Viajar solo con el pasaporte puede salir caro: cuándo preparar vacunas y antipalúdicos antes de un viaje al extranjero

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Fiebre amarilla: al menos 10 días antes de la salida; según el destino cambian las vacunas y la profilaxis. Si aparece fiebre al volver, hay que informar de las zonas visitadas

En una maleta de viaje hay ropa, medicamentos y cosméticos. Antes de salir al extranjero, conviene comprobar con antelación las vacunas necesarias para el destino, la medicación preventiva contra la malaria y también los fármacos de uso habitual. Foto=Getty Image Bank

Con la llegada de la temporada de vacaciones, aunque ya tengas la maleta lista para salir del país, aún no es momento de bajar la guardia. No basta con llevar pasaporte, tarjetas o ropa: la preparación no está completa si no se han tomado medidas frente al riesgo de enfermedades infecciosas en el destino.

Incluso una persona habitualmente sana puede contraer una infección si se expone a un clima desconocido, a la comida, al agua o a los mosquitos. El riesgo varía incluso dentro del mismo país según se trate de zonas urbanas o rurales, la duración de la estancia y la estación, el tipo de alojamiento y si se realizan actividades al aire libre.

Shin Hyung-sik, profesor del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Daejeon Eulji. Foto=Hospital Daejeon Eulji

Por eso, Shin Hyung-sik, profesor del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Daejeon Eulji, advirtió el día 14 de que «en el extranjero no es fácil acceder a centros sanitarios y una enfermedad infecciosa puede obligar a interrumpir el itinerario». Y recalcó: «hay que comprobar con antelación la información sobre enfermedades infecciosas del área a visitar y las vacunas necesarias».

¿Se puede poner una vacuna justo antes de salir?

La vacuna contra la fiebre amarilla no es obligatoria para todo el que viaje a África o a Centro y Sudamérica. Se necesita si se viaja a zonas con riesgo de infección por fiebre amarilla o si se visita un país que exige el Certificado Internacional de Vacunación o Profilaxis para entrar.

El certificado adquiere validez 10 días después de la vacunación, por lo que debe administrarse al menos 10 días antes de la salida. En la mayoría de los casos, una sola dosis ofrece protección a largo plazo y el certificado es válido de por vida. No obstante, según el estado inmunitario, el momento de vacunaciones previas y la situación epidemiológica del destino, puede ser necesaria una dosis adicional.

La vacuna contra la hepatitis A conviene administrarla lo antes posible. Aunque falten menos de 2 semanas para la salida, no es necesario renunciar a la vacunación. Si la persona tiene más de 40 años, presenta inmunidad debilitada o padece una enfermedad hepática crónica y va a viajar de inmediato a una zona de riesgo, el personal sanitario puede administrar inmunoglobulina de forma concomitante, según su criterio.

La vacuna contra la fiebre tifoidea tiene pautas distintas según el tipo. La vacuna inyectable debe administrarse al menos 2 semanas antes de la salida, y la vacuna oral debe completarse como mínimo 1 semana antes de partir.

La vacuna contra el cólera tampoco se recomienda de forma uniforme por el mero hecho de viajar al Sudeste Asiático o a África. La decisión de vacunarse se toma valorando si el cólera está realmente en circulación en la zona y si resulta difícil garantizar agua y alimentos seguros.

Antipalúdicos: también hay que tomarlos tras el regreso

Hay infecciones frente a las que no basta con las vacunas. La malaria es el ejemplo más representativo. La Organización Mundial de la Salud recomienda dos tipos de vacunas para niños que viven en zonas endémicas de malaria, como África, pero todavía no existe una vacuna específica para viajeros que se administre antes de salir.

Los viajeros deben tomar la profilaxis adecuada para la zona visitada y extremar las precauciones para evitar las picaduras de mosquitos. Entre los antipalúdicos, la atovacuona·proguanil se toma a diario desde 1~2 días antes de entrar en la zona de riesgo. Debe continuarse durante el viaje y mantenerse hasta 7 días después de abandonar la zona.

Según el fármaco preventivo, varían el momento de inicio y el tiempo que debe tomarse tras el regreso. Además, el medicamento apropiado cambia en función de la resistencia a fármacos en el destino, el embarazo, la edad y la función renal, entre otros factores, por lo que no debe elegirse por cuenta propia.

El hielo también es agua… hay que comprobar primero si está bien sellada

Tan importante como la profilaxis y evitar los mosquitos es la comida y el agua. Uno de los problemas de salud más frecuentes durante los viajes al extranjero es la diarrea del viajero causada por alimentos o agua contaminados.

En zonas donde la higiene es incierta, hay que beber agua embotellada con el tapón correctamente sellado o agua suficientemente hervida. El hielo también se hace con agua, por lo que, si no se sabe si se ha utilizado agua segura, es mejor evitarlo. Incluso al cepillarse los dientes debe usarse agua tratada de forma segura.

La comida debe consumirse bien cocinada por dentro y cuando aún esté caliente. La fruta conviene pelarla uno mismo, y deben evitarse la carne cruda, el marisco poco hecho y los alimentos que hayan permanecido mucho tiempo a temperatura ambiente.

Una diarrea leve puede mejorar bebiendo suficiente agua. Sin embargo, si hay fiebre alta o sangre en las heces, dolor abdominal intenso, vómitos repetidos, signos de deshidratación o la diarrea persiste de forma marcada, hay que acudir a consulta. Más que decidir ir al hospital solo por el número de deposiciones, conviene valorar también los síntomas acompañantes y el estado general.

Los mosquitos también pican de día

Además de la comida y el agua, hay que extremar las precauciones con los mosquitos. Las enfermedades transmitidas por mosquitos no se limitan a la malaria. El dengue, la fiebre amarilla, la fiebre chikungunya y la infección por el virus del Zika también se transmiten por mosquitos.

Los mosquitos que transmiten la malaria suelen estar más activos al atardecer y por la noche, pero los que transmiten el dengue y otras enfermedades pican también durante el día. En zonas de riesgo, no basta con evitar solo determinadas franjas horarias.

Conviene llevar manga larga y pantalón largo para reducir la exposición de la piel y, en la medida de lo posible, alojarse en lugares con mosquiteras o aire acondicionado. Los repelentes no deben reaplicarse sin más cada 3~4 horas: hay que seguir el intervalo de uso y el número máximo de aplicaciones diarias indicados en el producto.

Si aparece fiebre tras el regreso, hay que informar primero del destino

No se puede bajar la guardia solo por haber tomado antipalúdicos. Si aparece fiebre tras viajar a una zona de riesgo, hay que acudir de inmediato a un centro sanitario aunque se haya tomado la profilaxis sin fallos. La malaria puede manifestarse incluso varios meses después del regreso. Si en el plazo de 1 año aparece una fiebre de causa desconocida, debe comunicarse al personal sanitario el antecedente de viaje.

Si junto con la fiebre aparece una erupción, si el dolor de cabeza es intenso y se nubla la conciencia, si hay sangre en las heces, si se repiten los vómitos o si una diarrea acuosa intensa provoca incluso deshidratación, es necesario recibir atención médica.

Al personal sanitario hay que informarle no solo del país visitado, sino también de las zonas en las que se ha estado y la fecha de regreso. También debe explicarse con detalle si hubo picaduras de mosquitos, qué se comió y si se siguieron correctamente las vacunas y la profilaxis antipalúdica.

Personas con enfermedades de base, embarazadas y lactantes/niños pequeños: incluso la lista de preparación es distinta

Cuanto antes se prepare el viaje, más se reduce el riesgo durante la estancia. Sin embargo, las personas con enfermedades de base, las embarazadas y los lactantes/niños pequeños deben tener en cuenta algunos aspectos adicionales.

Quienes padecen enfermedades crónicas deben llevar su medicación habitual con margen suficiente respecto al itinerario. Es más seguro no guardarla solo en el equipaje facturado, sino llevarla en el equipaje de mano. Para prever una eventual consulta médica en destino, también conviene preparar una receta o informe médico en inglés con el nombre del principio activo, la dosis y el diagnóstico.

Las embarazadas deben consultar primero con obstetricia y ginecología antes de viajar. La vacuna contra el sarampión·paperas·rubéola no puede administrarse durante el embarazo, pero con la vacuna contra la fiebre amarilla la situación es distinta. Si no se puede posponer el viaje y el riesgo de infección por fiebre amarilla es mayor que el riesgo de la vacunación, puede administrarse según el criterio del personal sanitario. Aun así, es preferible, si es posible, aplazar los viajes a zonas endémicas de malaria.

En lactantes y niños pequeños no basta con comprobar el calendario nacional de vacunación sistemática. Cuando un lactante de 6~11 meses va a salir al extranjero, puede recibir la recomendación de adelantar una dosis de vacuna para prevenir el sarampión.

Tampoco es necesario alternar de antemano antipiréticos como el paracetamol y el ibuprofeno. Es más seguro preparar un solo principio activo adecuado a la edad y el peso del niño. Alternar ambos fármacos facilita confundir los horarios y las dosis.

Igual que se revisan el pasaporte y las tarjetas, también hay que comprobar antes de salir el calendario de vacunación, la profilaxis y la medicación habitual. Es mucho más realista y sensato reducir el riesgo antes de partir que buscar un hospital después de que surja un problema en el destino.

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