
“Espero que no vivan juntos.”
Recientemente, esta frase del consejero Lee Ho-seon en el programa de JTBC 'Campamento de reflexión sobre el divorcio' causó un gran impacto. Se dice que es el primer caso en el que Lee, quien ha enfatizado el principio de 'intentar salvar la relación si es posible', sugiere públicamente el divorcio en la transmisión.
La llamada 'conducta de pareja' estuvo marcada por gritos y críticas, así como conflictos expuestos frente a los hijos durante todo el campamento. Se intentaron mediaciones y ajustes en varias ocasiones, pero el patrón de conflicto no se detuvo, y finalmente se informó a través de la transmisión que eligieron el divorcio como su decisión final. Este caso muestra que no se trata simplemente de diferencias de carácter, sino que existe una 'situación más peligrosa al vivir juntos'.
Los expertos coinciden en que no todos los conflictos son motivos para el divorcio, pero los problemas estructurales y repetitivos pueden acercarse más a la 'separación' que a 'mantener la relación'. Lee Ho-seon ha mencionado varios tipos de parejas que deberían considerar el divorcio. Tal vez deberíamos verificar si nuestra pareja también tiene problemas.
Violencia continua… Estructura que se repite tras las disculpas
La violencia física, así como las amenazas de lanzar objetos o golpear paredes, y el abuso verbal continuo son señales de advertencia claras. El problema no es un solo error, sino un patrón repetitivo. Cuando se establece un ciclo de violencia → disculpa → calma → recaída, la relación se endurece en un miedo aprendido en lugar de recuperarse.
Particularmente en hogares con hijos, los niños pueden estar expuestos a un entorno de ansiedad crónica. En el ámbito de la consulta, se considera que la posibilidad de recaída es alta cuando el agresor minimiza o justifica el problema. En este caso, asegurar la seguridad física y emocional es más prioritario que la voluntad de 'intentar vivir bien'.
Adulterio habitual… Cuando la justificación no se detiene
Lo más grave no es el adulterio en sí, sino la evasión de responsabilidades. Si después de ser descubierto se repiten justificaciones como “tú descuidaste” o “es por el estrés”, la confianza no se recupera. A diferencia de un error aislado, el adulterio habitual destruye el contrato básico de la relación.
Si no hay cambios de comportamiento concretos para prevenir la recaída (como asegurar la transparencia, participar en consultas, etc.), el cónyuge caerá en un estado de desgaste a largo plazo lleno de dudas y ansiedad. Cuando la confianza se rompe estructuralmente, mantener la relación puede acercarse al abuso emocional.

Alcohol, adicción al juego… Cuando se rechaza el tratamiento
La adicción no es solo un problema individual, sino que destruye todo el sistema familiar. Si el dinero de la vida se destina a gastos de alcohol o deudas de juego, y se repiten las violaciones de promesas y el abuso verbal, el cónyuge asume el papel de 'gestor'. En los casos de consulta, cuando se repite solo la frase “dejaré” sin participar en el tratamiento, se forma una estructura en la que la familia se desploma junta. Si no hay voluntad de tratamiento y no se establecen mecanismos para prevenir recaídas, la continuación de la convivencia no garantiza la recuperación.
Abuso económico… Ocultamiento de bienes y transferencia de deudas
Disponer secretamente de bienes comunes o contraer préstamos a nombre del cónyuge no es solo un conflicto monetario. Las decisiones económicas sin consenso son actos que destruyen la confianza. En particular, el ocultamiento repetido de bienes, la coerción de garantías y el control de los gastos de vida caen en la categoría de 'abuso económico'. Antes de la recuperación de la relación, puede ser necesario contar con una red de seguridad financiera y protección legal.
Usar a los hijos como herramientas de conflicto
El punto más impactante en el caso de la conducta de pareja fue el grito y la humillación frente a los niños. Cuando el conflicto de pareja se transfiere directamente a los hijos, la naturaleza del problema cambia. Si se utilizan a los niños para dividir o como un canal de descarga emocional, esto puede tener un impacto a largo plazo en el desarrollo emocional de los hijos. Se ha analizado que detrás de la afirmación de Lee Ho-seon de “espero que no vivan juntos” no solo hay un problema de pareja, sino que se consideró la 'seguridad del niño'.
No todos los divorcios son la respuesta correcta. Sin embargo, cuando se superponen riesgos estructurales como la violencia repetitiva, el adulterio habitual, la adicción, el abuso económico y el fracaso en la protección de los hijos, la historia cambia. Mantener la relación puede verse como una virtud, pero en algunos casos, tener el 'valor de terminar' puede ser una elección más saludable.