¿La dieta para prevenir el cáncer sirve también durante el tratamiento? Por qué los pacientes oncológicos deben comer bien

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[Health& de Kim Yong-ui]

Para prevenir la sarcopenia, es importante que los pacientes con cáncer sigan una alimentación nutritiva que incluya carne. Foto=Clipart Korea

Lo que hace temible a la diabetes es el riesgo de complicaciones. Aunque suelen citarse como síntomas la polidipsia (beber mucha agua), la poliuria (micción frecuente) y la polifagia (aumento del apetito), pueden aparecer complicaciones en los vasos sanguíneos del corazón, el cerebro y los riñones, o en los ojos y los pies, incluso sin estas señales. Es una de las principales causas de muerte asociadas a la diabetes. Si, pese a tener la glucemia alta, se retrasa el tratamiento, el estado de hiperglucemia se prolonga y pueden aparecer diversas complicaciones diabéticas agudas y crónicas. Por ello, es importante un control estricto de la glucemia en el día a día. Solo manteniendo la glucemia en niveles adecuados —combinando control de la dieta, ejercicio y medicación, entre otros— se pueden prevenir complicaciones. Además, es más seguro mantener un peso adecuado, la presión arterial y los niveles de colesterol en sangre, y someterse a revisiones periódicas.

¿Por qué la diabetes eleva el riesgo de cáncer de páncreas?

En relación con la diabetes, en los últimos tiempos ha cobrado atención su vínculo con la aparición de cáncer de páncreas. Entre los factores de riesgo del cáncer de páncreas figuran la herencia, el tabaquismo, la obesidad, la pancreatitis crónica, la diabetes, la edad, el consumo de alcohol, la alimentación y las sustancias químicas. En particular, se publican con frecuencia resultados de estudios que indican que el riesgo de cáncer de páncreas aumenta cuando la diabetes aparece de forma repentina o cuando una diabetes preexistente empeora. El páncreas está estrechamente relacionado con la diabetes, porque secreta a la sangre insulina y glucagón, hormonas clave para el control de la glucemia. La insulina reduce la glucemia y el glucagón la eleva. Si la sobrecarga del páncreas se mantiene por episodios frecuentes de hiperglucemia, puede aumentar el riesgo de diversas enfermedades, incluido el cáncer.

Hiperglucemia en pacientes con cáncer, ¿qué hacer?... Riesgo de sarcopenia vs aumento del riesgo de infección

Cuando una persona que no tenía diabetes desarrolla cáncer, puede aparecer de repente diabetes o hiperglucemia. Según datos de la Asociación Coreana de Diabetes, en los pacientes con cáncer que también padecen diabetes es frecuente que el control de la glucemia no sea adecuado. Además de los cambios metabólicos propios de las células cancerosas, los fármacos de quimioterapia y el uso de esteroides, entre otros, pueden elevar la glucemia de forma brusca. Sin embargo, si para bajar la glucemia se restringe en exceso la ingesta de alimentos, pueden agravarse la desnutrición y la sarcopenia del paciente oncológico. Por el contrario, si se pone el foco solo en la suplementación nutricional, puede aumentar el riesgo de infección por hiperglucemia y provocar un deterioro de la función inmunitaria.

El mayor sufrimiento de los pacientes con cáncer es el tratamiento oncológico. Más exactamente, la quimioterapia. Padecen efectos secundarios como náuseas, vómitos, pérdida de apetito, diarrea y pérdida de peso. En particular, las citocinas inflamatorias secretadas por el propio cáncer y por la respuesta inmunitaria provocan inflamación en todo el organismo y aceleran la degradación de la grasa y de las proteínas musculares. En consecuencia, incluso con un aporte adecuado de nutrientes e insulina, la masa muscular sigue disminuyendo. Además, si la hiperglucemia persiste, puede acompañarse de inflamación crónica y alteraciones metabólicas, lo que puede reducir la síntesis de proteínas musculares y acelerar su degradación. La pérdida continuada de músculo eleva el riesgo de sarcopenia. Si el paciente rechaza la comida por vómitos u otros motivos, puede derivar en desnutrición y sarcopenia. En este proceso disminuye la masa muscular esquelética y se deteriora la función física, lo que puede llevar a situaciones de riesgo.

En pacientes con cáncer es clave prevenir la hiperglucemia... “Hay que alimentarse bien, incluida la carne”

Según datos de la Asociación Coreana de Diabetes, aplicar un control estricto de la glucemia a pacientes cuya ingesta es irregular por el tratamiento oncológico puede provocar desnutrición e hipoglucemia. Por ello, resulta más realista centrarse en prevenir la hiperglucemia. De acuerdo con las guías para pacientes con cáncer de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo, se recomienda una ingesta diaria (aporte energético) similar a la de un adulto sano: 25∼30 kcal por kg de peso corporal al día. Los pacientes con cáncer deben comer bien. Hay que vigilar los cambios de peso y, si es necesario, consumir alimentos y bebidas con alta densidad energética. Una ingesta suficiente de proteínas ayuda a la recuperación y es esencial para prevenir la pérdida de masa muscular. Tras consultarlo con el equipo médico y el dietista-nutricionista clínico, si no hay problemas de función renal, se debe asegurar una ingesta suficiente de proteínas mediante carne, pescado, huevos, etc.

En los pacientes con cáncer a quienes les cuesta controlar la glucemia por resistencia a la insulina, disminuye el uso de glucosa por parte del músculo. Sin embargo, pueden utilizar grasa, por lo que conviene aumentar la proporción de grasa frente a carbohidratos para mejorar la eficiencia del metabolismo energético. El objetivo es ayudar a que los pacientes con poco apetito ingieran suficientes calorías con pequeñas cantidades y reducir la carga glucémica posprandial. Por tanto, es recomendable complementar calorías con grasas de buena calidad. No obstante, la dieta cetogénica, que eleva mucho el peso de la grasa en la alimentación y reduce el contenido de carbohidratos y proteínas, requiere precaución. Si no existe un déficit vitamínico, no se recomienda tomar suplementos de vitaminas o minerales en dosis altas.

“La dieta para prevenir el cáncer y la dieta durante el tratamiento no son lo mismo”

Para prevenir el cáncer se recomienda consumir verduras y frutas ricas en nutrientes antioxidantes. Sin embargo, si en una situación en la que ya se padece cáncer se come solo verduras y frutas, puede provocar desnutrición y sarcopenia. Una sarcopenia grave puede ser más peligrosa que el propio cáncer. Los pacientes con cáncer que reciben una quimioterapia dura deben alimentarse bien aunque tengan náuseas. Las familias de los pacientes oncológicos deben consultar con el equipo médico y el dietista-nutricionista clínico para elaborar una dieta adaptada al paciente. Es peligroso consumir a la ligera hierbas medicinales u otros productos no verificados recomendados por conocidos bajo el argumento de que son “alimentos valiosos”. Igual que la alimentación es lo más importante para prevenir y controlar la diabetes, incluso cuando se padece cáncer hay que comer bien para poder recibir el alta antes.

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