
Hacer ejercicio con constancia es lo más importante, pero los beneficios para la salud pueden variar según la hora del día. A lo largo de la jornada cambian, entre otros factores, la temperatura corporal, la presión arterial y la actividad hormonal. Por eso, elegir la franja horaria en función del objetivo del entrenamiento y del estado físico puede ayudar a gestionar la salud de forma más eficiente.
Ejercicio matutino, eficaz para perder grasa corporal
El ejercicio por la mañana ayuda a reducir la grasa corporal y a mejorar el ritmo de vida. Si, tras despertarse, se incrementa la actividad física en ayunas, el organismo utiliza la grasa como fuente de energía, por lo que resulta eficaz para controlar la obesidad o el hígado graso, entre otros problemas. Hacer ejercicio por la mañana también puede ayudar a mejorar el estado de ánimo. Entrenar bajo la luz del sol favorece la secreción de serotonina, lo que puede contribuir a un mejor ánimo.
En particular, para las mujeres que están a dieta, es preferible hacer ejercicio por la mañana. Un estudio realizado en Skidmore College (Estados Unidos) con hombres y mujeres de entre 25 y 55 años concluyó que el ejercicio matutino fue más positivo para las mujeres. El trabajo también constató que, en mujeres cuyo objetivo es reducir la grasa abdominal y bajar la presión arterial, entrenar por la mañana resulta más eficaz.
En cambio, en los hombres la diferencia de efectos entre hacer ejercicio por la mañana o por la noche fue menor. Aun así, el estudio observó que, para mejorar la salud cardiaca o el metabolismo, hacer ejercicio por la noche es más eficaz. Esto significa que, para los hombres con alto riesgo de desarrollar cardiopatías, el ejercicio nocturno es más adecuado.
Ejercicio nocturno, ventajoso para ganar fuerza

El ejercicio por la noche favorece la mejora de la fuerza y del rendimiento físico. Por la tarde aumenta la temperatura corporal y la flexibilidad muscular, lo que facilita realizar ejercicio de alta intensidad, y también se activa más la secreción de hormonas como los corticosteroides suprarrenales, que ayudan al metabolismo. Por eso, a las personas con dolor lumbar suele irles mejor entrenar por la noche.
También es preferible que las personas con enfermedades respiratorias, como el asma, hagan ejercicio por la noche. A primera hora, como por la mañana, la temperatura es la más baja del día y el ambiente es más seco, lo que puede irritar los bronquios. En el caso de los pacientes con diabetes, hacer ejercicio por la noche —cuando la glucosa en sangre se dispara tras la cena— ayuda a controlar la glucemia.
Eso sí, el ejercicio intenso a última hora puede interferir con un sueño reparador. Si el ejercicio activa el sistema nervioso simpático, aumentan la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca, lo que puede dificultar conciliar el sueño. Conviene terminar el ejercicio nocturno al menos 3 horas antes de acostarse. También es recomendable dejar alrededor de 1 hora de margen para comer, en lugar de hacerlo justo antes de entrenar.
