Cardiopatía o hipertensión: este calor es aún más peligroso… palpitaciones y desmayos, la señal de alarma del corazón

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Choi Young, profesor del Hospital St. Mary de Seoul: «Quienes toman diuréticos y las personas mayores se deshidratan más rápido»

Si te has desmayado de forma repentina o, justo antes de perder el conocimiento, has notado palpitaciones intensas o dolor torácico, podría tratarse de síntomas prodrómicos de una arritmia. Foto=Getty Image Bank

Mientras en todo el país continúa una ola de calor sofocante con temperaturas que superan a diario los 40 grados, se multiplican los pacientes con enfermedades relacionadas con el calor —como el golpe de calor y la deshidratación— y también aumentan, en paralelo, las visitas a urgencias por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. En particular, quienes ya padecen una cardiopatía o sufren hipertensión o insuficiencia cardiaca deben extremar la precaución, ya que la exposición prolongada al calor puede elevar el riesgo de arritmias. 

La arritmia es un trastorno en el que el corazón no logra mantener un ritmo normal y late demasiado rápido, demasiado lento o de forma irregular. En días calurosos, al sudar en exceso, disminuye el agua en la sangre, lo que reduce el volumen sanguíneo y puede hacer bajar la presión arterial. En ese momento, el corazón late más deprisa para compensarlo y, al alterarse el equilibrio del sistema nervioso autónomo, las señales eléctricas cardiacas se vuelven inestables. En ese proceso pueden aparecer arritmias como la fibrilación auricular o la taquicardia.  

Choi Young, profesor de Cardiología del Hospital Cardiovascular y Cerebrovascular del Hospital St. Mary de Seoul, advirtió: «La arritmia es una de las enfermedades especialmente afectadas por el calor y la deshidratación». Y agregó: «Como la deshidratación progresa con mayor facilidad en pacientes que toman diuréticos o en personas mayores, en verano hay que prestar aún más atención al control de la hidratación». 

Los principales síntomas de la arritmia son la sensación de palpitaciones en el pecho o de que el pulso late de forma irregular. También pueden acompañarse de mareo, dificultad para respirar, dolor torácico y fatiga. Aunque a menudo aparece por el envejecimiento, en los últimos años se observa un aumento sostenido de pacientes jóvenes. 

El profesor Choi explicó: «Además de enfermedades cardiacas como trastornos genéticos congénitos, infarto de miocardio, miocardiopatía o valvulopatías, el estrés crónico, la falta de sueño, el consumo excesivo de cafeína, el abuso de alcohol y el tabaquismo también pueden afectar al sistema nervioso autónomo y a las señales eléctricas del corazón, elevando el riesgo de arritmias». 

En particular, si durante el ejercicio o estando tumbado se produce un desmayo repentino, o si justo antes de perder el conocimiento se notan palpitaciones intensas o dolor torácico, podría tratarse de síntomas prodrómicos de una arritmia. Si aparecen estos signos, es imprescindible acudir al hospital y someterse a una evaluación cardiaca. 

La arritmia a veces se limita a palpitaciones, pero en algunos casos es una enfermedad peligrosa que puede derivar en parada cardiaca y muerte súbita. De hecho, la fibrilación auricular es la arritmia más frecuente y se sabe que multiplica por aproximadamente 5 el riesgo de ictus. Su prevalencia aumenta de forma marcada especialmente en las personas mayores, y la deshidratación y el desequilibrio electrolítico provocados por la ola de calor pueden actuar como factores que agravan los síntomas en pacientes con enfermedades cardiovasculares previas.

El profesor Choi insistió: «En verano, cuando la ola de calor intensifica la deshidratación y los cambios del sistema nervioso autónomo, no hay que restar importancia a los síntomas. Si aparecen palpitaciones repetidas o desmayos, dolor torácico o dificultad para respirar, es importante acudir al hospital cuanto antes para identificar con precisión la causa». 

Para prevenir las arritmias en plena ola de calor, conviene beber suficiente agua y evitar las bebidas con cafeína y el consumo excesivo de alcohol. También se recomienda hacer ejercicio sin forzar, aprovechando las horas de menor temperatura —por la mañana o al atardecer— en lugar del mediodía, cuando el calor es más intenso. Reducir los cambios bruscos de temperatura entre interiores y exteriores también puede ayudar a prevenir las arritmias. 

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