
La cafetera permite disfrutar de un café con solo pulsar un botón. Es fácil de usar y puede ofrecer un sabor comparable al de una cafetería especializada, por lo que es habitual en casa o en la oficina. Sin embargo, si se descuida la higiene, pueden proliferar bacterias y moho en distintas partes del aparato, así que conviene extremar las precauciones.
Causas de la proliferación de bacterias en la cafetera
Las razones por las que proliferan bacterias en una cafetera son diversas, pero uno de los errores más comunes es dejar la cápsula de café usada dentro del aparato. Justo después de la extracción, la cápsula está caliente y, a menudo, no se retira de inmediato.
La humedad del interior de la cápsula y los posos de café humedecen el interior del aparato. Los posos, al ser una masa de materia orgánica húmeda, favorecen el crecimiento de moho y bacterias. En particular, las esporas de moho se dispersan con facilidad a otras zonas de la cafetera. Si se mantiene esta práctica, aumenta el riesgo de que el rendimiento de la cafetera disminuya o de que se averíe. Del mismo modo, conviene vaciar y lavar periódicamente el depósito de cápsulas usadas de la cafetera.
También conviene evitar el hábito de llenar el depósito con el agua necesaria para la extracción y reutilizarla de forma continuada. Basta con dejar agua en el depósito durante la noche y usarla al día siguiente para que aumente la probabilidad de proliferación de microorganismos.
De hecho, un equipo de investigación en biología de la Universitat de València analizó el interior de máquinas de espresso domésticas y detectó diversas bacterias en las zonas donde se estanca el agua y en la bandeja de residuos. También se identificaron microorganismos que provocan intoxicaciones alimentarias.
Cómo limpiar correctamente la cafetera
Para cuidar la salud y el sabor a la vez, es importante usar la cafetera correctamente y limpiarla con esmero. Tras preparar el café, hay que vaciar siempre el depósito de agua. Lo ideal es lavarlo de inmediato, pero si un día resulta difícil, al menos conviene abrir la tapa y dejar que la humedad se seque bien.
La bandeja recogegotas también debe lavarse con frecuencia. Si se acumulan el líquido del café derramado y la humedad, pueden proliferar bacterias y moho.
Es recomendable desmontar el grupo de extracción y lavarlo con agua caliente, y retirar con un paño limpio la humedad y los posos que queden dentro del aparato. Si la cafetera no permite desmontar el grupo de extracción, conviene, tras preparar el café, retirar la cápsula y hacer una extracción solo de agua una vez para enjuagar el interior. Esto ayuda a evitar la acumulación de residuos de café y facilita el control higiénico.
Es importante lavar a diario las piezas que entran en contacto con la leche, como la boquilla de vapor. Las proteínas y los azúcares de los lácteos favorecen la proliferación de moho.
Además, las piezas desmontables deben lavarse con frecuencia. De vez en cuando, también es buena idea eliminar la cal con un limpiador específico o con vinagre. Si se utiliza agua dura, con alto contenido de minerales como magnesio o calcio, la cal —que puede afectar negativamente al sabor del café y al aparato— se acumula con rapidez.
