Luxaciones de hombro recurrentes: si se dejan sin tratar, pueden acabar en una prótesis

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El dolor, por sí solo, no basta: hay que valorar también el daño en cartílago y tendones y el historial de luxaciones

El hombro es una de las articulaciones con mayor movilidad del cuerpo. Por eso, las causas del dolor también son diversas. Foto=Clipart Korea

El Sr. A, de unos 50 años, sufrió hace unos años una “luxación” de hombro y llegó a operarse. Sin embargo, con el tiempo el hombro volvió a salírsele de forma repetida y el dolor no remitía. Cuando incluso levantar el brazo o cambiarse de ropa se le hizo difícil, acudió al hospital y se sometió a pruebas detalladas.

El resultado fue más grave de lo esperado. Presentaba una “artrosis (osteoartritis) grave” por un desgaste importante del cartílago de la articulación del hombro; además, estaban dañados el “manguito rotador”, los tendones que envuelven el hombro, y también el bíceps. Finalmente, el Sr. A se sometió a una cirugía de prótesis de hombro.

¿El dolor de hombro puede tener tantas causas?

Si duele el hombro, ¿hay que operarse con una prótesis como el Sr. A? No. El hombro es una de las articulaciones con mayor movilidad del cuerpo. Por eso, las causas del dolor también son diversas: trastornos del manguito rotador, hombro congelado, artritis, tendinitis calcificante por depósito de calcio en el hombro e incluso secuelas tras una luxación, entre otras.

El problema aparece cuando la luxación se repite. No solo cuenta el episodio en el que el hombro se sale: al luxarse y recolocarse, se van acumulando pequeñas lesiones en el hueso, el cartílago, la membrana que envuelve la articulación (cápsula articular) y los tendones. Por eso, si a alguien se le sale el hombro con frecuencia, conviene comprobar “por qué se sale tanto”, es decir, si existe algún problema en la propia estructura que mantiene la articulación en su sitio.

Qué es exactamente el manguito rotador

El manguito rotador se refiere a cuatro tendones que rodean la articulación del hombro y permiten elevar y rotar el brazo. Con la edad pueden debilitarse de forma natural, y también pueden lesionarse por el uso repetitivo e intenso del hombro o por traumatismos y luxaciones.

Al principio, el dolor aparece solo al mover el brazo en una dirección concreta. Pero si el tendón se desgarra más, la fuerza del brazo disminuye de forma evidente y, en muchos casos, el dolor empeora por la noche hasta el punto de dificultar el sueño. Si progresa aún más, el tendón roto puede retraerse hacia el músculo o el propio músculo puede transformarse en grasa; cuando se llega a esta fase, el tratamiento se vuelve mucho más complejo.

¿La artrosis también aparece en el hombro?

La artrosis (osteoartritis) es una enfermedad degenerativa en la que el cartílago entre las articulaciones se va desgastando hasta desaparecer, haciendo que los huesos choquen directamente entre sí. Es un diagnóstico que suele asociarse a la rodilla o la cadera, pero también puede aparecer en el hombro. Eso sí, como el hombro no soporta el peso corporal tanto como la rodilla o la cadera, la frecuencia de artrosis en esta articulación es relativamente baja.

Sin embargo, la situación cambia si se han repetido luxaciones, si se ha pasado por una cirugía en el pasado o si un daño del manguito rotador se ha dejado sin tratar durante mucho tiempo. Al volverse inestable la articulación, el cartílago se desgasta más rápido. Cuando el cartílago está muy dañado, el espacio articular se estrecha y aparecen salientes en la superficie ósea, lo que reduce el movimiento y convierte el dolor en crónico.

En particular, cuando el desgarro del manguito rotador y la artrosis avanzan a la vez, se influyen mutuamente y la función articular empeora con mayor rapidez. Por eso, tratar solo uno de los dos suele no ser suficiente para mejorar de forma adecuada.

Entonces, ¿cuándo se plantea una prótesis?

Si coexisten un desgarro del manguito rotador y una artrosis grave, el dolor y la limitación del movimiento se intensifican y pueden derivar incluso en deformidad articular. En estos casos, los tratamientos conservadores —como medicación, fisioterapia o infiltraciones— tienen límites, y la cirugía de prótesis se convierte en una de las opciones terapéuticas.

Park Ji-soo, jefe de sección del Centro de Columna y Articulaciones del Hospital Ulsan Eliya (Traumatología), explicó: “La cirugía de prótesis de hombro no se decide solo porque el dolor sea intenso”, y agregó: “Se toma la decisión tras evaluar de forma integral el grado de daño del cartílago y el hueso, el estado del manguito rotador, si hay luxaciones repetidas y el historial de tratamientos previos. Al inicio se prioriza el tratamiento conservador, pero si el daño estructural es importante y afecta mucho a la vida diaria, se considera el tratamiento quirúrgico”.

La técnica quirúrgica y el tipo de prótesis varían según la edad del paciente, su nivel habitual de actividad, el estado del hueso, la función del manguito rotador y antecedentes de cirugías previas, entre otros factores. Cuando el daño del manguito rotador es grande, en lugar de una prótesis convencional puede aplicarse una “prótesis inversa”, un diseño que invierte la estructura del hombro para ayudar a mover el brazo incluso si el manguito rotador está debilitado.

Antes de la operación, además de una radiografía, hay que comprobar con TC y resonancia magnética el grado de lesión del hueso, el cartílago y los tejidos blandos; y si existen antecedentes de luxación o cirugía, también debe revisarse cómo ha cambiado la estructura articular.

La rehabilitación es tan importante como la cirugía

Tras la operación, la clave es la rehabilitación. Al principio se protege la zona operada mientras se reduce el dolor y la inflamación, y se empieza por el “ejercicio pasivo”, en el que la articulación se mueve con ayuda de otra persona. A medida que avanza la recuperación, se amplía el trabajo con “ejercicio activo”, realizado por el propio paciente, y con ejercicios de fortalecimiento muscular.

La velocidad de la rehabilitación varía según la técnica quirúrgica y el estado del paciente, por lo que, aunque el dolor disminuya, es fundamental no forzar el brazo de forma precipitada. Por ello, si se presentan los siguientes síntomas, no debe retrasarse el tratamiento: △haber sufrido una luxación de hombro △dolor repetido al levantar el brazo △dolor nocturno intenso que dificulta conciliar el sueño △una reducción evidente del movimiento del hombro. En estos casos, conviene no atribuirlo a una simple molestia muscular y acudir al hospital para confirmar con precisión el estado.

En el día a día, ayuda a prevenir reducir los movimientos que sobrecargan repetidamente el hombro y mantener una postura correcta al levantar objetos pesados. También es recomendable combinar estiramientos para relajar los músculos del cuello y el hombro con ejercicios de fortalecimiento del manguito rotador y del deltoides.

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