
Si sientes que el sabor de la comida de mamá, a la que no has probado en mucho tiempo, ya no es el mismo, y notas que durante la conversación con papá ha aumentado el uso de pronombres como “eso, aquello”, no debes pasarlo por alto. Esto puede no ser solo un fenómeno de envejecimiento, sino un síntoma de enfermedad. Se trata del trastorno cognitivo leve, que se considera la ‘etapa previa’ a la demencia.
Los pacientes con demencia han aumentado un 25% en 4 años... el trastorno cognitivo leve es el ‘período decisivo’ para prevenir la demencia
La demencia ya no es un problema ajeno. Según la Agencia de Evaluación y Aseguramiento de Salud, el número de pacientes con demencia en el país ha aumentado de aproximadamente 560,000 en 2020 a más de 700,000 en 2024, un aumento del 25% en solo 4 años. Durante el mismo período, el número de pacientes con trastorno cognitivo leve, considerado un precursor de la demencia, también ha aumentado cerca del 20%, superando los 330,000.
Sin embargo, a pesar de la gravedad de la enfermedad, la vigilancia sigue siendo baja. Según una encuesta de percepción pública de la Asociación Coreana de Demencia, en 2022, el 58% de los encuestados no conocía el término trastorno cognitivo leve, y el 73% no era consciente de que este período es crucial para la prevención de la demencia.
El Dr. Sim Woo-ik, director del Centro de Gestión de Salud de Corea en Gangseo (especialista en medicina familiar), enfatiza que “la demencia no es una enfermedad que aparece de repente, sino que a menudo progresa lentamente a través de la etapa de trastorno cognitivo leve” y que “si se reciben exámenes y cuidados adecuados en esta etapa, se puede esperar ralentizar la progresión o tener efectos preventivos”.
La diferencia decisiva entre el olvido y el trastorno cognitivo leve
Muchas personas confunden el trastorno cognitivo leve con un simple olvido relacionado con el envejecimiento, pero la diferencia decisiva entre ambos estados radica en el ‘modo de almacenamiento de la memoria’ y el cambio en la ‘capacidad de realizar actividades diarias’. El olvido implica que la información está almacenada en el cerebro, pero hay un problema temporal para recuperarla. Si alguien da una pista, puede recordar rápidamente, diciendo “¡Ah, cierto!” y es consciente de su problema de memoria, lo que le causa incomodidad.
Por otro lado, el trastorno cognitivo leve implica que la memoria en sí no se almacena correctamente en el cerebro. Por lo tanto, incluso si se da una pista, a menudo no puede recordar el evento en sí, y ni siquiera es consciente de que acaba de olvidar algo.
Particularmente, aunque se mantengan actividades básicas como comer o lavarse, si se repiten errores en actividades que requieren funciones cognitivas complejas, como cocinar, manejar dinero o tomar medicamentos, esto debe considerarse una señal fuerte de que no es solo un envejecimiento normal, sino el último umbral hacia la demencia, conocido como trastorno cognitivo leve.
De hecho, solo el 1-2% de los ancianos normales progresan a demencia cada año, mientras que el 10-15% de los pacientes con trastorno cognitivo leve avanzan a demencia anualmente. Si se deja sin tratar, la tasa de progresión a demencia puede aumentar hasta 10 veces.
‘Señales de advertencia’ que deben capturarse durante las festividades
Las festividades como el Seollal son una excelente oportunidad para observar de manera integral los cambios en la función cognitiva de los padres. Si se observan las siguientes señales, se debe apresurar la consulta con un especialista.
Primero, el sabor de la comida que ha sido mantenido durante décadas ha cambiado. No puede ajustar el sabor de los platos festivos que siempre ha preparado o confunde el orden de cocción. Segundo, durante la conversación, tiene dificultades para encontrar las palabras adecuadas y murmura “ya sabes, eso” o pasa mucho tiempo con una expresión de confusión, perdiendo el hilo de la conversación. Tercero, no recuerda la conversación que tuvo hace 30 minutos y repite la misma pregunta. Cuarto, se siente que ha cambiado de carácter, como enojarse por cosas triviales o volverse más sospechoso. Si se capturan estas señales, es necesario verificar el estado del cerebro a través de pruebas neuropsicológicas o una resonancia magnética cerebral.
El Dr. Sim advierte que “la demencia es difícil de revertir una vez que las células cerebrales están dañadas, por lo que la detección temprana es crucial” y aconseja que “en la etapa de trastorno cognitivo leve, se debe realizar un examen de función cognitiva y una resonancia magnética para un diagnóstico preciso, y al combinar el tratamiento farmacológico, el entrenamiento cognitivo y la mejora de los hábitos de vida, se puede mejorar significativamente el pronóstico”.
