
El equipo de investigación coreano ha encontrado una nueva pista que podría mejorar la eficacia del tratamiento de la leucemia mieloide crónica. Este hallazgo puede plantear un nuevo enfoque terapéutico que complemente el uso de los tratamientos oncológicos dirigidos actuales, los cuales no funcionan bien en algunos pacientes o generan resistencia. En consecuencia, se está elevando la expectativa de poder desarrollar, en el futuro, nuevas estrategias de tratamiento para la leucemia.
El equipo de investigación del profesor Dong-uk Kim, del Centro de Cánceres Hematológicos del Hospital Eulji University de Uijeongbu, mediante una investigación conjunta con los equipos de los profesores Hong-tae Kim, de UNIST, y Jeong-hoon Lim, de KAIST, anunció el 23 que “se ha esclarecido por primera vez que, durante el proceso de tratamiento con terapias oncológicas dirigidas, los ribosomas que fabrican proteínas dentro de las células chocan entre sí, y que este choque activa la proteína ZAK, induciendo así la muerte de las células leucémicas”.
La proteína ZAK es una proteína que participa en la regulación de señales relacionadas con el cáncer y la respuesta al estrés. Se observó que la proteína ZAK activada por el choque de los ribosomas estimula la vía de respuesta al estrés celular (la vía de señalización p38) e induce la muerte de las células leucémicas.

En la actualidad, el tratamiento de la leucemia mieloide crónica se basa principalmente en los inhibidores de tirosina quinasa (TKI), terapias oncológicas dirigidas que inhiben el gen causante de la enfermedad, “BCR::ABL1”. Sin embargo, en algunos pacientes se presentan problemas como la disminución de la respuesta al tratamiento o la aparición de resistencia a los medicamentos.
Según el equipo de investigación, la proteína ZAK normalmente promueve la proliferación de las células leucémicas, pero durante el proceso de tratamiento con terapias oncológicas dirigidas actúa en el sentido contrario, es decir, hacia la muerte celular. El equipo explica que ZAK desempeña el papel de un sensor molecular (molecular sensor), capaz de detectar la situación terapéutica y cambiar la respuesta.
Además, los resultados mostraron que, en las células en las que falta la proteína ZAK, el efecto del tratamiento con terapias oncológicas dirigidas disminuyó de manera significativa. Estos resultados se observaron de forma similar también en células derivadas de pacientes.
Este estudio se publicó en el número más reciente de la versión en línea de la revista académica internacional del área de la hematología 《Leukemia》.
El profesor Dong-uk Kim señaló: “El nivel de expresión de la proteína ZAK está estrechamente relacionado con las etapas de progresión de la leucemia mieloide crónica, por lo que podría utilizarse como un indicador para predecir la enfermedad o para monitorizar la respuesta al tratamiento”. Añadió que “se espera que en el futuro podamos diseñar estrategias terapéuticas personalizadas para cada paciente basadas en la expresión de ZAK y en la sensibilidad al choque de los ribosomas”.

