
Muchas personas invierten en cremas caras y tratamientos para la elasticidad de la piel. Sin embargo, si a pesar de mirarte al espejo te preocupan el tono apagado y la línea de la mandíbula caída, puede que debas revisar tu refrigerador antes que tu tocador.
Investigaciones recientes señalan que una gran parte del envejecimiento y los problemas de la piel están relacionados con los hábitos alimenticios. En particular, los alimentos que consumes sin pensar a diario pueden promover la inflamación y la glicación, lo que reduce la elasticidad de la piel. Hay cosas que deberías reducir antes de aplicar productos tópicos.
Los expertos dicen que "la piel es el espejo del intestino". Se ha informado que una dieta que eleva rápidamente el azúcar en sangre o que se basa en alimentos procesados está relacionada con el acné, la pérdida de elasticidad y un tono de piel opaco. Antes de apresurarte a aplicar una mascarilla facial antes de un compromiso importante, puede ser más realista recordar qué comiste la noche anterior.
¿Comes arroz, pan o fideos con frecuencia?… Revisa los ‘carbohidratos refinados’
Si desayunas tostadas, comes pasta para el almuerzo y cenas arroz blanco, es probable que tu piel esté subiendo y bajando en un “montaña rusa de azúcar” todos los días. Los carbohidratos refinados como el pan blanco, la pasta normal y el arroz blanco elevan rápidamente el azúcar en sangre y estimulan la secreción de insulina. Si este proceso se repite, puede aumentar la producción de sebo y aparecer pequeños problemas con frecuencia.
Si te sale un brote de acné repentinamente antes de una importante grabación o reunión, es necesario recordar el menú de fideos o pan que consumiste el día anterior. Si es difícil eliminarlos por completo, una forma realista es mezclar granos enteros en lugar de arroz blanco y elegir productos de granos enteros en lugar de pan. Cuanto más sensible sea tu piel, más reaccionará a los tipos de carbohidratos.
Bebidas azucaradas y golosinas, el ‘atajo’ hacia la ‘glicación’ de la piel
El café dulce, los refrescos, los pasteles y las golosinas pueden parecer bocadillos que alivian el estrés, pero dejan otras señales en la piel. El consumo excesivo de azúcar promueve la ‘reacción de glicación’ en el cuerpo, que se sabe que endurece el colágeno en la piel, lo que causa una pérdida de elasticidad. En otras palabras, es como si la goma que mantiene la piel firme se estuviera endureciendo.
Si cada tarde sientes la necesidad de tomar una bebida azucarada, no es raro que notes un cambio en tu tono de piel después de solo una semana de reducirla. Cambiar a agua o té sin azúcar y limitar los postres a ‘días especiales’ en lugar de ‘todos los días’ puede ser útil. Antes de considerar tratamientos de lifting para la elasticidad de la piel, revisar la frecuencia de consumo de azúcar puede ser un manejo más directo.
Jamón, salchichas y frituras, alimentos procesados que aumentan la inflamación
Los sándwiches de jamón, los acompañamientos de salchichas y la comida rápida son convenientes cuando estás ocupado, pero pueden ser una carga para la piel. Las carnes procesadas y las frituras a menudo contienen grasas saturadas, grasas trans y mucho sodio. Consumir estos alimentos con frecuencia puede aumentar la respuesta inflamatoria en el cuerpo, lo que puede llevar a enrojecimiento de la piel y pérdida de elasticidad.
Si tu rostro se hincha fácilmente y tu tono de piel parece opaco, es necesario reflexionar sobre el menú de la cena que consumiste la noche anterior. Si es difícil eliminarlos por completo, es mejor reducir la frecuencia de consumo y elegir métodos de cocción como asar o hervir, incluso si se trata del mismo tipo de carne. El cuidado de la piel no termina en la etapa de productos cosméticos, sino que ya comienza con las elecciones en la mesa.