
Al lavar frutas de temporada veraniega como ciruelas, uvas y arándanos, suele llamar la atención un polvo blanco adherido a la piel. A simple vista puede confundirse con pesticida o suciedad. Sin embargo, es una sustancia que la propia fruta genera para protegerse del exterior. Explicamos qué es ese polvo blanco y qué función cumple.
Ese polvo blanco, conocido como pruina, ayuda a evitar la pérdida de humedad de la fruta y la protege frente a microorganismos externos. Como película protectora natural, la pruina también sirve como indicador de frescura. Cuanto mejor se conserva, más probable es que la fruta haya sufrido menos daños durante la distribución y se haya mantenido en un estado relativamente fresco.
Pruina: ¿en qué se diferencia de los pesticidas y el moho?
Aun así, cuando aparece un polvo blanco en la superficie de frutas que se comen con piel, como las ciruelas y los arándanos, es normal que resulte desagradable. La pruina y los pesticidas pueden distinguirse a simple vista. En la ciruela, la pruina se distribuye de forma fina y uniforme por toda la piel. Los pesticidas y otras sustancias suelen verse como marcas lineales donde se han secado gotas de líquido o como manchas parciales.
Los arándanos con mucha pruina presentan un tono blanquecino uniforme. La superficie es firme y, a la vez, seca. En cambio, en los arándanos con moho, la fruta aparece arrugada y excesivamente blanda. También puede mostrar una textura húmeda, como de pelusa.
En ambas frutas, si se elimina la pruina, la velocidad de descomposición puede aumentar, por lo que conviene lavarlas justo antes de comerlas. Las ciruelas pueden enjuagarse bajo el grifo frotándolas con la yema de los dedos. Para guardarlas, es mejor retirar la humedad y colocarlas en un recipiente hermético en el cajón de las verduras del frigorífico, donde se mantendrán frescas durante más tiempo.
Los arándanos deben enjuagarse suavemente bajo el grifo durante unos 15~20 segundos. Si el agua penetra en el interior, el tejido se reblandece y el dulzor se atenúa. Si no se van a consumir justo después de lavarlos, hay que eliminar por completo la humedad con papel de cocina y extenderlos en un recipiente. Pueden conservarse en el frigorífico sin cerrar la tapa o, si se cierran herméticamente, guardarse en el congelador.
Uvas: lavarlas antes de comer ayuda a mantener la frescura durante más tiempo
Las uvas son una fruta de la que se come solo la pulpa del interior. Aun así, para que se conserven frescas durante más tiempo, conviene mantenerlas con la pruina hasta justo antes de consumirlas. Si se lavan y se guardan, pueden estropearse antes.
Las uvas pueden lavarse ligeramente bajo el grifo y comerse. Según se necesite, también se pueden limpiar espolvoreándolas con sal o bicarbonato y frotándolas suavemente. Eso sí, si se han lavado más uvas de las que se van a comer de una vez, es recomendable retirar la humedad y guardarlas en el frigorífico en una bolsa o recipiente que permita el paso del aire.
