
Si quieres comer verduras frescas durante más tiempo, conviene revisar primero cómo las conservas. La cebolleta con tierra, imprescindible para sopas y guisos, a menudo se guarda tal cual en su bolsa de plástico en la nevera o, tras limpiarla, se deja en el congelador. Las verduras de hoja, como la lechuga, muchas veces se lavan nada más llegar de la compra y se meten en la nevera. Sin embargo, estos hábitos son, en realidad, la forma más rápida de que los alimentos se estropeen antes.
Cebolleta con tierra·¿Cómo conservar la cebolleta cortada en juliana?
Si se sigue correctamente el método de conservación, se puede mantener la frescura de las verduras durante mucho tiempo. Si vas a usar la cebolleta con tierra de inmediato, no hace falta guardarla en la nevera. Basta con mantenerla en posición vertical, con las raíces hacia abajo, y puede conservarse fresca hasta unos 5 días. Cuando aún tiene tierra, la evaporación de la humedad es más lenta, lo que también ayuda a evitar que la cebolleta se reseque.
¿Y cómo hay que conservar la cebolleta cortada en juliana? Si separas la parte blanca y la parte verde en recipientes distintos y las guardas en la nevera, puedes maximizar la frescura de cada una. En ese caso, envuelve la cebolleta con papel de cocina y colócala en un recipiente hermético o en una bolsa con cierre tipo zip; así puede aguantar sin problema entre dos semanas y un mes. Eso sí, si el papel de cocina se humedece mucho, es recomendable cambiarlo.
La lechuga debe guardarse en la nevera sin lavar y en posición vertical
La clave con la lechuga es no lavarla justo después de comprarla. Envuelve las hojas con papel de cocina seco, métela en una bolsa con cierre tipo zip y guárdala en la nevera; así puede mantener su frescura hasta unas 3–4 semanas. En ese caso, es mejor conservarla en vertical, con las hojas orientadas hacia arriba.
En cambio, si se lava, se daña la película protectora de la superficie de la hoja y se crea un entorno favorable para la proliferación de microorganismos. No solo pueden crecer bacterias que provocan intoxicación alimentaria, sino que además en 2–3 días empieza a ablandarse o a oscurecerse (pardeamiento).
En ambos casos, conviene guardarlas en el compartimento de refrigeración a una temperatura cercana a 0 °C. Esto se debe a que disminuye la respiración de las verduras, se evapora menos agua y se conservan mejor los nutrientes.
Es importante un lavado correcto
También es importante lavar bien las verduras correctamente conservadas antes de comerlas. En lugar de lavarlas directamente bajo el grifo, es mejor sumergirlas primero en agua del grifo. Con las verduras sumergidas, muévelas con la mano para lavarlas y después acláralas con agua corriente.
Si se dejan en remojo en agua con una pequeña cantidad de desinfectante clorado (hipoclorito de sodio) diluido, se puede obtener un efecto desinfectante. Los compuestos de cloro son muy volátiles, por lo que el riesgo de que queden residuos en verduras o frutas es bajo. Eso sí, al comprar un desinfectante clorado con el objetivo de desinfectar verduras, hay que comprobar que el producto esté etiquetado como «producto químico apto» o «preparado/mezcla».
Lo más seguro es consumir las verduras lavadas de inmediato. Si no es posible comerlas enseguida, deben guardarse rápidamente en la nevera. Si se dejan durante mucho tiempo a temperatura ambiente con humedad, el entorno cálido y húmedo facilita que las bacterias causantes de intoxicación alimentaria se multipliquen con facilidad.
