
En los días de mucho calor se suda más y es fácil sentirse agotado. Si el corazón se acelera o se duerme mal, lo habitual es achacarlo al tiempo.
Pero si las palpitaciones y el temblor de manos no remiten pese a haber descansado lo suficiente y, además, se pierde peso sin haber reducido la cantidad de comida, conviene sospechar un hipertiroidismo.
La tiroides es un órgano con forma de mariposa situado en la parte anterior del cuello. Produce hormonas tiroideas, que regulan la velocidad a la que el cuerpo utiliza energía, la temperatura corporal y el latido del corazón, entre otras funciones. El hipertiroidismo es una enfermedad en la que estas hormonas se secretan en exceso, lo que vuelve demasiado activas diversas funciones del organismo.
Precaución si el apetito no cambia pero baja el peso
Los síntomas más característicos son una intolerancia inusual al calor y una sudoración abundante. Puede haber palpitaciones o un pulso irregular. También pueden aparecer temblor de manos, ansiedad, irritabilidad e insomnio.
Otra señal clave es la pérdida de peso pese a mantener el apetito habitual o incluso aumentarlo. Puede incrementarse la frecuencia de las deposiciones o aparecer diarrea y, en las mujeres, puede disminuir el sangrado menstrual o volverse irregular el ciclo.
Estos síntomas también pueden presentarse con el calor, el cansancio o el estrés. Pero si varios de ellos se mantienen a la vez, no conviene atribuirlos solo al tiempo: hay que hacerse pruebas.
La causa más frecuente es la enfermedad de Graves
La causa más común del hipertiroidismo es la enfermedad de Graves. Se trata de una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario, que debería proteger al organismo, estimula por error la tiroides y hace que produzca demasiadas hormonas.
También puede deberse a un nódulo en la tiroides que produce por sí mismo grandes cantidades de hormona, lo que se conoce como «nódulo tóxico». Cuando el exceso de secreción hormonal procede de varios nódulos, se denomina «bocio multinodular tóxico».
La inflamación de la tiroides también puede provocar de forma temporal un hipertiroidismo, porque las hormonas almacenadas en la glándula pasan a la sangre.
Un análisis de sangre confirma los niveles hormonales
Para el diagnóstico, el análisis de sangre es lo más importante. En el hipertiroidismo, la hormona estimulante de la tiroides (TSH), que envía la señal para producir hormonas, suele estar baja, mientras que los niveles de hormonas tiroideas están elevados.
Para identificar la causa, pueden realizarse pruebas de anticuerpos relacionados con la tiroides y una ecografía. Si es necesario, también se hace una gammagrafía tiroidea con radioisótopos, que permite ver qué parte de la tiroides funciona con mayor actividad y en qué medida.
Aunque los síntomas sean parecidos, el tratamiento cambia según la causa. Por eso es esencial un diagnóstico preciso.
Elegir entre fármacos, yodo radiactivo o cirugía
En la enfermedad de Graves, el tratamiento se decide teniendo en cuenta la edad del paciente y sus síntomas, el tamaño de la tiroides, las enfermedades asociadas y si hay embarazo, entre otros factores. Se elige el método más adecuado entre el tratamiento con fármacos antitiroideos que inhiben la producción de hormonas tiroideas, el tratamiento con yodo radiactivo y la tiroidectomía.
En Corea del Sur, el tratamiento con fármacos antitiroideos es el más habitual. Durante el tratamiento, hay que hacerse análisis de sangre periódicos y ajustar la dosis según los niveles hormonales.
Si aparecen efectos adversos de la medicación o hay recaída tras el tratamiento, puede considerarse el yodo radiactivo o la cirugía. Lo mismo ocurre cuando la tiroides es muy grande o se detecta a la vez un nódulo sospechoso de cáncer.
Es difícil prevenir por completo el hipertiroidismo solo con hábitos de vida. Aun así, quienes han padecido enfermedad tiroidea o tienen antecedentes familiares, así como quienes presentan nódulos tiroideos o bocio (aumento del tamaño de la tiroides), deben vigilar los síntomas con atención.
Las personas mayores, las mujeres en el posparto y quienes toman medicamentos que contienen yodo también deben estar atentos a alteraciones de la función tiroidea. También es preferible evitar el consumo excesivo, sin consultar al personal sanitario, de complementos alimenticios con alto contenido en yodo o de productos concentrados de algas marinas.

El profesor Kim Kyung-jin, del Servicio de Endocrinología del Hospital Anam de la Universidad de Corea, advirtió: «El hipertiroidismo puede retrasar su diagnóstico porque se parece a síntomas provocados por el cansancio, el estrés o el calor». Y agregó: «Si no se trata y se deja evolucionar, puede derivar en diversas complicaciones, como arritmias, insuficiencia cardiaca u osteoporosis; por eso, si hay palpitaciones persistentes, temblor de manos o una pérdida de peso de causa desconocida, hay que someterse a pruebas precisas».
El profesor subrayó: «Incluso después del diagnóstico, si se controlan periódicamente los niveles de hormonas tiroideas y se sigue de forma constante el tratamiento según las indicaciones del personal sanitario, pueden manejarse de manera eficaz los síntomas y las complicaciones».
