«¿Audífonos antes que suplementos?»… La OMS actualiza tras siete años sus recomendaciones para prevenir la demencia: qué cambia

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Pide reducir la exposición a la contaminación del aire y no dejar sin tratar la pérdida de audición… y no aconseja vitaminas u omega-3 en personas sin déficits

Las recomendaciones de la OMS para prevenir la demencia y el deterioro cognitivo se han revisado a fondo por primera vez desde 2019, siete años después. Foto=Getty Image Bank

Más de 57 millones de personas en todo el mundo padecen demencia y cada año se diagnostican alrededor de 10 millones de nuevos casos. En la actualidad no existe una forma de curar la demencia. Sin embargo, si se controlan los factores modificables relacionados con la salud y los hábitos de vida, es posible prevenir hasta el 45% de los casos o retrasar su aparición.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus directrices con medidas para llevarlo a la práctica. Es la primera revisión sustancial desde 2019 de sus recomendaciones para prevenir la demencia y el deterioro cognitivo.

En un comunicado, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó: “Hoy sabemos más que nunca sobre los factores que aumentan el riesgo de demencia, y estas directrices trasladan ese conocimiento a medidas prácticas”. Y añadió: “Los países cuentan ahora con recomendaciones claras y basadas en la evidencia que pueden aplicar de inmediato para proteger la salud cognitiva de su población”.

Una parte importante de este informe retoma los consejos que la OMS publicó por primera vez hace siete años. También incorpora nuevas estrategias que expertos mundiales en salud consideran que pueden ayudar a proteger la salud cognitiva con el paso de los años. A continuación, repasamos —a partir de lo publicado por el medio estadounidense New York Post— los tres cambios más llamativos y algunas prácticas habituales de cuidado de la salud que, según la OMS, conviene reconsiderar.

Para proteger el cerebro, respira un aire más limpio

Uno de los principales cambios en las directrices de la OMS de 2026 es que el aire que respiramos a diario puede influir en el riesgo de demencia. Por primera vez, la OMS recomienda reducir la exposición a la contaminación atmosférica como parte de una estrategia integral para disminuir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

La principal preocupación son las partículas finas, en especial las ultrafinas conocidas como PM2.5. Estos contaminantes diminutos proceden del humo de incendios forestales, los gases de escape de los vehículos y las emisiones industriales, pero también de algunos productos de uso doméstico.

Las partículas PM2.5 son tan pequeñas que pueden atravesar las defensas naturales del organismo y llegar al cerebro. Los investigadores consideran que pueden provocar inflamación y estrés oxidativo. Ambos procesos podrían contribuir, con el tiempo, al deterioro cognitivo.

La contaminación del aire no es un problema exclusivo de quienes viven en ciudades cubiertas de smog. La OMS estima que el 99% de la población mundial está expuesta a niveles de contaminación atmosférica que superan sus recomendaciones. Eliminarla por completo es difícil en la práctica, pero la OMS explica que reducir la exposición ya puede marcar una diferencia.

Una opción es introducir cambios cotidianos, como cocinar con fuentes de energía más limpias —electricidad o gas— en lugar de leña o carbón. También incluye apoyar políticas destinadas a reducir los contaminantes procedentes de coches y fábricas, entre otros. El informe señala: “En teoría, si se redujera a ‘0’ la exposición de toda la población a la contaminación del aire, se estima que podría prevenirse alrededor del 3% de los casos de demencia”.

Si no hay carencias nutricionales, conviene evitar ciertos suplementos

Una dieta sana y equilibrada se considera una de las formas más comunes de proteger la salud cerebral. Sin embargo, la OMS advierte de que tomar muchos suplementos no es necesariamente beneficioso.

La OMS recomienda que las personas sin diagnóstico de déficit nutricional no tomen determinadas vitaminas o suplementos con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo y la demencia.

Entre los productos incluidos figuran las vitaminas B y E, los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y los complejos de multivitaminas y minerales. A menudo se comercializan con mensajes que prometen ayudar a la memoria, la concentración y un envejecimiento saludable.

Sin embargo, tras revisar la evidencia, la OMS concluyó que no hay pruebas científicas suficientes de que estos suplementos prevengan la demencia o puedan detener y revertir su progresión en personas sin carencias nutricionales.

En el informe, la OMS advierte de que los riesgos de tomar suplementos innecesarios pueden superar sus posibles beneficios. Algunos nutrientes pueden acumularse en el organismo y causar daños con el tiempo, y también existe la posibilidad de interacciones desfavorables con medicamentos que se estén tomando.

No hay que desatender la pérdida de audición

Las directrices de la OMS sobre la pérdida de audición también han cambiado de forma notable. Aproximadamente 1 de cada 5 personas en el mundo experimenta algún grado de pérdida auditiva, pero muchas pasan sin diagnóstico. Su impacto no se limita a no entender bien las conversaciones. La pérdida de audición no tratada también se asocia con el deterioro cognitivo y un mayor riesgo de demencia.

En sus directrices de 2019, la OMS recomendaba realizar pruebas de audición, pero en esta actualización va un paso más allá y respalda de forma explícita la provisión de audífonos como medida para reducir el riesgo de demencia.

La pérdida de audición puede afectar a la salud cognitiva por varias vías. Si el cerebro tiene que esforzarse más para procesar los sonidos, puede disponer de menos recursos para otras actividades mentales. También puede conducir al aislamiento social, que a su vez se relaciona con un mayor riesgo de demencia. Además, podría provocar cambios en la estructura y la función del cerebro.

Actuar de forma proactiva frente a la pérdida de audición puede tener un efecto considerable. El informe indica: “En teoría, si se redujera a ‘0’ la pérdida de audición en toda la población, se estima que podría prevenirse alrededor del 7% de los casos de demencia”.

Las directrices revisadas de la OMS incluyen, además, diversas estrategias que pueden ayudar a proteger la función cognitiva. La OMS pone más énfasis en el entrenamiento cognitivo. Recomienda actividades diseñadas para estimular el cerebro tanto a adultos con función cognitiva normal como a personas con deterioro cognitivo leve.

También subraya la importancia de mantener las relaciones sociales. Participar en voluntariado o mantener vínculos con amigos y familiares puede ayudar a preservar la salud cognitiva a medida que se envejece.

El informe vuelve a presentar métodos ya recomendados para reducir el riesgo de demencia. Incluye la actividad física regular, reducir el consumo de alcohol, no fumar, una dieta saludable y el control de enfermedades crónicas asociadas al deterioro cognitivo, como la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

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