
Un equipo de investigación de Corea ha demostrado la seguridad y la eficacia de una nueva técnica de cirugía robótica para extirpar el cáncer de pulmón sin afectar los nervios que discurren entre las costillas. Se ha comprobado que la «cirugía robótica de cáncer de pulmón con preservación intercostal» puede reducir de forma notable la «neuralgia intercostal», un efecto adverso crónico que disminuye considerablemente la calidad de vida de los pacientes tras la operación.
El equipo del profesor Woo-hyun Jeong, del Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular del Hospital Universitario Nacional de Seúl en Bundang, lo ha comunicado tras analizar los resultados de la «cirugía robótica de cáncer de pulmón con preservación intercostal» realizada a 102 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) durante tres años, desde junio de 2022. Este estudio se ha publicado en el último número de 《Journal of Robotic Surgery》, una revista internacional del ámbito de la cirugía robótica.
En la cirugía tradicional del cáncer de pulmón, lo habitual era abrir orificios entre las costillas (espacios intercostales) e introducir instrumental de toracoscopia para resecar el pulmón. Sin embargo, entre las costillas discurren nervios intercostales de gran calibre, por lo que el daño nervioso durante la intervención era difícil de evitar. Como consecuencia, muchos pacientes sufrían después «neuralgia intercostal», con dolor intenso cada vez que respiraban, o secuelas como disminución de la función respiratoria.
Para superar estas limitaciones, en 2022 el profesor Jeong ideó por primera vez en el mundo un abordaje que no entra por el espacio intercostal, sino que realiza un orificio por debajo de la costilla más inferior e introduce por ahí el robot quirúrgico. Este método tiene la ventaja de acceder por una zona sin nervios y evitar el daño desde su origen y, al mismo tiempo, permite una cirugía precisa incluso cuando la distancia hasta el pulmón es mayor, gracias a un robot quirúrgico de brazos largos y con rotación libre. En la actualidad, también se están realizando cirugías de cáncer de pulmón que emplean este abordaje en países como Estados Unidos y Canadá.
Con el fin de verificar la seguridad y la eficacia de esta técnica de cirugía robótica con preservación intercostal, el equipo llevó a cabo un estudio durante tres años, de junio de 2022 a junio de 2025, en 102 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico.
Según el análisis, de los 102 pacientes evaluados solo 2 (1,9%) presentaron complicaciones graves, lo que indica un alto nivel de seguridad. En particular, existía la preocupación de que el abordaje por debajo de la costilla pudiera lesionar el diafragma, pero en la práctica no se registró ningún caso de daño diafragmático. Además, tampoco apareció ningún caso de pseudohernia (fenómeno en el que el abdomen se abomba por parálisis de la musculatura de la pared abdominal), que en la técnica convencional con abordaje intercostal se produce en torno al 7,6%; esto confirmó su eficacia para preservar los nervios intercostales.
También se confirmó que la capacidad de disección de ganglios linfáticos, clave en el tratamiento del cáncer, es equivalente a la de la técnica convencional. En el análisis de 47 pacientes con alto riesgo de metástasis, se logró extirpar una media de 20,4 ganglios linfáticos por persona. En particular, en 11 de los 47 pacientes (23,4%) se identificaron tras la cirugía, mediante biopsia (estudio histopatológico), metástasis ganglionares que no se habían detectado antes con TC (tomografía computarizada) ni con PET-TC (tomografía por emisión de positrones con tomografía computarizada), lo que demuestra que es posible localizar con precisión incluso metástasis ganglionares ocultas.
El profesor Jeong afirmó: «Es muy significativo haber demostrado que la “cirugía robótica de cáncer de pulmón con preservación intercostal” reduce de forma drástica el dolor posoperatorio y, al mismo tiempo, permite una resección pulmonar y una disección ganglionar equivalentes a las de la técnica convencional». Y añadió: «En el futuro continuaremos analizando el efecto de reducción del dolor, la preservación de la función respiratoria y la calidad de vida».
