
Uno de los secretos más característicos para que la apariencia se vea más joven es una piel tersa y sin arrugas. Con la edad, los lípidos y la humedad disminuyen y la elasticidad se pierde, lo que facilita la formación de arrugas; sin embargo, existen formas de mantener la elasticidad durante más tiempo. Analizamos los hábitos de vida y los cuidados que ayudan a mantener la piel —la clave de una apariencia juvenil— firme y elástica.
1. Lavarse demasiado a menudo acelera el envejecimiento cutáneo: la hidratación minuciosa es clave
Hay personas que se lavan la cara o se duchan con frecuencia por higiene. Por supuesto, mantener la piel limpia para prevenir inflamaciones es importante. Pero la mayoría de los productos de limpieza contienen ingredientes químicos que resecan la piel. En resumen, la costumbre de duchas frecuentes y el uso de limpiadores agresivos puede disolver el manto lipídico y debilitar la capa protectora de la piel.
Si en ese contexto no se realizan hidrataciones adecuadas, la barrera cutánea se deteriora y aparecen la descamación y el picor (prurito). Cuando la descamación es intensa, incluso si se aplica una crema nutritiva, los buenos ingredientes no se absorben correctamente. Por eso, cuando la sequedad es severa, la piel se tensa, se vuelve áspera y aumenta el riesgo de aparición de arrugas.
Al ducharse conviene usar agua tibia en lugar de caliente y limitar la duración a menos de 10 minutos. Es preferible utilizar limpiadores de pH ligeramente ácido en lugar de jabones muy agresivos. Después de la ducha o del lavado facial, es imprescindible aplicar un hidratante.
2. Recuerda la «regla de los 3 minutos»: clave para retener la hidratación
Tras el lavado facial o la ducha, hay que aplicar el hidratante en un plazo de 3 minutos, ya que así se consigue atrapar la humedad residual de la piel. Aplicarlo dos o tres veces al día aumenta la eficacia.
Si el daño en la barrera cutánea es importante, para su recuperación son útiles los hidratantes «fortalecedores de la barrera» que contienen ceramidas, ácidos grasos y colesterol. Incluso si la sequedad no es muy intensa, en invierno con baja humedad es aconsejable usar de forma continua un hidratante adecuado que combine glicerol al 15% y un oclusivo como la vaselina (petrolato).
La profesora Kim Hyun-jung, de Dermatología del Hospital Gachon Gil de la Universidad Gachon, afirmó: «La xerosis cutánea (sequedad de la piel) es el resultado de la interacción de hábitos de vida, envejecimiento y estrés ambiental. Para prevenir la xerosis, lo esencial es proteger la barrera cutánea y conservar la humedad. Hay que reducir los estímulos y convertir la aplicación de hidratante en una rutina diaria.»

3. Importancia de la cantidad adecuada de crema nutritiva: el exceso puede obstruir los poros
A veces hay personas que, para mejorar la firmeza de la piel, se aplican capas gruesas de crema nutritiva. Pero por muy buen producto que sea, si se usa en exceso puede obstruir los poros y provocar inflamación cutánea. Consulte con un especialista para elegir, según su tipo de piel, un producto con buena adherencia y aplíquelo en la cantidad adecuada y de forma uniforme.
Después de extender una capa fina de crema por todo el rostro, añadir un movimiento de elevación desde debajo de la barbilla hacia detrás de las orejas puede reducir la apariencia de contornos difuminados. La dirección de aplicación del suero reafirmante también es importante. La costumbre de extenderlo desde el centro hacia afuera puede tirar la piel lateralmente y acentuar la flacidez.
En los pliegues nasogenianos y alrededor de las comisuras bucales conviene presionar con las yemas como si pellizcase para facilitar la absorción y prevenir arrugas. Tras aplicar el suero, no se debe poner la crema inmediatamente; se recomienda cubrir el rostro con las palmas y dejar que se adhiera durante unos 10 segundos.
4. Para proteger el colágeno de la piel: evita los alimentos azucarados
Los alimentos dulces son enemigos de la piel porque favorecen la «reacción de glicación». Cuando la glucosa y la fructosa en sangre se unen a las proteínas de la piel se forman productos finales de glicación (AGEs, Advanced Glycation End Products), que dañan la estructura del colágeno y de la elastina.
En pocas palabras, el azúcar endurece el colágeno en la piel. Cuando el colágeno se vuelve rígido, la elasticidad disminuye y aumentan las arrugas. Además, se reduce la capacidad de reparación cutánea.
5. Dormir lo suficiente es esencial: controlar el cortisol es importante
Si se duerme poco o se tiene un patrón de sueño irregular, la capacidad de regeneración de la piel puede verse afectada. El sueño irregular y los ritmos de vigilia alterados aumentan hormonas del estrés como el cortisol. De hecho, las personas que trabajan de noche o en turnos rotativos, con frecuencia ven perturbado su ritmo biológico y se exponen más fácilmente a procesos inflamatorios.
La profesora Ju Eun-yeon, del Departamento de Neurología del Hospital Samsung de Seúl, explicó: «Acostarse tarde y levantarse temprano tiene demasiados efectos perjudiciales y no es sostenible. La falta de sueño produce un desequilibrio hormonal. En particular, se secreta más grelina, la hormona que estimula el apetito, lo que lleva a picotear snacks o pan.» Añadió que, dado que el picoteo acelera el envejecimiento cutáneo, es recomendable mantener un sueño adecuado de 7 a 8 horas al día.
