prevenir la arteriosclerosis al impedir la oxidación del colesterol malo (LDL) y también es eficaz para mejorar la memoria.
Las bayas también son beneficiosas para el control del azúcar y la salud intestinal. Comer frutos del bosque ayuda a regular la glucosa en sangre. Asimismo, los polifenoles de las bayas pueden influir positivamente en el mantenimiento del sistema inmunitario al crear un entorno que favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. En el caso de las frambuesas y las moras, destacan entre las frutas por su alto contenido en fibra dietética, lo que ayuda a mantener la saciedad y a mejorar la salud del entorno intestinal.
