
A, un paciente de unos 60 años que acudió al hospital por dolor de rodilla, se quedó tranquilo al oír que “hoy en día se opera con robots”. Sin embargo, tras un diagnóstico preciso, el problema real no estaba en la rodilla, sino en la cadera (articulación de la cadera). Cuando preguntó: “Entonces, ¿la cadera también se puede operar con robot?”, la respuesta del médico fue inesperada: “La cirugía robótica de cadera es otra historia”.
¿Por qué cambia tanto si se trata del mismo robot y de la misma cirugía de prótesis articular? La respuesta está en la dificultad. Mientras que la cirugía robótica de rodilla se centra en resecar el hueso con precisión según el ángulo planificado, en la cadera el trabajo es tridimensional: hay que impactar una copa protésica en el hueso con forma de cuenco de la pelvis (acetábulo, acetabulum) con la profundidad y la orientación exactas. Por eso, el procedimiento es mucho más complejo.
La diferencia también se refleja en las cifras. Según el informe del American Joint Replacement Registry (AJRR), en 2024 la proporción de cirugías robóticas de rodilla en Estados Unidos subió hasta el 16,1%, mientras que en la cadera se mantiene en el entorno del 6%. Es decir, la cirugía robótica, ya una opción habitual en la rodilla, sigue en fase de introducción en la cadera.
¿Ser bueno con la rodilla implica serlo también con la cadera?
Por eso, la pregunta que de verdad debe hacerse el paciente no es “¿Este hospital tiene un robot?”, sino “¿Pueden hacer también la cadera, que es más difícil?”.
Por mucha experiencia que se tenga en cirugía robótica de rodilla, esa práctica no se traduce automáticamente en destreza en cirugía robótica de cadera. La biomecánica es distinta.
Si la rodilla es, en esencia, un problema de alineación para enderezar el eje de la pierna, la cadera exige restaurar en tres dimensiones la posición y el ángulo de la copa protésica, así como la longitud de la pierna y el eje de rotación. Un pequeño error de ángulo puede derivar en luxación, diferencia de longitud de las piernas o desgaste precoz.
De ahí que se necesiten una curva de aprendizaje (learning curve) específica y entrenamiento en equipo. Por eso, en la cirugía robótica existe un nivel de pericia que no se ve a simple vista.
Qué debe tener un hospital capaz de asumir ese escalón superior
Entonces, ¿qué distingue a un hospital que realmente puede asumir también la cirugía robótica de cadera? Hay varios criterios que conviene comprobar.
El primero es la trayectoria del cirujano principal. Conviene verificar si ha pasado de operar solo rodillas a abordar también la cadera, o si desde el inicio es un médico con acreditación y experiencia en cirugía robótica de cadera.

El segundo es el equipo. La cirugía robótica de cadera no depende únicamente de la destreza manual de una persona, sino del protocolo del equipo, que ejecuta de forma coordinada la planificación quirúrgica, el registro (proceso de hacer coincidir las imágenes 3D con el hueso real) y las mediciones.
El tercero es el alcance de los casos que pueden abordar. Conviene comprobar si no se limitan a casos sencillos, sino que tratan también situaciones de alta complejidad, como las reintervenciones, y si cuentan con un espectro de experiencia lo bastante amplio como para elegir distintos equipos robóticos según el estado del paciente.
En cirugía robótica de cadera, la “pericia” no consiste en disponer de un robot, sino en la experiencia del cirujano en cirugía de cadera, el protocolo del equipo y la capacidad de respuesta ante casos complejos.
La trayectoria del cirujano y la variedad de robots que maneja
Por ejemplo, Bumin Hospital Group, que gestiona conjuntamente tres “hospitales especializados en articulaciones” en Seoul y Busan, inició en 2022 la cirugía robótica de cadera y, hasta la fecha, ha realizado un acumulado de 350 casos. Es una cifra extraída únicamente de los procedimientos de cadera dentro de su experiencia total en cirugía robótica de prótesis articulares (más de 5.600 casos).
La trayectoria del cirujano también está especializada en este ámbito. Ha Yong-chan, director de Investigación Académica del Seoul Bumin Hospital (exdirector del hospital), es un médico con experiencia de miles de cirugías de cadera. Ha sido presidente de la Asian Hip Arthroscopy Society y presidente del consejo de la Korean Society for Bone and Mineral Research, y actualmente preside la Korean Society for Sarcopenia.
En este hospital, Gung Yun-bae, director del Centro de Cirugía Robótica, cuenta con las tres acreditaciones en cirugía robótica de prótesis articulares: artroplastia total de rodilla, artroplastia parcial de rodilla y artroplastia total de cadera (THA). Es decir, ha acumulado experiencia tanto en rodilla como en cadera.
Ese know-how también se ha extendido a Busan: desde este año, el Centro de Articulaciones del Haeundae Bumin Hospital (Koo Bon-jae y Ahn Young-joo, jefes de sección) y el del Busan Bumin Hospital (Kang Seung-woo, jefe de sección) han realizado cirugía robótica de cadera. Tras Seoul, los hospitales de Busan han actualizado un escalón más su sistema de cirugía robótica.

También es variado el sistema robótico. En los tres hospitales han seleccionado según el paciente desde el ‘Mako’ de la estadounidense Stryker hasta el ‘CUVIS-Joint’ y el ‘CUVIS Joint THA’ de la surcoreana CUREXO. Recientemente, han incorporado además el ‘CORI’ de la estadounidense Smith & Nephew, ampliando aún más el abanico de uso.
Esto significa que el rango de experiencia quirúrgica es lo bastante amplio como para elegir el equipo en función del paciente y del estado articular. En el simposio internacional celebrado el 30 de mayo en la isla de Yeongjong, Incheon, también se abordaron en profundidad estrategias para aumentar la precisión con robots en casos de alta dificultad, como las reintervenciones.
Cuanto mayor es la complejidad, más reduce el riesgo publicar y someter a verificación
Por supuesto, que sea cirugía robótica no significa que la recuperación sea siempre más rápida ni que los resultados sean necesariamente superiores. La velocidad de recuperación varía según la edad, la fuerza muscular, el estado óseo y el grado de participación en la rehabilitación.
El robot es solo una potente herramienta de apoyo que ayuda a ejecutar con mayor consistencia el plan establecido por el cirujano; el protagonista de la operación sigue siendo el médico. Los resultados a largo plazo de la cirugía robótica de cadera también están aún en una fase en la que se necesita acumular más datos.
Por eso, cuanto más compleja es el área, más necesario —y más importante— es el proceso de sacar al exterior los resultados clínicos propios, publicarlos y someterlos a verificación. Bumin Hospital Group lleva cinco años organizando, junto con la Korean Society of Computer Assisted Orthopaedic Surgery, un simposio sobre cirugía robótica de prótesis articulares. En el evento de este mes de mayo participaron unas 300 personas, incluidos ponentes internacionales de seis países, y se celebraron debates en profundidad.
En el mismo sentido, también han compartido datos clínicos y técnicas quirúrgicas de cirugía robótica de rodilla y cadera con el hospital ortopédico especializado HSS (Hospital for Special Surgery) de Nueva York (Estados Unidos), con el que mantienen una relación de colaboración de larga data.
Hoy, muchos hospitales ya realizan la rodilla con robots. A medida que los casos clínicos aumentan rápidamente, las técnicas de los médicos tienden a converger hacia un nivel medio. Ahora, el punto donde se decide la fortaleza de un hospital está un escalón por encima: a partir de la cadera.
[FAQ] Cirugía robótica de cadera: tres cosas que el paciente debe saber
¿Es posible la cirugía robótica de cadera aunque me hayan operado antes de la columna?
Sí, es posible. La cadera y la columna se influyen estrechamente entre sí durante la marcha. En pacientes cuya movilidad pélvica se ha rigidizado por una cirugía previa de columna, si se realiza una cirugía de cadera con criterios estándar, existe un alto riesgo de luxación por desviación del ángulo de la copa acetabular. En este contexto, la cirugía robótica ayuda a simular previamente, mediante imágenes 3D, el movimiento columna-pelvis al sentarse y al ponerse de pie, para encontrar un “ángulo de copa acetabular personalizado” adaptado al estado de la columna del paciente y facilitar una inserción segura.
Me preocupa la “vida útil de la prótesis”. ¿Con robot se puede usar más tiempo sin reoperación?
Contribuye a aumentar la supervivencia a largo plazo al reducir el desgaste precoz y las roturas. Las prótesis de cadera actuales, si se implantan correctamente, pueden utilizarse durante más de 20~30 años. La principal causa que acorta la vida útil de una prótesis es un ángulo de implantación anómalo, que provoca “desgaste concentrado en una sola cara (desgaste precoz)” o “impingement (choque)”. La cirugía robótica previene el desgaste anómalo y las micro-luxaciones, y actúa como un soporte clave para reducir a largo plazo la probabilidad de reintervención.
¿Cuándo podré volver a caminar tras la operación? Me interesa saber si con robot el periodo de rehabilitación es más corto.
En la artroplastia total de cadera (THA) moderna, el consenso es iniciar la rehabilitación de marcha temprana desde el día siguiente a la cirugía. La cirugía robótica evita manipular el hueso de forma innecesaria y ajusta de manera óptima la tensión de los músculos y tendones circundantes (restauración del offset), lo que resulta ventajoso para controlar la inestabilidad articular o el dolor que el paciente siente al dar sus primeros pasos tras la operación. No obstante, la velocidad final de retorno a la vida cotidiana varía según la fuerza muscular basal previa a la cirugía y el estado de salud ósea (presencia o no de osteoporosis).
