
Hay días en los que, agotado por el trabajo, el cuerpo está cansado y quieres dormir, pero, por alguna razón, no consigues conciliar el sueño. Si padeces insomnio aunque no hayas cenado mucho ni hayas tomado muchas bebidas con cafeína, o aunque no tengas ninguna preocupación en particular, podría haber otra causa. Veamos 6 causas inesperadas que pueden provocar insomnio.
◆ Si tienes las manos y los pies fríos, es difícil dormir profundamente
La mala circulación en manos y pies (manos y pies fríos) suele deberse a una constitución innata. Por eso, hay personas que tienen las manos y los pies fríos incluso aunque ajusten bien el termostato. Como la temperatura de manos y pies es un factor importante que determina la calidad del sueño, conviene prestarle más atención. Por ejemplo, si notas especialmente fríos los pies, además de taparte bien con la manta, puede ayudarte a dormir mejor ponerte unos calcetines suaves para dormir.
◆ Demasiado silencio también puede inquietar
¿Cuanto más silencio, mejor se duerme? El lugar para descansar o dormir es mejor que sea tranquilo y acogedor, pero si el silencio es excesivo, paradójicamente puede dificultar el sueño. En un espacio demasiado silencioso, incluso los ruidos pequeños pueden resultar molestos. En ese caso, es mejor usar una aplicación de ruido blanco, o intentar dormir escuchando música suave que favorezca el sueño.
◆ Demasiado frío, o demasiado calor
¿Cuál es la temperatura interior adecuada? La temperatura que se percibe como confortable varía de una persona a otra. Hay quienes son muy frioleros, mientras que otros tienen más calor corporal y sufren más con el calor. Según experimentos de científicos, de media 18~22℃ es una temperatura favorable para conciliar el sueño, pero la temperatura óptima puede diferir según la persona. Además, si baja por debajo de 12℃ o sube por encima de 24℃, en la mayoría de los casos el sueño se ve afectado.
◆ El cuerpo está agotado, pero la mente sigue muy despierta
Después de un día duro, se vuelve imperiosa la necesidad de tumbarse en la cama. Sin embargo, cuando cierras los ojos e intentas dormir, no hay manera de conciliar el sueño. Según los médicos, tener sueño y estar exhausto no es lo mismo. Aunque estés cansado por pensar mucho o moverte mucho, a veces la mente permanece en estado de alerta. En esos momentos, en lugar de esforzarte por dormir a la fuerza, conviene calmar la mente y adoptar una actitud relajada.
◆ Fobia a la oscuridad
También existe la fobia a la oscuridad. Estas personas sufren ansiedad en el momento en que apagan la luz. Se sobresaltan con cualquier ruido y se vuelven sensibles, por lo que les cuesta dormirse. Algunas personas saben que tienen fobia a la oscuridad, pero otras no son conscientes de ello. Si te despiertas con frecuencia de madrugada sin una razón de salud aparente, una fobia inesperada podría ser la causa.
◆ Un día de luna llena en el que fuera está claro
Que haya luna llena no significa que ocurra algo de película como convertirse en hombre lobo, pero al menos el brillo de la luna puede influir lo suficiente como para interferir en el sueño. Según algunos estudios previos, en los días de luna llena aumenta el número de personas que no logran dormir profundamente en comparación con lo habitual. El tiempo necesario para conciliar el sueño también se alarga, de media, en más de 5 minutos.