
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estudia el uso de una vacuna experimental, según informó el medio británico The Guardian el 19 (hora de Corea el 20), después de que en la República Democrática del Congo (RDC) aumentaran con rapidez los casos sospechosos de infección por la enfermedad vírica Ébola y las muertes. Las vacunas experimentales se refieren a aquellas cuya fase de ensayos clínicos y el proceso de autorización aún no han finalizado. El hecho de que la OMS esté dispuesta a contemplar la aplicación de una vacuna experimental, con eficacia y seguridad todavía no completamente establecidas, significa que la situación es grave. A partir de ahí, en 2026, se revisará la situación del Ébola en la RDC y qué vacunas experimentales están relacionadas con el problema.
Tanta urgencia que la OMS llegó a declarar una crisis por la madrugada del domingo… aceleración de los contagios y las muertes
La OMS declaró el pasado 17, por la madrugada del domingo (hora local), una emergencia de salud pública de importancia internacional (PHEIC) en relación con el brote de Ébola en la RDC. En ese momento, los fundamentos eran 246 casos sospechosos y 80 fallecidos, comunicados durante los cinco meses anteriores hasta la víspera. Sin embargo, la agencia Reuters informó de que hasta el día 20 los casos sospechosos ya superaban los 500 y las muertes habían aumentado a 131. Se aprecia que la velocidad de aparición de los brotes y de las muertes se ha acelerado.
El Ébola, también llamado fiebre hemorrágica del Ébola, es una enfermedad zoonótica que se origina en humanos y animales por el virus del Ébola. Se transmite cuando las personas o los animales infectados entran en contacto con fluidos y otras sustancias contaminadas. Tras un periodo de incubación de 2 a 3 semanas desde la exposición, aparecen síntomas de fiebre y dolor de garganta, dolor muscular, dolor de cabeza y diarrea, acompañados de hemorragias. Según el tipo, el momento y las circunstancias, la tasa de mortalidad puede oscilar entre el 25% y el 90%, y llegar a un promedio del 50%, lo que la hace especialmente letal.
Desde el primer informe en 1976, el decimoséptimo brote… la mortalidad más alta, hasta el 90%
Según la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el Ébola ha provocado brotes de mayor o menor tamaño en África Occidental y en África Central, hasta un total de 17 ocasiones, desde su primera identificación en 1976 en la RDC. En el primer brote se infectaron 318 personas y fallecieron 279, con una mortalidad del 88%. Por ello, el mundo se vio envuelto en un miedo considerable. En 1995 se infectaron 315 personas con una mortalidad del 81%, y en 2000 también se comunicó en Uganda, en África Central, la infección de 425 personas.
Durante la gran epidemia de África Occidental de 2014 a 2016, la más grande hasta entonces, en Guinea, Liberia y Sierra Leona, se infectaron 28.610 personas y fallecieron 11.308, con una mortalidad cercana al 40%. Sin embargo, incluso en 2018-20 se infectaron 3.524 personas y fallecieron 2.325, con una mortalidad alta del 66%.
De las cuatro especies de Ébola, la de Zaire es la que cuenta con vacuna y tratamiento

Con la gran epidemia de 2014-2016, se fue formando un consenso internacional de que se necesitaban vacunas. Entonces aparecieron vacunas y tratamientos. La farmacéutica estadounidense Merck (en los países fuera de Estados Unidos y Canadá opera bajo la marca MSD) desarrolló una vacuna llamada VSV-EBOV y obtuvo la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2019. Después, comenzó a suministrarse con la marca Ervebo. Al modificar de forma genética el virus de estomatitis vesicular, se consiguió fabricar la proteína de glicoproteína de la superficie del virus del Ébola de Zaire. El organismo humano desencadena una respuesta inmunitaria a partir de esa proteína, produciendo anticuerpos contra el virus del Ébola.
En 2020, la farmacéutica belga Janssen (filial de Johnson & Johnson en Estados Unidos) desarrolló y obtuvo autorización de una terapia preventiva del Ébola que consiste en administrar alternadamente dos tipos de vacunas —Zabdeno y Mvabea— con un intervalo de 8 semanas. Como resultado, actualmente se suministran en todo el mundo dos vacunas contra el Ébola.
También se han desarrollado tratamientos para el Ébola. Es el tratamiento INMAZEB, aprobado por la farmacéutica biológica Regeneron, con sede en el estado de Nueva York, en 2020, y presentado al público. Combina tres anticuerpos monoclonales humanos (atoltivimab, maftivimab y odesivimab) dirigidos a la glicoproteína del virus del Ébola de Zaire. Los anticuerpos monoclonales son anticuerpos fabricados de manera artificial para atacar con precisión solo la sustancia que provoca una enfermedad o una zona específica de las células y así tratar la dolencia.
El Ébola que circula ahora no tiene vacuna ni tratamientos… competencia entre empresas biotecnológicas
El problema es que existen seis tipos de virus del Ébola y, de ellos, cuatro provocan enfermedad en humanos; no obstante, hasta ahora las vacunas y los tratamientos dirigidos desarrollados solo han mostrado eficacia frente a una única especie: el virus del Ébola de Zaire. Dado que el virus del Ébola de Zaire ha sido lo suficientemente frecuente y letal como para causar una gran epidemia en África Occidental entre 2014 y 2016, puede considerarse que el nivel de resultados logrado se explica, en parte, por el esfuerzo de las farmacéuticas y de organizaciones internacionales volcado en el desarrollo de vacunas.
Para el Ébola causado por el virus del Ébola BDBV, el que está circulando ahora, todavía no hay vacunas ni tratamientos capaces de prevenir la enfermedad o reducir la mortalidad en caso de brote. Lo mismo ocurre con otros virus del Ébola que afectan a humanos, como el virus de Sudán, que ha provocado varios brotes en Sudán y Uganda, o el raro virus Taï Forest. Los virus como el Reston, que afecta a monos y cerdos, y el Bomboli, hallado en murciélagos de Sierra Leona, al no contar con casos de infección en humanos, pueden quedar relegados en las prioridades de investigación. Sin embargo, se está desarrollando, en cierta medida, una vacuna contra el BDBV que está en circulación. Esa es la razón por la que la OMS considera la administración de una vacuna experimental. Significa que, de forma básica, la eficacia y la seguridad ya están validadas hasta cierto punto.
Con Estados Unidos como eje, también India y China… un escaparate de tecnologías biotecnológicas distintas

En el desarrollo actual de vacunas y tratamientos contra el Ébola del tipo BDBV, se están reuniendo, prácticamente en su totalidad, distintas tecnologías biotecnológicas que se han ido acumulando o desarrollando en el camino en la lucha contra otros virus, incluidos el Ébola y, además, la COVID-19. A través de ello, entre los candidatos en desarrollo se distinguen tres, incluidos una vacuna y dos tratamientos, todos ellos.
La vacuna VesiculoVax, producida por Auro Vaccines, con sede en el estado de Nueva York, es un candidato a vacuna que mostró buenos resultados en estudios con animales. Esta vacuna aplica la tecnología de vectores. Utiliza como transportador (vector) un virus de estomatitis vesicular (VSV) al que se ha reducido considerablemente la toxicidad, con el objetivo de inducir una respuesta inmunitaria entregando al organismo la proteína antigénica del BDBV. Cuando, mediante la vacunación, la proteína antigénica se introduce en el cuerpo, el organismo identifica que está infectado con BDBV y pone en marcha el sistema inmunitario. Esta empresa es una entidad especializada en el desarrollo de vacunas y filial estadounidense de Aurobindo Pharma, una empresa farmacéutica india. También participa en el desarrollo de vacunas contra el virus Nipah, que suele aparecer en países como Malasia, India y Bangladesh, y actualmente ha completado la fase clínica 1 de su candidato.
MBP134, desarrollado por Mapp Biopharmaceutical, con sede en San Diego, en el estado de California, es un tratamiento experimental de amplio espectro contra el Ébola. Se trata de un cóctel de anticuerpos neutralizantes de clon amplio (bNAb) combinados, aislados a partir de pacientes que se infectaron durante la gran epidemia de Ébola en África Occidental en 2013-2016 y que aun así sobrevivieron. MBP134 aprovecha la tecnología de anticuerpos neutralizantes: los anticuerpos se adhieren primero a la zona a la que el virus se une con las células del cuerpo humano, bloqueando de raíz la propia entrada del virus. El principio de los anticuerpos neutralizantes se aplica ampliamente tanto en el desarrollo de vacunas como en el de diversos tratamientos oncológicos dirigidos y también en tratamientos para enfermedades autoinmunes como el reumatismo. En la administración dirigida a primates mostró una eficacia considerable contra BDBV, pero aún no se han realizado ensayos clínicos en humanos.
NV-387, un antiviral experimental desarrollado por NanoViricides, con sede en el estado de Connecticut, es un prometedor candidato dentro del ámbito de los nanofármacos antivirales de amplio espectro. Ha completado un ensayo clínico de fase 1 dirigido tanto al virus de la viruela de monos (MPXV) en India como al virus sincitial respiratorio (RSV) en Estados Unidos, y está preparando actualmente la fase 2. No obstante, todavía no se ha probado frente a BDBV. NV-387 bloquea la entrada del virus al impedir al receptor “heparán sulfato proteoglucano”, al que el virus se adhiere en la superficie de células del huésped, como las células humanas, y desde el que penetra; con ello consigue bloquear la entrada del virus en más del 90%. Por esta capacidad antiviral de uso general, se espera que también sea eficaz frente a BDBV.
Una muestra clara de ello es la intensidad con la que diversas empresas biotecnológicas de todo Estados Unidos, basándose en las tecnologías biológicas acumuladas durante años, se afanan por desarrollar una vacuna o un tratamiento contra el Ébola. Si logran desarrollar una vacuna para BDBV o un tratamiento que demuestre una eficacia elevada, su capacidad quedará acreditada y se concentrará la inversión. La tecnología desarrollada y la experiencia acumulada en la investigación de vacunas y tratamientos contra el Ébola también pueden utilizarse, con suficiente margen, para combatir otros virus.
Incluso en la fase de ensayos con animales se emplean diversas tecnologías biotecnológicas para desarrollar vacunas contra el Ébola. En China, se intenta desarrollar una vacuna basándose en la tecnología de mRNA aplicada en el momento de la COVID-19 en el pasado. Los estudios con animales en ratones mostraron posibilidades, pero para llegar a ensayos clínicos aún quedan pruebas en primates.
En la Universidad de Stanford, entre otras, en Estados Unidos, se trabaja en el desarrollo de vacunas aplicando una técnica de “múltiples epítopos (Multi-epitope)” basada en la inmunología. Los múltiples epítopos se refieren a varios “determinantes antigénicos (las zonas que provocan la respuesta inmunitaria)” que existen dentro de una sola proteína antigénica. Al conectarlos entre sí, se pueden desencadenar al mismo tiempo varias respuestas inmunitarias y obtener así un efecto vacunal potente. Como ejemplo, se activan de manera simultánea las células B, que secretan anticuerpos al torrente sanguíneo para neutralizar a los invasores, y las células T, que reconocen el antígeno y destruyen directamente las células infectadas, al tiempo que dirigen a otras células inmunitarias, con el fin de maximizar la inmunidad frente al virus. Se trata de una tecnología biotecnológica para crear vacunas que tengan buena eficacia y menos efectos secundarios.
De este modo, con la movilización de tantas tecnologías biotecnológicas distintas, el desarrollo de una nueva vacuna contra el Ébola gana de pronto impulso. Esa es la razón por la que se espera que la velocidad de desarrollo aumente.
