«Con un poco de calor ya sudas a chorros»… si además el olor se intensifica, podría ser una señal de esto

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[Consejo práctico en una imagen]

Aproximadamente el 90% del sudor producido por las glándulas ecrinas está compuesto por agua, por lo que no desprende olor. Foto=Getty Image Bank

En verano, a muchas personas les preocupa el olor cuando el sudor aparece con solo moverse un poco. Sudar es un proceso fisiológico imprescindible para regular la temperatura corporal, pero cuando se acompaña de un olor intenso puede convertirse en una fuente de estrés. Repasamos por qué huele el sudor, cómo controlarlo y por qué puede aumentar de forma repentina.

El sudor huele cuando las bacterias de la piel lo descomponen

El sudor, por sí solo, apenas tiene olor. Las glándulas sudoríparas del cuerpo se dividen, a grandes rasgos, en glándulas ecrinas y apocrinas. Aproximadamente el 90% del sudor producido por las glándulas ecrinas está compuesto por agua, por lo que no huele. Es prácticamente inodoro. Las glándulas ecrinas están distribuidas por todo el cuerpo, pero son especialmente abundantes en las palmas de las manos, las plantas de los pies y la frente.

La causa principal del olor a sudor está en las bacterias presentes en la superficie de la piel. El sudor que secretan las glándulas apocrinas —abundantes en las axilas y alrededor de los genitales— contiene, además de agua, proteínas y ácidos grasos, por lo que es más viscoso. Cuando estas sustancias entran en contacto con las bacterias de la piel y se descomponen, aparece ese olor desagradable característico.

Incluso con cirugía, es difícil eliminar por completo las glándulas sudoríparas

Si el olor del sudor es tan intenso como para resultar fétido, conviene sospechar bromhidrosis (mal olor corporal). Si el olor es persistentemente fuerte o llega a dificultar la vida diaria, puede ser necesaria una inyección de toxina botulínica (Botox) o una cirugía para reducir las glándulas apocrinas. No obstante, incluso con cirugía es difícil extirpar por completo las glándulas sudoríparas, por lo que existe posibilidad de recaída.

En casos leves de bromhidrosis, ayuda lavarse con frecuencia y aplicar productos que inhiben la sudoración. La clave es evitar que, tras sudar, el sudor permanezca mucho tiempo sobre la piel. Siempre que sea posible, conviene ducharse rápidamente después de sudar. En ese momento, también es una buena opción utilizar un jabón medicinal con acción antibacteriana.

Si se repite la experiencia de sudar mucho por ejercicio o sauna, entre otros, puede ocurrir que se sude en exceso con solo un poco de calor. Foto=Getty Image Bank

Para frenar el olor a sudor también resulta eficaz llevar ropa bien ventilada y espolvorear polvos para mantener la piel seca y crear un entorno en el que a las bacterias les resulte difícil proliferar.

El cuidado de los pies tampoco puede pasarse por alto. Los pies acumulan humedad con facilidad por los calcetines y el calzado. Si en ese entorno aumentan las bacterias, el olor puede intensificarse. Además de adquirir el hábito de lavarse los pies con frecuencia, debe acompañarse del esfuerzo de cambiarse los calcetines varias veces.

Si sudas mucho sin un desencadenante claro, conviene sospechar cambios hormonales, entre otras causas

Por otro lado, hay personas que normalmente no sudan mucho y, a partir de cierto momento, empiezan a sudar en exceso con solo un poco de calor. Esto puede deberse a que, al repetirse experiencias de sudoración intensa —por ejercicio o sauna, entre otras—, se hayan activado las funciones del sistema nervioso autónomo y los mecanismos de expulsión del sudor.

Sin embargo, si sin un motivo particular el sudor aumenta de forma repentina y excesiva, es recomendable comprobar si existe otra causa, como hiperhidrosis o cambios hormonales.

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