La esteatohepatitis que endurece el hígado incluso sin alcohol: hallan por fin una clave terapéutica

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Un equipo de endocrinología y metabolismo de la Universidad Nacional de Kyungpook desarrolla un candidato a fármaco para romper el círculo de la fibrosis hepática

Esquema del mecanismo de aparición de la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) y del modo de acción de ‘DN203316’ . Foto=Hospital Universitario Nacional de Kyungpook

Unos resultados de investigación abren la puerta a que, en un futuro no muy lejano, una sola pastilla permita tratar de forma segura la esteatohepatitis y la cirrosis hepática.

Cuando se habla de ‘hígado graso’, es fácil pensar que se trata de una enfermedad causada por beber mucho alcohol.

Sin embargo, en los últimos años está aumentando de forma vertiginosa en todo el mundo el número de pacientes con ‘esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH)’, en la que, incluso sin consumir alcohol, se acumula grasa en el hígado y aparece inflamación debido a enfermedades metabólicas como la obesidad o la diabetes.

Lo preocupante de esta enfermedad es que puede evolucionar hacia la ‘fibrosis hepática (cirrosis)’ —en la que el hígado se endurece— o hacia el ‘cáncer de hígado’.

Hasta ahora no se había aclarado con precisión por qué ocurre exactamente este proceso ni cómo corregirlo.

En este contexto, un equipo del Hospital Universitario Nacional de Kyungpook —los profesores Park Geun-gyu y Choi Yeon-kyung, y la doctora Kim Ye-jin— ha desentrañado el mecanismo de este ‘hígado averiado’ y ha planteado un nuevo enfoque terapéutico.

Los culpables que destruyen los hepatocitos: el ‘colesterol’ y el ‘hierro oxidado’

Cuando se acumula demasiado colesterol en el organismo, se desencadena una reacción química extremadamente peligrosa dentro de las células del hígado.

Se trata de un fenómeno en el que, debido al ‘hierro’ presente en el interior celular, la membrana se oxida como si se oxidara el metal y la célula se autodestruye; en términos médicos se denomina ‘ferroptosis (Ferroptosis)’.

El equipo observó ratones alimentados con una dieta rica en colesterol y descubrió que había caído en picado un gen (PPARδ) que actúa como escudo protector de los hepatocitos. Al desaparecer ese escudo, las células hepáticas acabaron destruyéndose sin resistencia, como ‘hierro oxidado’.

El ‘virus zombi’ que propagan las células dañadas (el secreto de los exosomas)

El problema no termina ahí.

Las células hepáticas destruidas por el colesterol, justo antes de morir, envían una señal de peligro a su entorno. Expulsan al exterior restos de ADN que estaban dentro de la célula, empaquetados a presión en pequeñas bolsas (exosomas).

Cuando esas bolsas llegan a otras células cercanas (células estrelladas hepáticas), estas se activan como si se propagara un virus zombi y empiezan a liberar de forma descontrolada sustancias que endurecen el hígado. Ese sería, en esencia, el verdadero responsable de la ‘fibrosis hepática’ que endurece el órgano.

Dra. Kim Ye-jin
Prof. Choi Yeon-kyung
Prof. Park Geun-gyu

«¡Hay que reforzar de nuevo el escudo!»: desarrollo del candidato a fármaco ‘DN203316’

El equipo del Hospital Universitario Nacional de Kyungpook desarrolló, junto con Daegu-Gyeongbuk Medical Innovation Foundation y Cureverse, una sustancia terapéutica para romper este círculo. Se trata del candidato a nuevo fármaco denominado ‘DN203316’.

Tras administrarlo, el escudo (PPARδ) de los hepatocitos, que había desaparecido, volvió a fortalecerse.

Con el escudo recuperado, se detuvo en seco el fenómeno de oxidación y destrucción de las células hepáticas, y además dejaron de dispersar el ‘virus zombi’ (restos exosomales) al entorno.

Como resultado, se confirmó un efecto sorprendente: el hígado, que se estaba endureciendo, se recuperó y volvió a un estado más blando y flexible.

En el ámbito médico coinciden en que, hasta ahora, se desconocía el eslabón exacto que explica por qué la esteatohepatitis desemboca en cirrosis; este estudio no solo identificó por primera vez con precisión esa vía causal, sino que también abrió la posibilidad de un nuevo fármaco capaz de tratarla directamente.

La investigación se llevó a cabo con el apoyo del Ministerio de Ciencia y TIC y del Ministerio de Educación, y se publicó el 5 de junio en la prestigiosa revista internacional 《Experimental & Molecular Medicine》.

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