
Con la llegada del otoño, en los mercados empiezan a llamar la atención los cacahuetes verdes todavía con tierra. Recién recolectados, con mucha humedad y una textura suave, son un bocado que solo se disfruta en esta época. Hervidos con la cáscara, destacan por una textura ligeramente elástica y un dulzor sutil.
Parecen frutos secos, pero… el cacahuete verde es una leguminosa
Por el nombre y la textura, es fácil encasillar el cacahuete como fruto seco. Sin embargo, desde el punto de vista botánico es una leguminosa, como el guisante o la soja. El cacahuete verde es un cacahuete recién cosechado que aún no se ha secado lo suficiente; contiene más agua que el cacahuete seco y, por eso, al hervirlo queda jugoso y tierno.
En Corea del Sur suele encontrarse desde finales de verano hasta la cosecha de otoño, y en septiembre aparece especialmente en los mercados. Un cacahuete verde con el interior bien formado se reconoce porque la vaina es firme, la malla se ve nítida y, al agitarlo, el grano no traquetea con fuerza.
Ácidos grasos insaturados y proteína vegetal… ayudan a la salud vascular
El cacahuete contiene ácidos grasos insaturados, entre ellos el ácido oleico y el ácido linoleico. Consumido en una cantidad adecuada en lugar de tentempiés ricos en grasas saturadas, puede contribuir al control del colesterol en sangre y a la salud cardiovascular. Aun así, más que “comer más cacahuetes”, lo clave es sustituir alimentos como snacks ultraprocesados o carnes procesadas.
También aporta proteína vegetal y fibra dietética, lo que ayuda a la saciedad cuando se toma como tentempié. Además, permite incorporar nutrientes como niacina, folato, vitamina E y magnesio. Otra ventaja frente a los snacks tostados o fritos es que, al hervirlo, no se añade aceite.
Lavar bien la tierra… y hervirlo con la cáscara para que quede más sabroso
Como es fácil que quede tierra entre las vainas, conviene poner los cacahuetes verdes en remojo, agitarlos y lavarlos varias veces bajo el grifo. En una olla, añadir los cacahuetes verdes y suficiente agua para cubrirlos; cuando empiece a hervir, cocerlos unos 20~30 minutos. Apagar el fuego y dejar reposar 5~10 minutos para que se terminen de hacer y queden tiernos hasta el interior.
Si se quiere dar sabor, añadir solo un poco de sal al agua de cocción. Si se hierven demasiado salados, puede aumentar la ingesta de sodio, por lo que es preferible salar lo justo para realzar el sabor propio del cacahuete. La firmeza del grano puede variar según la variedad y el momento de la cosecha, así que conviene sacar uno y comprobar el punto de cocción.
Con un puñado basta… atención a las calorías y a las alergias
Aunque el cacahuete verde tiene mucha humedad, no es un alimento bajo en grasa ni en calorías. Como su sabor es suave, es fácil seguir comiéndolo sin darse cuenta; por eso, lo adecuado es tomar como tentempié un pequeño puñado cada vez. Si se ha hervido con sal, no se debe beber el caldo y también conviene evitar acompañarlo con otros alimentos salados.
Quienes tienen alergia al cacahuete no deben consumirlo, ya que incluso una pequeña cantidad puede provocar una reacción grave. Los cacahuetes verdes sobrantes se estropean con facilidad por su humedad, así que hay que guardarlos en el frigorífico y consumirlos cuanto antes. Los cacahuetes con olor a moho o con cambios de color no se vuelven seguros aunque se hiervan, por lo que, aunque dé pena, deben desecharse.