
La actriz Kim Hye-soo (55) ha mostrado cómo entrena.
Recientemente, Kim Hye-soo publicó en sus redes sociales un vídeo en el que, en una piscina, disfruta montando en una bicicleta acuática mientras siente la corriente del agua.
En especial, con un bañador de cuerpo entero, presumió de una figura firme y sin grasa sobrante, hasta el punto de que cuesta creer que esté en la cincuentena, despertando la admiración de quienes lo vieron.
Bicicleta acuática: permite hacer ejercicio aeróbico y de fuerza sin sobrecargar las articulaciones
La bicicleta acuática, el ejercicio elegido por Kim Hye-soo, consiste en pedalear en una bicicleta estática dentro del agua; es un entrenamiento combinado aeróbico y de fuerza que aprovecha la flotabilidad y la resistencia de la corriente. Gracias a la flotabilidad del agua, disminuye la carga del peso corporal, se reduce el impacto sobre las articulaciones y, a la vez, la resistencia del agua aumenta el trabajo muscular y el gasto energético.
En particular, en las mujeres de mediana edad es una etapa en la que pueden progresar a la vez la pérdida de masa muscular (sarcopenia) y la degeneración articular; por ello, el ejercicio acuático resulta muy ventajoso para mantenerse activa reduciendo el riesgo de lesiones. Además, la presión del agua puede favorecer la circulación periférica, con un posible efecto positivo en la reducción de la hinchazón (edema) y en la mejora del flujo sanguíneo.
Es clave ajustar la temperatura y la profundidad del agua… y aumentar la intensidad de forma progresiva
Aun así, dentro del agua es fácil que la postura se descomponga: la pelvis puede balancearse de lado a lado o la zona lumbar puede arquearse en exceso. Por eso, al pedalear es importante mantener una tensión adecuada en el abdomen y los glúteos y estabilizar el tronco.
Asimismo, si la temperatura del agua es demasiado baja, el descenso de la temperatura corporal puede provocar rigidez muscular y aumentar la fatiga; por ello, debe realizarse en una piscina con una temperatura adecuada. La profundidad apropiada es aproximadamente a la altura del esternón; si es demasiado profunda, la intensidad del ejercicio puede disminuir, por lo que conviene tenerlo en cuenta.
Si se padece hipertensión o una enfermedad cardiovascular, los cambios de presión y temperatura del agua pueden suponer una carga; por tanto, es recomendable empezar con baja intensidad y, comprobando la respuesta del cuerpo, aumentar de manera gradual la intensidad y el tiempo.
