
«En cuanto le digo que estudie, cierra la puerta con llave». «De verdad que no sé qué he hecho mal».
Cuando un hijo entra en la adolescencia, puede volverse de repente más susceptible y empezar a evitar hablar con sus padres. Es habitual que estos se queden desconcertados.
El profesor Hong Soon-beom, del Servicio de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Universitario Nacional de Seúl, advierte de que este cambio no debe leerse como una simple «rebeldía». A su juicio, responde a una transformación natural propia del proceso por el que el cerebro y la mente del niño maduran hasta la edad adulta.
El Hospital Universitario Nacional de Seúl informó el día 8 de la publicación del nuevo libro del profesor Hong, 《Hay una manera específica de hablar con un hijo adolescente》, que reúne pautas para conversar con hijos adolescentes.
«Por qué, de repente, no hay manera de entenderse con un hijo adolescente»
Para hablar con un hijo adolescente, el primer paso es comprender qué cambios está atravesando.
El libro explica que, durante la adolescencia, el lóbulo frontal —que regula las emociones y los impulsos— sigue desarrollándose. En cambio, las áreas cerebrales que reaccionan a las emociones pueden activarse con mayor sensibilidad. Por eso, comentarios de los padres que antes no tenían importancia pueden irritar con facilidad, y las emociones pueden aflorar antes de lo que uno piensa.
Hong recomienda que, en lugar de reprocharle «por qué no haces caso», los padres se detengan primero a observar qué ha provocado esa reacción en su hijo.

El libro se estructura en cinco capítulos: △«Por qué, de repente, no hay manera de entenderse con un hijo adolescente» △«Método de conversación en tres pasos para comprender el cerebro adolescente» △«Conversaciones sobre emociones que tienen en cuenta la sensibilidad de la adolescencia» △«Método de conversación de pequeños pasos para ayudarle a encontrar su identidad por sí mismo» △«La actitud mental de los padres para atravesar la adolescencia».
Más que intentar convencer, ayudar a que el hijo encuentre por sí mismo la respuesta
La obra también propone métodos de conversación que los padres pueden aplicar de inmediato en casa.
Entre ellos figuran el «método de conversación en tres pasos», que consiste en escuchar primero la lógica del hijo y ampliar su perspectiva; el «método de conversación emocional», que reduce los estímulos emocionales; y el «método de conversación de pequeños pasos», que ayuda al hijo a encontrar por sí mismo la respuesta en lugar de que los padres se la den hecha.
Más que hablar mucho, es importante que los padres esperen y den espacio para que el hijo exprese con comodidad sus pensamientos y emociones. La clave está en crear un ambiente en el que pueda sacar a la luz con tranquilidad lo que piensa y siente.
El libro recoge, además, inquietudes que los padres suelen plantear en consultas médicas y de orientación.
En la sección «Receta SOS para la adolescencia» aparecen casos como «En cuanto le digo que estudie, cierra la puerta con llave», «No sé qué he hecho mal» o «Quiero que mi hijo vuelva a abrirme su corazón». El autor explica de forma concreta cómo dirigirse al hijo y cómo sostener la conversación en cada situación.
Las palabras de los padres también deben cambiar al ritmo de los cambios de la adolescencia
Hong subraya que, más que intentar eliminar los conflictos con un hijo adolescente, los padres deben adaptar su manera de conversar a los cambios del hijo.
«La adolescencia no es una etapa para apartar a los padres, sino un proceso importante en el que el cerebro y la mente del niño crecen hasta la edad adulta», afirmó, y agregó: «Espero que este libro ayude a los padres a entender la adolescencia como un proceso de crecimiento y a retomar conversaciones sanas con sus hijos».
《Hay una manera específica de hablar con un hijo adolescente》 ha sido publicado por Forest Books y tiene 252 páginas.
