
¿Qué es lo primero que deberían recortar los coreanos para comer de forma saludable?
Muchos señalan la comida salada o los alimentos dulces, pero la evaluación dietética publicada por la Agencia para el Control y la Prevención de Enfermedades (KDCA, por sus siglas en inglés) apunta a otras carencias. El foco no está tanto en lo que se consume en exceso como en lo que falta en la dieta: cereales integrales, fruta y leche y productos lácteos.
La puntuación de la dieta de los adultos del país fue de 58,6 puntos sobre 100. Los apartados de consumo de cereales integrales, fruta y leche y productos lácteos no alcanzaron los 50 puntos. La puntuación total de los veinteañeros fue de 50,3 puntos, la más baja de todos los grupos de edad.
La KDCA hizo públicos el día 4 los resultados del ‘Índice de evaluación de la dieta de los adultos del país’, elaborado a partir del análisis de los datos del 9.º ciclo (2022~2024) de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.
Más importante que la nota total: los ‘huecos en la mesa’
El índice de evaluación de la dieta es un indicador que mide hasta qué punto los adultos de 19 años o más siguen las directrices de alimentación saludable. Si se cumplen todos los criterios, se obtienen 100 puntos.
El índice evalúa 14 apartados. Revisa el desayuno y la ingesta de cereales integrales, fruta, verduras, carne, pescado, huevos, legumbres, leche y productos lácteos. También valora si se consumen en exceso sodio, azúcar y grasas saturadas, y si el equilibrio entre carbohidratos, grasas y el total de calorías es adecuado.
La media de 2022~2024 fue de 58,6 puntos, similar a los 58,9 puntos de 2019~2021. Subieron las puntuaciones de los apartados de fruta fresca y sodio, mientras que bajaron ligeramente las de verduras totales y las de la proporción de energía procedente de grasas saturadas y carbohidratos.
El aumento de la puntuación del apartado de sodio no significa que se haya consumido más sodio. En este apartado, cuanto menor es la ingesta, mayor es la puntuación. Que la puntuación haya subido indica que la evaluación del consumo de sodio ha mejorado respecto a antes.
En una comparación de la KDCA que convierte las puntuaciones por apartado a una escala de 100, los apartados de carne, pescado, huevos y legumbres, y el de sodio, superaron los 70 puntos. En cambio, los cereales integrales, la fruta total y la fruta fresca, y la leche y los productos lácteos no llegaron ni a 50 puntos.
La fruta total incluye no solo fruta fresca, sino también fruta deshidratada y fruta congelada o en conserva. Quedan fuera las bebidas de fruta. Es decir, beber refrescos o bebidas con sabor a fruta no se contabilizó como consumo de fruta.

Veinteañeros y treintañeros: del desayuno a la fruta, todo por los suelos
La puntuación de la dieta de los hombres fue de 57,6 puntos, inferior a la de las mujeres, con 59,6 puntos.
Las diferencias por edad fueron aún mayores. Los veinteañeros registraron la puntuación más baja, con 50,3 puntos, seguidos por los treintañeros, con 52,8. La puntuación aumentó con la edad y el grupo de 70 años o más alcanzó la más alta, con 66,1 puntos.
Los veinteañeros y treintañeros obtuvieron puntuaciones más bajas que otros grupos de edad en la mayoría de los apartados. En particular, consumieron pocos cereales integrales y poca fruta. El desayuno y la proporción de energía procedente de grasas saturadas tampoco alcanzaron ni la mitad de la puntuación asignada.
Con esta encuesta por sí sola no se puede atribuir de forma concluyente la baja puntuación de los jóvenes a un alimento concreto o a un estilo de vida determinado. No obstante, en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2023, publicada por separado, también se analizó que en los últimos 10 años han empeorado a la vez, entre los veinteañeros, los indicadores relacionados con la dieta, la actividad física, el consumo de alcohol y la obesidad.
No hace falta adoptar de golpe una dieta perfecta. Lo más realista es revisar primero qué grupos de alimentos —entre cereales integrales, fruta y lácteos— faltan con frecuencia en las comidas habituales. En función de las circunstancias de cada uno, se puede empezar sustituyendo parte del arroz blanco por cereales integrales o incorporando a las comidas fruta o lácteos que antes casi no se consumían.

Los mayores también flojean en lácteos
Los grupos de 40 y 50 años obtuvieron puntuaciones más altas que los de 20 y 30, pero no alcanzaron a los de 60 o más. También en estas edades, los apartados de cereales integrales, fruta y leche y productos lácteos quedaron por debajo de la mitad de la puntuación asignada.
En los mayores de 60 años, la puntuación total fue alta, pero no todos los apartados fueron buenos de forma uniforme. El más débil fue el de leche y productos lácteos. Además, en muchos casos la proporción de calorías ingeridas a través de carbohidratos se salió del rango adecuado.
La KDCA explicó que los mayores necesitan alejarse de una dieta centrada en cereales y consumir suficiente leche y productos lácteos, así como alimentos proteicos como carne, pescado, huevos y legumbres.
El índice de evaluación de la dieta no es el resultado de un chequeo médico individual, sino una media calculada a partir de los hábitos alimentarios de los participantes en la encuesta. No significa que todos los veinteañeros tengan 50,3 puntos, ni que todas las personas de 70 años o más coman bien.
Más que la puntuación media, lo primero que hay que mirar es qué grupos de alimentos faltan de forma repetida en la propia dieta. En esta encuesta, se confirmó que los cereales integrales, la fruta y la leche y los productos lácteos son los huecos más frecuentes en la mesa del país.
