
Si aparece un dolor persistente en el abdomen, la zona lumbar o el costado, o una sensación de plenitud abdominal, y se confunde con un simple dolor de barriga o un cuadro gripal y se deja pasar, la situación puede acabar en una urgencia. Detrás puede estar el crecimiento de un aneurisma de aorta abdominal.
El aneurisma de aorta abdominal es una enfermedad en la que la aorta —el mayor vaso sanguíneo que lleva la sangre desde el corazón a todo el cuerpo— se dilata de forma anómala. Si la pared de la aorta se adelgaza y sigue expandiéndose como un globo, el vaso puede no soportar la presión interna y romperse.
Cho Jin-hyun, profesor del Departamento de Cirugía Vascular del Hospital Universitario Kyung Hee de Gangdong, advirtió: “Cuando se rompe un aneurisma de aorta abdominal se produce una hemorragia masiva, y es tan peligroso que más de la mitad de los pacientes mueren incluso antes de llegar al hospital”. Y añadió: “Si se detecta un aneurisma de aorta abdominal, es importante realizar un seguimiento periódico y controlar los factores de riesgo”.
Las estadísticas del Servicio de Revisión y Evaluación del Seguro de Salud muestran que el número de pacientes atendidos por aneurisma de aorta abdominal aumentó de forma notable, de 10.630 en 2020 a 15.650 en 2025.
El aneurisma de aorta abdominal es difícil de detectar porque, hasta que se rompe, no suele presentar síntomas claros. De hecho, en muchos casos se descubre de manera incidental durante un chequeo médico o en el proceso de pruebas por otras enfermedades, tras llevar una vida cotidiana sin dolor significativo. El profesor Cho recalcó: “Si una persona pertenece a un grupo de alto riesgo de aneurisma de aorta abdominal, conviene someterse a una prueba precoz, como una ecografía abdominal o una TC, para comprobar el tamaño y la forma del vaso”.
Los hombres mayores de 65 años con antecedentes de tabaquismo constituyen un grupo representativo de alto riesgo de aneurisma de aorta abdominal. También es recomendable que quienes tengan enfermedades de base como hipertensión, hiperlipidemia o arteriosclerosis, o antecedentes familiares, se sometan a un cribado precoz antes de que aparezcan síntomas.
Si se detecta un aneurisma de aorta abdominal, pueden indicarse tratamientos como la cirugía abierta o la colocación de un stent, en función del diámetro de la aorta abdominal o de la velocidad a la que aumenta el tamaño del vaso. En los últimos años también se está utilizando el tratamiento híbrido, que combina las ventajas de la cirugía abierta y del tratamiento con stent. El profesor Cho explicó: “Es un método que aumenta el efecto terapéutico reduciendo el alcance de la intervención, y puede aplicarse de forma selectiva teniendo en cuenta la estructura vascular y el estado general del paciente”.
Tras un procedimiento o una operación, conviene cuidar los hábitos de vida para reducir el riesgo de recurrencia. Ante todo, dejar de fumar es imprescindible. El profesor Cho insistió: “Fumar debilita la pared de los vasos sanguíneos y provoca inflamación, por lo que hay que dejarlo obligatoriamente”. Y agregó: “Además, es imprescindible combinar el control de la presión arterial y del colesterol con ejercicio regular”.
