
Está bien documentado que, a largo plazo, las mujeres que han pasado por un embarazo y un parto presentan un menor riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, los procesos biológicos que explican ese efecto protector siguen sin estar del todo claros. En ese contexto, un estudio ha identificado unas células inmunitarias especiales que se establecen en el tejido mamario durante la gestación y que podrían estar detrás de esa protección.
Un equipo del Peter MacCallum Cancer Centre (Australia) informó de que, en el tejido mamario de mujeres y ratones con experiencia de parto, aparecían en mayor abundancia células T similares a las de memoria residentes en tejido (tissue-resident memory-like T cell, células similares a TRM) que en los casos sin experiencia de parto.
Células T de «memoria inmunitaria» que se instalan en la mama desde el segundo trimestre
Según el estudio, este grupo de células T empezó a aumentar en el tejido mamario a partir del segundo trimestre del embarazo. Después, permaneció en la mama incluso tras el parto y la lactancia, y el análisis indica que contribuye a suprimir tumores.
A diferencia de las células inmunitarias que circulan por todo el organismo a través de la sangre, las células similares a TRM permanecen en un tejido concreto y desempeñan funciones de vigilancia inmunitaria. El equipo confirmó que, mientras el tejido mamario cambia durante el embarazo para adaptarse a la producción de leche, estas células se distribuyen estrechamente junto a las células epiteliales mamarias.
En particular, se observó que la interleucina-15 (IL-15), una citocina derivada de las células epiteliales mamarias, y el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) desempeñan un papel clave en la expansión de las células similares a TRM. Cuando el tejido glandular mamario encargado de la secreción de leche no se diferenciaba adecuadamente o faltaban estas citocinas, también disminuía la expansión del grupo de células similares a TRM en el tejido mamario.
Al eliminar las células T, desaparece el efecto protector frente al tumor
El equipo examinó en un modelo de ratón si estas células participan realmente en la supresión tumoral. Al eliminar las células similares a TRM en ratones que habían parido, desapareció el efecto protector frente a tumores mamarios que se observaba tras el embarazo y el parto. Por el contrario, en ratones sin experiencia de parto, al potenciar la señal del receptor beta de IL-2 (IL-2Rβ) para inducir células similares a TRM, apareció un efecto protector frente al tumor.
A la luz de estos resultados, los investigadores subrayaron que el embarazo genera un grupo de células inmunitarias que permanece durante largo tiempo en el tejido mamario, y que estas células podrían contribuir a suprimir tumores mamarios que aparezcan posteriormente.
Abren la puerta a estrategias preventivas que imiten el efecto protector del embarazo
La profesora Cara Britt, que lideró el estudio, explicó: “Se han observado mejores resultados clínicos cuando hay muchas células T en el tejido mamario capaces de detectar y atacar células anómalas como las cancerosas”, y añadió: “Este trabajo puede convertirse en un nuevo punto de partida para investigar estrategias de inmunoprevención destinadas a reducir la incidencia de cáncer de mama en mujeres de alto riesgo que no han estado embarazadas”.
No obstante, estos hallazgos no significan que se haya desarrollado de inmediato un método de prevención del cáncer de mama aplicable a las personas. El equipo añadió que, en adelante, será necesario aclarar si este mecanismo inmunitario también contribuye en humanos a reducir el riesgo de cáncer de mama y si es posible inducir de forma segura este entorno inmunitario mediante métodos terapéuticos.
Los resultados se publicaron en la revista internacional 《Nature Immunology》 con el título ‘Pregnancy-induced tissue-resident memory-like T cells contribute to tumor control in breast cancer’.
Primera causa de cáncer en mujeres en el país… alta proporción de pacientes de 40 y 50 años
Según datos de la Sede Central del Registro Nacional del Cáncer, en 2023 se registraron en el país 29.871 nuevos casos de cáncer de mama, lo que representó el 10% del total de cánceres diagnosticados. Fue el cuarto cáncer más frecuente entre el total de cánceres sumando hombres y mujeres.
La mayoría de las pacientes con cáncer de mama eran mujeres. En 2023, el cáncer de mama femenino sumó 29.715 casos, el mayor número entre los cánceres que afectaron a mujeres. Por edades, el grupo de 50 años representó el 29,2%, el mayor porcentaje; le siguieron el de 40 años con el 28,9% y el de 60 años con el 22,1%.
La experiencia de parto y la lactancia también figuran entre los factores de riesgo
El mecanismo de aparición del cáncer de mama aún no se ha esclarecido por completo. Sin embargo, se sabe que intervienen de forma combinada diversos factores, como los genéticos, la exposición hormonal, la edad, el parto y la lactancia, el consumo de alcohol y la obesidad, entre otros.
Según el Centro Nacional de Información y Conocimiento sobre el Cáncer, por lo general más del 90% de los cánceres de mama se relacionan con la interacción de múltiples factores de riesgo, y se sabe que aproximadamente entre el 5% y el 10% están influidos por factores genéticos asociados a la aparición del cáncer de mama.
El estrógeno, una hormona femenina, favorece la proliferación de las células de los conductos mamarios, por lo que cuanto más se prolonga el periodo de exposición, mayor puede ser el riesgo de desarrollar cáncer de mama. También se ha informado de que las mujeres sin hijos o con pocos hijos, las que tienen su primer parto después de los 30 años y las que no amamantan presentan relativamente más probabilidades de desarrollar cáncer de mama.
Este estudio es relevante porque aporta una de las pistas inmunológicas que pueden explicar estas asociaciones epidemiológicas. No obstante, el riesgo de cáncer de mama está influido por múltiples factores —como la edad, los antecedentes familiares, la predisposición genética, la duración de la exposición hormonal, el consumo de alcohol y el peso—, por lo que no debe interpretarse de forma simplista como “si das a luz, puedes prevenir el cáncer”.
Por otro lado, las recomendaciones nacionales de cribado de cáncer de mama aconsejan que las mujeres asintomáticas de 40 a 69 años se sometan a una mamografía cada 2 años.
[Preguntas frecuentes]
P1. ¿El embarazo y el parto reducen el riesgo de cáncer de mama?
R. Según estudios y datos epidemiológicos, el embarazo a término y la experiencia de parto se asocian a largo plazo con una reducción del riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, el cáncer de mama está influido por múltiples factores —como los genéticos, la exposición hormonal, la edad, el consumo de alcohol y la obesidad—, por lo que no debe interpretarse que el parto, por sí solo, pueda prevenir el cáncer de mama.
P2. ¿Qué son las células T similares a las de memoria residentes en tejido (células similares a TRM)?
R. Son un grupo de células T que permanecen en un tejido específico y realizan funciones de vigilancia inmunitaria. En este estudio, se observó que las células similares a TRM, que aumentaron en el tejido mamario durante el segundo trimestre del embarazo, permanecieron tras el parto y la lactancia y contribuyeron a la supresión tumoral.
P3. ¿Este estudio permite desarrollar un nuevo método de prevención del cáncer de mama?
R. Todavía no se ha desarrollado un método preventivo aplicable a las personas. El equipo confirmó en experimentos con ratones la función protectora frente a tumores de las células similares a TRM, y serán necesarios más estudios para determinar si en humanos puede inducirse de forma segura el mismo mecanismo inmunitario.