
Con el calor persistente, muchas personas se decantan por un «aa» (americano con hielo). Aun así, hay quienes siguen prefiriendo el café caliente. El problema aparece cuando el café sustituye al agua y se toma a menudo. ¿Qué puede pasar? El café tiene pros y contras. En particular, favorece la eliminación de líquidos y, si se consume en exceso, eleva el riesgo de deshidratación. Incluso el café solo, sin azúcar, puede aumentar el riesgo de hiperlipidemia (dislipidemia). Si eres de los que no puede vivir sin café, conviene tener claros estos puntos.
El café no es agua: sustituir el agua por café puede salir caro
La cafeína no está solo en el café. También aparece en el chocolate (galletas, pan, etc.), el té verde y los refrescos, entre otros. Si estos productos se consumen con frecuencia y, además, se bebe café a menudo, puede acumularse un exceso de cafeína. Tomar mucho café después de beber alcohol también incrementa el riesgo de deshidratación. Tanto el alcohol como el café favorecen la eliminación de líquidos del organismo; por eso se va al baño con más frecuencia. Si la deshidratación progresa, el cuerpo pierde agua y electrolitos, lo que puede reducir el volumen sanguíneo y derivar en shock.
Además, con la edad, el envejecimiento del sistema nervioso central puede hacer que se perciba menos la sed. La sangre está compuesta casi por completo de agua. Si existen enfermedades vasculares como hiperlipidemia o arteriosclerosis, la sangre se vuelve más viscosa y aumenta el riesgo de formación de trombos. La deshidratación puede avanzar sin que la persona se dé cuenta. En verano hay que extremar la precaución. Si has tomado bebidas con cafeína, alcohol o café, también debes beber mucha agua. Aunque no tengas sed, es recomendable ingerir suficiente agua.
Cuatro o más tazas de café solo con frecuencia: ojo con la hiperlipidemia... ¿por qué?
El café solo, sin aditivos como el azúcar, suele percibirse como una bebida saludable. Sin embargo, no solo el café mix: también el café solo, si se toma en exceso, puede elevar los niveles de colesterol (LDL). Hasta 3 tazas al día no suelen plantear problemas, pero a partir de 4 tazas conviene tener cuidado. Los granos de café contienen grasas (aceites) de origen vegetal. Se trata del compuesto llamado «cafestol». En la espuma blanca del café solo hay mucho cafestol. Al llegar al hígado, interfiere en la función reguladora hepática que intenta mantener estable el colesterol.
Entonces, ¿cuánto café solo conviene tomar? Las guías clínicas de la Sociedad Europea de Cardiología (2021) advierten de que beber 9 o más tazas de café al día puede aumentar hasta un 25% el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular aterosclerótica, debido a la acumulación de colesterol malo que obstruye los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, señalan que consumir 3 tazas o menos de café no es perjudicial para la salud. El americano con hielo y el café descafeinado también contienen cafestol. En cambio, el café de goteo filtrado con papel, que retiene los aceites vegetales, no influye de forma significativa en los niveles de colesterol.
Antioxidantes del café: aportan beneficios, como la protección del hígado
En el café no solo hay cafeína. También contiene componentes antioxidantes, como los polifenoles y el ácido clorogénico, que reducen la oxidación (daño) del organismo. Estudios de distintos países han confirmado el efecto de reducción del riesgo de cáncer de hígado en pacientes con enfermedad hepática, y también se conocen sus efectos de disminución de la inflamación hepática y de prevención del hígado graso. Se observan efectos similares tanto con café con cafeína como con café descafeinado.
Estos beneficios para la salud corresponden a unas 3 tazas diarias de café solo. Si se toman 3 tazas o menos, el cafestol del café no ejerce un impacto importante. El problema es beber demasiado café. Si se padece hiperlipidemia o se pertenece a un grupo de alto riesgo, es más seguro —aunque resulte engorroso— optar por café de goteo con filtro de papel. Y conviene insistir: el café no es agua. Después de tomar café, también hay que beber mucha agua para mantener de forma segura la cantidad de líquidos en el organismo.