
Se ha demostrado que el ejercicio intermitente breve e intenso tiene un efecto mayor en la reducción de síntomas en el tratamiento del trastorno de pánico en comparación con la terapia de relajación existente. Se evalúa que tiene el potencial de ampliar los tratamientos existentes y proporcionar beneficios para la salud a bajo costo.
Un ataque de pánico es un estado en el que aparecen síntomas físicos intensos como palpitaciones, dificultad para respirar y sudoración, junto con un miedo extremo, de manera repentina y sin una causa clara. Se estima que aproximadamente el 10% de las personas experimentan al menos un ataque de pánico en su vida, y entre ellas, el 2-3% cumple con los criterios de diagnóstico de trastorno de pánico debido a la frecuencia y gravedad de los ataques.
El tratamiento estándar actual para el trastorno de pánico es la terapia cognitivo-conductual (TCC), y una de las técnicas clave es la exposición sensorial. Esta técnica implica provocar intencionalmente sensaciones corporales similares a las de un ataque de pánico en un entorno seguro, ayudando a aprender que estas sensaciones no son realmente peligrosas. Sin embargo, se ha señalado que la formación de exposición sensorial basada en el consultorio, como la hiperventilación o la rotación, puede tener una baja participación en el tratamiento debido a la percepción de que es artificial y aburrido.
En este contexto, un equipo de investigación del programa de trastornos de ansiedad de la Universidad de São Paulo en Brasil ha confirmado que al utilizar el ejercicio intermitente breve e intenso como estrategia de exposición sensorial, se puede aumentar simultáneamente la efectividad del tratamiento y la participación.
Ejercicio intermitente de alta intensidad de 12 semanas vs terapia de relajación
El equipo de investigación llevó a cabo un ensayo clínico controlado aleatorio durante 12 semanas con 72 adultos (edad promedio 33 años) diagnosticados con trastorno de pánico que no habían recibido tratamiento farmacológico durante al menos 12 semanas. Los participantes se dividieron en un grupo de ejercicio intermitente de alta intensidad y un grupo de terapia de relajación, y ambos grupos recibieron un placebo idéntico. La evaluación de la efectividad del tratamiento fue realizada por un psiquiatra que no sabía a qué grupo se asignaron los participantes.
El grupo de ejercicio intermitente de alta intensidad comenzó con estiramientos y caminatas, seguido de repeticiones de 30 segundos de carrera a máxima intensidad, con períodos de recuperación activa entre cada repetición, realizando este programa estructurado 3 veces por semana. El grupo de terapia de relajación repitió la contracción y relajación de los músculos del torso y las extremidades según el método de relajación progresiva desarrollado por el Dr. Edmund Jacobson.
Los principales indicadores de evaluación fueron los cambios en las puntuaciones de la Escala de Evaluación de Pánico y Agorafobia (PAS) medidos en el punto de referencia y en las semanas 6, 12 y 24 (seguimiento). Como indicadores secundarios, se rastrearon los cambios en la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico, así como en las puntuaciones de ansiedad y depresión.
Mayor reducción en el grupo de ejercicio intermitente de alta intensidad... Efecto que persiste hasta las 24 semanas
En ambos puntos de evaluación, al final del tratamiento de 12 semanas y en el seguimiento de 24 semanas, ambos grupos mostraron mejoría en los síntomas, pero la magnitud de la mejora en el grupo de ejercicio intermitente de alta intensidad fue significativamente mayor. Las puntuaciones de PAS fueron más bajas en ambos puntos en comparación con el grupo de terapia de relajación, y la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico también disminuyeron más en ese grupo. Se observó una diferencia significativa en las puntuaciones de depresión.
El equipo de investigación prestó especial atención a la durabilidad del efecto del tratamiento y su aplicabilidad en la vida real. La exposición sensorial utilizando ejercicio intermitente de alta intensidad mantuvo su efectividad durante al menos 24 semanas después de finalizar el tratamiento, y los participantes informaron que se sentían más satisfechos que con la terapia de relajación, lo que sugiere una mayor adherencia y participación en el tratamiento.
Uso de estrategias de exposición sensorial posibles en la vida diaria como alternativa de tratamiento complementario
El Dr. Ricardo William Muotri, quien lideró la investigación, explicó: “El ejercicio breve e intermitente de alta intensidad es una estrategia de exposición sensorial de bajo costo y natural” y agregó que “no es necesario realizarlo únicamente en un entorno clínico, lo que permite acercar la exposición a las sensaciones corporales similares a un ataque de pánico a la vida cotidiana del paciente”. Continuó diciendo que “hay posibilidades de integrarlo no solo en el tratamiento del trastorno de pánico, sino también en modelos de tratamiento para trastornos de ansiedad y depresión”.
El equipo de investigación enfatizó que estos resultados pueden ser utilizados como una opción de tratamiento complementario en lugar de reemplazar la terapia cognitivo-conductual centrada en el consultorio existente. En particular, señalaron que el ejercicio de alta intensidad provoca naturalmente señales corporales clave de un ataque de pánico, como el aumento de la frecuencia cardíaca y la respiración, ayudando al paciente a reinterpretar estas sensaciones como respuestas normales durante el ejercicio y no como amenazas reales. El equipo de investigación explicó que este proceso ayuda a aliviar la hipersensibilidad y la evitación, que son los mecanismos clave de los síntomas de pánico, y se alinea bien con los objetivos de la terapia de exposición sensorial.
Sin embargo, se señaló que la población de estudio estaba limitada a adultos relativamente jóvenes y físicamente activos, y que se necesita un seguimiento más prolongado para evaluar los efectos de prevención de recaídas a largo plazo.
A pesar de esto, el equipo de investigación evaluó que “tiene un gran significado clínico, ya que se puede llevar a cabo en un entorno ambulatorio utilizando recursos relativamente simples y puede ser supervisado por profesionales de la salud, ampliando los tratamientos existentes para el trastorno de pánico y ofreciendo la posibilidad de beneficios adicionales para la salud a bajo costo”.
Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista académica internacional 《Investigación en Psiquiatría》 con el título ‘Ejercicio intermitente intenso como exposición interoceptiva para el trastorno de pánico: un ensayo clínico controlado aleatorio’.
[Preguntas frecuentes]
Q1. ¿Qué es la ‘exposición sensorial’ en el tratamiento del trastorno de pánico?
La exposición sensorial es una técnica de tratamiento que permite experimentar intencionalmente sensaciones corporales como el aumento de la frecuencia cardíaca, la aceleración de la respiración y el mareo que ocurren durante un ataque de pánico en un entorno seguro. El objetivo es aprender repetidamente que estas sensaciones no son realmente peligrosas, reduciendo así el miedo y la respuesta de evitación hacia el pánico.
Q2. ¿Por qué el ejercicio intermitente de alta intensidad ayuda en el trastorno de pánico?
El ejercicio intermitente de alta intensidad provoca naturalmente respuestas corporales similares a un ataque de pánico. A través de esto, el paciente puede reinterpretar el aumento de la frecuencia cardíaca o la respiración rápida como una respuesta normal durante el ejercicio y no como una ‘señal de peligro’, lo que ayuda a aliviar la hipersensibilidad y la evitación, que son los mecanismos clave de los síntomas de pánico.
Q3. ¿Puede este método reemplazar la terapia cognitivo-conductual existente?
El equipo de investigación explica que este método puede ser utilizado como una opción de tratamiento complementario en lugar de reemplazar la terapia cognitivo-conductual existente. Es relativamente de bajo costo y se puede implementar en un entorno ambulatorio, lo que puede ampliar el acceso a los tratamientos existentes.