Adelgazan con Wegovy o Mounjaro, pero caminan menos

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El recuento diario cae en 560 pasos: alerta sobre la actividad física más allá de la báscula

Una mujer con ropa deportiva se sube a una báscula. Un estudio reciente concluye que, aunque el peso baje con fármacos contra la obesidad, la actividad física no aumenta por sí sola. Para reducir la pérdida de masa muscular durante el proceso, es importante planificar a la vez caminatas y ejercicios de fuerza. Foto=Getty Image Bank

"Primero que baje de peso y, ya después, haré ejercicio".

Quien haya empezado a inyectarse fármacos contra la obesidad como Wegovy o Mounjaro probablemente se haya dicho algo parecido al menos una vez. La idea de fondo es sencilla: si el peso baja, el cuerpo se vuelve más ligero y uno tenderá a moverse más de forma natural.

Pero los datos apuntan en la dirección contraria. El número de pasos diarios de quienes iniciaron tratamientos antiobesidad de la familia GLP-1 disminuyó, en lugar de aumentar, respecto a antes de empezar a usar el medicamento.

"Pensábamos que se moverían más"… y ocurrió lo contrario

El equipo de la doctora Sajana Maharjan, del hospital HSHS St. John’s (EE UU), presentó estos resultados en el congreso anual de la Endocrine Society (ENDO 2026), celebrado en Chicago (Estados Unidos) del 13 al 16.

Los investigadores trabajaron con datos del programa "All of Us" de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). Este programa permite analizar de forma vinculada las historias clínicas electrónicas de los participantes y los datos de actividad de dispositivos wearables Fitbit. Su fiabilidad es mayor que la de los métodos de autoinforme, en los que el paciente responde según lo que recuerda.

De 1.950 adultos con obesidad que empezaron por primera vez un fármaco antiobesidad de la familia GLP-1, el equipo seleccionó para el análisis a 753 con datos suficientes de Fitbit. La edad media era de 52,7 años y el 78,6% eran mujeres.

En relación con esta presentación, la organización del congreso la describió como el primer gran estudio que analiza, con datos de dispositivos wearables, los cambios en la actividad física de quienes toman fármacos GLP-1.

El equipo comparó el promedio diario de pasos y el tiempo de actividad física de intensidad moderada o vigorosa (MVPA) antes y después de iniciar el tratamiento. Entre los participantes, el 81,9% tenía dolor articular o muscular; el 67,3% padecía hipertensión y el 48,1% tenía diabetes tipo 2.

El promedio de pasos diarios bajó de 5.047 antes del tratamiento a 4.487 después, una reducción de 560 pasos. El tiempo de actividad física de intensidad moderada o superior también descendió, de 28 minutos al día a 22 minutos. En el análisis se incluyeron pacientes que usaron fármacos GLP-1 como semaglutida (Wegovy, Ozempic), liraglutida (Saxenda), dulaglutida y tirzepatida (Mounjaro, Zepbound).

El equipo señaló que no encontró evidencia que respalde la expectativa de que, al bajar de peso, la actividad física aumente de manera automática. No obstante, este estudio no demuestra una relación causal entre el uso del fármaco y la reducción de la actividad.

¿Por qué bajó la actividad? La pregunta que el estudio no respondió

La cuestión, entonces, es por qué disminuyó la actividad. Los mayores descensos se observaron en los hombres y en las personas con dolor articular o muscular. En cambio, no se apreciaron diferencias según la edad ni según antecedentes de insuficiencia cardiaca o ictus. El estudio mostró "cuánto" se redujo, pero no logró esclarecer "por qué" ocurrió.

Aun así, hay algunos indicios.

En primer lugar, el dolor y la fatiga. El 81,9% de los analizados ya presentaba dolor articular o muscular, y en este grupo la actividad cayó más. Es posible que el propio dolor haya limitado el movimiento.

También se menciona que muchos pacientes sufren efectos adversos que reducen no solo el apetito, sino también la energía. Si durante la pérdida de peso uno se siente más cansado de lo habitual, el ejercicio puede dejar de percibirse como parte natural del día a día y convertirse en una tarea que hay que cumplir.

Con todo, el motivo por el que el descenso fue mayor en los hombres no quedó explicado. Además, conviene tener en cuenta que tanto el dolor como la fatiga no son causas verificadas directamente por el estudio, sino hipótesis planteadas a posteriori a partir de los resultados.

El problema es que también puede perderse músculo

Hay un motivo por el que no conviene restar importancia a estos hallazgos.

Los fármacos de la familia GLP-1 no reducen solo grasa durante la pérdida de peso.

Estos medicamentos ayudan a adelgazar al disminuir el apetito, pero el descenso de peso no implica que se pierda únicamente grasa de forma selectiva. En especial, si al uso del fármaco se suma una reducción de la actividad, el número de la báscula puede bajar mientras el músculo —que es lo que conviene preservar— se reduce con mayor rapidez.

En este proceso, el ejercicio es la herramienta clave para minimizar la pérdida de masa muscular. El entrenamiento de fuerza es importante para proteger el músculo durante el adelgazamiento.

La doctora Maharjan subrayó: "Estos resultados vuelven a mostrar que, para quienes toman estos fármacos, el ejercicio no es una opción" y añadió que "se necesitan intervenciones personalizadas que fomenten la actividad física junto con la prescripción de tratamientos contra la obesidad".

Si te han recetado Wegovy o Mounjaro, conviene planificar el ejercicio desde el principio

En última instancia, este estudio vuelve a poner de relieve que el medicamento no puede serlo todo en una dieta.

Es cierto que fármacos como Wegovy o Mounjaro reducen el apetito y ayudan a bajar de peso, pero no sustituyen al ejercicio. El mensaje del estudio es que, desde el momento en que se empieza un tratamiento farmacológico contra la obesidad, hay que crear de forma consciente el hábito de moverse.

¿Cuánto hay que moverse, entonces? Los expertos aconsejan que la constancia importa más que la intensidad.

Una pauta recomendada con frecuencia es 30 minutos al día, cinco días a la semana. No hace falta ir al gimnasio. Caminar a paso ligero puede ser suficiente, y si resulta difícil hacerlo 30 minutos seguidos, también puede dividirse en bloques de 10 minutos. Eso sí, para mantener la masa muscular, se considera que lo mejor es añadir entrenamiento de fuerza al ejercicio aeróbico, como caminar.

Si ahora te estás inyectando Wegovy o Mounjaro, no es momento de tranquilizarse solo porque el número de la báscula baja. Hay que recordar que, detrás de esa cifra, el músculo también podría estar disminuyendo.

No te quedes en el alivio de ver que adelgazas: convierte ese cambio en un motivo para moverte más. Ahí está el verdadero giro que deja este estudio.

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