
La glucosa en sangre no depende solo de la alimentación: también influyen el sueño, el estrés, los cambios hormonales, los medicamentos que se estén tomando, las infecciones y otros factores. Si, pese a cuidar bien la dieta, la glucosa aparece más alta de lo esperado, conviene revisar también los hábitos de vida y el estado de salud. Repasamos algunas causas que, de forma inesperada, pueden provocar cambios en la glucosa en sangre.
◆ Falta de sueño
La falta de sueño puede mermar la capacidad del organismo para regular la glucosa en sangre. Estudios señalan que las personas que, de manera continuada, duermen menos horas pueden ver reducida su capacidad de metabolizar la glucosa y tener más probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina.
En particular, en personas mayores o con alto riesgo de diabetes, dormir poco puede perjudicar aún más el control de la glucosa en sangre, por lo que es importante asegurar un descanso suficiente de unas 7~9 horas al día.
◆ Alimentos ricos en grasa
En el control de la glucosa en sangre no solo importan los hidratos de carbono, sino también la ingesta de grasas. Una comida rica en grasas saturadas puede reducir de forma temporal la acción de la insulina y, si después se consumen hidratos de carbono, la glucosa en sangre puede subir con mayor brusquedad. Por ello, es preferible no comer con frecuencia alimentos con alto contenido graso —como fritos o carnes procesadas— y limitarse a cantidades moderadas.
◆ Ciclo menstrual
En las mujeres, la glucosa en sangre puede variar por los cambios hormonales asociados al ciclo menstrual. En mujeres con diabetes, al acercarse la menstruación puede disminuir la sensibilidad para regular los niveles de glucosa, lo que puede elevar el azúcar en sangre. En este periodo, hacer ejercicio con regularidad y reducir el consumo de hidratos de carbono refinados o alimentos con alto contenido de azúcar puede ayudar al control de la glucosa en sangre.
◆ Medicamentos
Algunos fármacos pueden elevar la glucosa en sangre o dificultar su control. En particular, los esteroides pueden provocar un aumento de la glucosa en sangre, y también existe la posibilidad de que algunos diuréticos, antidepresivos o anticonceptivos influyan en la glucosa en sangre. En personas con diabetes o que necesitan controlar la glucosa, es más seguro consultar con el personal sanitario antes de empezar a tomar un medicamento nuevo.
◆ Falta de hidratación
Cuando falta agua en el organismo, la concentración de glucosa en la sangre puede aumentar de forma relativa. Si la glucosa en sangre sube, aumenta el volumen de orina y la deshidratación puede empeorar; a su vez, la deshidratación puede volver a elevar la glucosa en sangre, creando un círculo vicioso. Por eso, es importante beber suficiente agua a diario y, especialmente en días calurosos o después de hacer ejercicio, reponer líquidos de forma activa.
◆ Infecciones
Cuando aparece una enfermedad infecciosa —como un resfriado, la gripe o una infección urinaria—, el organismo libera diversas sustancias químicas para activar la respuesta inmunitaria. En este proceso, la glucosa en sangre puede subir por encima de lo habitual, y en personas con diabetes las oscilaciones pueden ser mayores. Cuando uno no se encuentra bien, conviene comprobar la glucosa con frecuencia y descansar lo suficiente.
