
La vitamina C se considera uno de los nutrientes más seguros y eficaces. Resulta esencial para numerosos procesos metabólicos del organismo. Participa en la síntesis de colágeno, una proteína presente en la piel, los tendones, los huesos y los tejidos de sostén, y que contribuye a la cicatrización de las heridas.
Hasta ahora, diversos estudios han atribuido a la vitamina C múltiples beneficios para la salud: apoyo al sistema inmunitario, prevención de enfermedades cardiovasculares y oculares, y protección de la piel. Sin embargo, un volumen creciente de investigaciones recientes apunta a que también podría contribuir a la salud cerebral.
Un equipo de investigación de la Universidad de Hirosaki (Japón) sostiene que, cuanto más baja es la concentración de vitamina C en sangre, más disminuye el volumen de sustancia gris en el cerebro de las personas mayores y también se reduce la conectividad de la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés).
La red neuronal por defecto es una red de conexiones entre regiones cerebrales que se activa cuando el cerebro no está concentrado en tareas externas. Esta red se asocia a actividades mentales como la autorreflexión, el recuerdo del pasado, la imaginación del futuro, la inferencia sobre la mente de otras personas, la asociación libre y la ensoñación, y el mantenimiento de la identidad del yo.
¿Qué se descubrió en este estudio?
El equipo observó que, cuanto más altos eran los niveles de vitamina C en sangre, mayor era el volumen de sustancia gris, uno de los dos tipos de tejido que se encuentran en el cerebro.
Los expertos señalan que “la sustancia gris es la parte del cerebro que realiza la mayor parte del trabajo cognitivo” y agregan que “esta zona incluye los cuerpos de las neuronas y sus conexiones, que sustentan la memoria, la atención, el lenguaje y la toma de decisiones; tener relativamente más sustancia gris en relación con el tamaño de la cabeza es una de las señales de que el cerebro está bien conservado y es resiliente”.
Con el paso del tiempo, la pérdida de sustancia gris se asocia al envejecimiento, a factores de riesgo de ictus, a la depresión y a enfermedades como la demencia de Alzheimer. Por ello, se sabe que, al observar los factores relacionados con la sustancia gris, es posible estimar la salud cerebral a largo plazo. En este estudio también se constató que, cuanto más altos eran los niveles de vitamina C, mayor era la conectividad de la red neuronal por defecto.
Mecanismo por el que la vitamina C protege la salud cerebral
Según los expertos, la vitamina C actúa como un “antioxidante clave del cerebro” y protege las células cerebrales del desgaste normal. “Las células cerebrales generan muchos subproductos que, si no se eliminan, pueden dañarlas, y la vitamina C puede desempeñar un papel neutralizándolos”, explican.
Además, la vitamina C ayuda al cerebro a producir neurotransmisores y a mantener membranas celulares sanas. De hecho, se ha observado que el cerebro concentra la vitamina C y la mantiene a niveles más altos que los presentes en el torrente sanguíneo.
Los múltiples beneficios para la salud de la vitamina C
La vitamina C es uno de los antioxidantes que pueden proteger frente al daño causado no solo por los radicales libres —oxígeno perjudicial—, sino también por sustancias químicas tóxicas y contaminantes como el humo del tabaco. A través de su acción antioxidante, ejerce diversos efectos beneficiosos para la salud.
Evita el deterioro de la salud por el estrés=La carencia de vitamina C se relaciona con el estrés. En personas que beben demasiado alcohol, fuman o tienen obesidad, la vitamina C es uno de los nutrientes que se agotan primero. Dado que es uno de los nutrientes más sensibles al estrés, mantener niveles adecuados de vitamina C puede ser un indicador ideal de la salud general.
Refuerza el sistema inmunitario=Como se ha mencionado, la vitamina C es uno de los antioxidantes más representativos. La eliminación del exceso de especies reactivas de oxígeno es la acción antioxidante, y las sustancias que cumplen esa función son los antioxidantes.
Como antioxidante, la vitamina C protege al organismo del estrés oxidativo y apoya el sistema inmunitario al reducir la probabilidad de daño tisular. A la inversa, si falta vitamina C, disminuye la inmunidad y aumenta la probabilidad de contraer diversas enfermedades.
Reduce el riesgo de ictus=Según un estudio, las personas con la concentración más alta de vitamina C en sangre presentaron un riesgo de ictus un 42% menor que quienes tenían la concentración más baja. Quienes consumen muchas frutas y verduras tienen niveles más altos de vitamina C en sangre. El equipo de investigación indicó: “Las personas que comen muchas frutas y verduras no solo tenían niveles sanguíneos más altos de vitamina C, sino también una mayor ingesta de nutrientes como fibra, otras vitaminas y minerales”.
Mantiene la piel joven=Para que el organismo sintetice colágeno, la vitamina C es imprescindible. El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo y desempeña un papel importante en tejidos como los órganos, así como el cabello, la piel, las uñas, los tendones y los ligamentos.
A medida que avanza el envejecimiento, disminuye la capacidad de la piel para producir colágeno y se destruyen las moléculas de colágeno existentes. Como resultado, la piel pierde elasticidad, aparecen arrugas y también se reduce la capacidad de cicatrización. En ese momento, consumir vitamina C para apoyar la síntesis de colágeno ayuda a mantener la elasticidad de la piel. De hecho, hay resultados de investigaciones que confirmaron que, al aplicar vitamina C de forma tópica sobre la piel, aumenta la producción de colágeno y la piel parece más joven.
También ayuda en la prevención y el tratamiento de algunos cánceres=La vitamina C también contribuye a la prevención y el tratamiento del cáncer. Según la Mayo Clinic (Estados Unidos), mantener una dieta rica en frutas y verduras con alto contenido de vitamina C redujo la probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer.
También hay resultados de estudios que confirmaron que la vitamina C ayuda en el tratamiento del cáncer. Según una investigación, tomar vitamina C en dosis altas junto con quimioterapia ayuda a combatir las células de cáncer de mama.
Previene enfermedades oculares=La vitamina C también favorece la absorción de hierro en el organismo. El hierro contribuye al crecimiento y desarrollo adecuados y transporta oxígeno por todo el cuerpo. Además, ayuda a producir determinadas hormonas. Según los expertos, la vitamina C reduce el riesgo de cataratas y también puede ralentizar la progresión de la degeneración macular asociada a la edad.
Reduce las complicaciones del resfriado=En el caso del resfriado, la vitamina C no es un tratamiento, pero algunos estudios indican que ayuda a prevenir complicaciones más graves. Los expertos señalan: “Hay resultados de investigaciones que muestran que, cuando se toma vitamina C al contraer un resfriado o gripe, puede reducir el riesgo de complicaciones adicionales como neumonía e infecciones”.
¿Cómo y cuánto hay que tomar vitamina C?
Los expertos afirman: “Lo mejor es obtener suficiente vitamina C mediante una dieta variada centrada en alimentos de origen vegetal” y añaden: “El límite máximo de ingesta de vitamina C es de 2000㎎ al día, y existen pruebas sólidas de que es seguro consumir hasta 500㎎ diarios”.
La vitamina C abunda en frutas y verduras. La cantidad de vitamina C en frutas y verduras de consumo habitual a nuestro alrededor, por 100g, es: △kiwi 93㎎ △fresa 59㎎ △naranja 53㎎ △limón 53㎎ △piña 48㎎ △pomelo 31㎎ △guindilla 120~180㎎ △pimiento morrón 128~180㎎ △brócoli 89㎎ △coles de Bruselas 85㎎ △kale 93~120㎎ △coliflor 48㎎ △repollo 36㎎ △espinaca 28㎎, entre otros.
