Cambiar las galletas por «esta fruta» cada día: el cambio que se nota en las noches de insomnio

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La «cereza», rica en melatonina y antocianinas, ayuda a gestionar el sueño y la fatiga

La cereza contiene melatonina y antocianinas, entre otros compuestos; si se consume de forma constante como tentempié, ayuda a regular el ritmo del sueño y a reforzar la defensa antioxidante. Foto=Getty Image Bank

Si cada noche te cuesta conciliar el sueño y das vueltas en la cama, el primer paso puede estar en el tentempié de última hora. La cereza, de sabor agridulce, contiene melatonina y, tomada con regularidad, puede ayudar a recuperar el ritmo del sueño. Además, aporta antioxidantes como las antocianinas, lo que la convierte en una opción útil en verano, cuando el calor pasa factura con facilidad. Estos son los beneficios que cabe esperar al comer cerezas.

Para quienes pasan la noche en velamelatoninaayuda a complementar su aporte

La melatonina es una hormona que regula los ritmos biológicos —como el sueño y la vigilia— y crea un entorno que facilita conciliar el sueño. El insomnio puede deberse a múltiples causas, y una de ellas es la falta de melatonina. La exposición hasta tarde a una iluminación intensa o a la pantalla del móvil puede alterar el ciclo de secreción de melatonina.

Por eso, la melatonina está estrechamente ligada al ritmo del sueño. De ahí también la relación entre la cereza y el descanso. La principal característica de la cereza es que contiene de forma natural «melatonina». Así, si se come cereza de manera constante, es posible incorporar melatonina a través de los alimentos.

Las cerezas presentan características distintas según la variedad. Las cerezas frescas que solemos comprar en el supermercado son, en su mayoría, de la variedad sweet cherry, mientras que la tart cherry se consume con frecuencia en forma de zumo, concentrado o congelada. En particular, la variedad tart cherry, de sabor marcadamente ácido, tiene un contenido de melatonina relativamente más alto que la sweet cherry, por lo que se utiliza a menudo en estudios sobre salud del sueño.

Un estudio sobre la tart cherry y el sueño publicado en 2023 en una revista académica internacional concluyó que su consumo ayuda a aumentar el tiempo total de sueño y a mejorar la eficiencia del sueño. Es decir, la tart cherry resulta eficaz para incrementar la melatonina y mejorar la duración y la calidad del descanso.

Cuanto más intenso es el rojo, más antioxidantesalivia la sensación de fatiga en verano

El rojo intenso de la cereza está relacionado con un polifenol llamado antocianina. Las antocianinas participan en la acción antioxidante que protege las células frente a los radicales libres. En verano, la combinación de radiación ultravioleta intensa, calor y falta de sueño hace que el cuerpo se fatigue con facilidad; en ese contexto, incluir frutas ricas en antioxidantes ayuda a mantener el estado general. También aporta vitamina C y potasio, lo que contribuye a reponer minerales en los días de mucha sudoración.

La cereza combina dulzor, acidez y un alto contenido de agua, por lo que resulta fácil de comer cuando baja el apetito. Si a última hora te apetecen tentempiés ricos en azúcar y grasa, como galletas o helado, conviene recurrir a la cereza. En lugar de un dulce, comer unas cuantas cerezas satisface el antojo de sabor dulce y, al mismo tiempo, permite incorporar antioxidantes y fibra dietética.

La cereza, con su dulzor y su punto ácido, es un buen tentempié cuando el calor reduce el apetito. Foto=Getty Image Bank

Si se come en exceso, el azúcar puede ser una cargaun puñado al día es suficiente

La cereza es una fruta saludable, pero como contiene azúcares no conviene comer grandes cantidades de una sola vez. La cereza aporta unas 63kcal por 100g e incluye 2.1g de fibra dietética y alrededor de 220mg de potasio. Con un puñado al día, aproximadamente 15~20 unidades, es suficiente.

Quienes necesitan controlar la glucemia deberían evitar tomar muchas de una vez: es preferible repartir la ingesta en torno a 10 unidades y tomarlas como tentempié después de las comidas. Si se padece síndrome del intestino irritable, o si al comer cerezas aparece distensión abdominal o diarrea frecuente, conviene reducir la cantidad.

¿Cómo comerlas más ricas??

Al comer cerezas hay que escupir el hueso. En el interior de las semillas de frutas de la familia de las rosáceas —como la cereza, el albaricoque, el melocotón, la ciruela o el ume (ciruela japonesa)— hay amigdalina, un compuesto que en el organismo puede transformarse en ácido cianhídrico. Si por error se traga el hueso entero, por lo general no supone un gran problema debido a su cáscara dura, pero debe evitarse romperlo a propósito o consumirlo molido.

Si se dejan las cerezas mucho tiempo en remojo, pueden ablandarse con facilidad. Lo recomendable es guardarlas sin lavar en el frigorífico, en un recipiente hermético o una bolsa de plástico con papel de cocina, y lavarlas justo antes de comerlas. Conviene consumir primero las que tengan el rabito seco o la pulpa más blanda.

Se pueden comer tal cual, pero si se añaden a yogur griego sin azúcar o se combinan con frutos secos, el aporte de proteínas y grasas aumenta y la saciedad dura más. Además, las cerezas congeladas, añadidas a agua con gas o a yogur natural, son una alternativa fresca al helado como tentempié.

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