
Cuando el calor aprieta y ponerse a cocinar frente a los fogones se hace cuesta arriba, muchas personas tiran de alimentos congelados. Arroz congelado, empanadillas tipo dumpling y pizza se preparan en pocos minutos en el microondas: es cómodo, pero si se hace mal puede acarrear problemas de seguridad. Para consumirlos con tranquilidad, conviene tener claro qué revisar antes de introducirlos en el microondas.
¿Calentarlo tal cual viene en el envase?… Primero, comprueba si pone «apto para microondas»
Al calentar alimentos congelados, lo primero es fijarse en el material del envase. Algunos productos permiten cocinarse en el microondas con el embalaje original, pero no todas las bolsas de plástico o recipientes son seguros. Los envases de aluminio o los recipientes con recubrimiento metálico pueden provocar chispas durante el funcionamiento del microondas, así que deben retirarse obligatoriamente. En los recipientes de plástico también conviene comprobar si figura la indicación de «apto para microondas» y, si no aparece, es más seguro trasladar el alimento a un recipiente específico antes de calentarlo. Precaución especial con los envases de comida a domicilio y los recipientes de plástico de un solo uso.
¿Por fuera está caliente pero por dentro frío?… Imprescindible «comprobar a mitad» el calentado de los congelados
El microondas genera calor a partir de la humedad del alimento, pero no calienta toda la comida a la misma velocidad. En productos con grosor, como el arroz frito congelado, las empanadillas tipo dumpling o el pollo, la superficie puede estar caliente mientras el centro permanece frío. Para repartir el calor de forma uniforme, basta con darles la vuelta o removerlos una vez a mitad del calentado. En particular, en los congelados que incluyen carne o marisco, hay que respetar el tiempo y el método de cocción indicados en el producto y comprobar que incluso la parte más gruesa se ha calentado lo suficiente.
Gestión de congelados en verano… Por qué es peligroso descongelar y volver a congelar
En estado de congelación, la proliferación de microorganismos se ralentiza, pero durante la descongelación aumenta la posibilidad de que vuelvan a multiplicarse. En verano, con temperaturas interiores elevadas, cuanto más tiempo se deja fuera un alimento congelado, mayor es el riesgo de deterioro. Es recomendable sacar solo la cantidad necesaria para cocinar y evitar el hábito de volver a congelar un producto que ya se ha descongelado. La comida cocinada que sobre no debe permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente: conviene enfriarla rápidamente y guardarla en el frigorífico.
Tras cocinar en el microondas… por qué conviene esperar 1~2 minutos más
Justo después de sacar la comida del microondas, el calor del interior puede no haberse distribuido por completo y la temperatura puede variar entre zonas. En especial, en productos congelados como empanadillas tipo dumpling, perritos calientes o alimentos con queso, es fácil que se produzca una diferencia de temperatura entre el exterior y el interior. Si, al terminar la cocción, se deja reposar alrededor de 1~2 minutos, el calor residual se reparte por todo el alimento. Después, si el centro sigue frío, es preferible calentarlo de nuevo y consumirlo solo cuando esté bien caliente.
Si comes congelados con frecuencia… cuidado con el sodio y los desequilibrios nutricionales
Los alimentos congelados son prácticos, pero según el producto pueden contener niveles elevados de sodio, grasas saturadas y carbohidratos refinados. Si se consumen a menudo pizza congelada, fritos congelados y productos de carne procesada, puede faltar la ingesta de verduras y fibra dietética, y desequilibrarse la dieta. En particular, si se repite una comida basada únicamente en un congelado, puede resultar insuficiente la ingesta de proteínas y de vitaminas y minerales. Al comer congelados, es recomendable acompañarlos con guarniciones de verduras o ensalada, y con alimentos proteicos como huevos o tofu.