El tratamiento del cáncer cambia de guion: de la quimioterapia más agresiva a la más adecuada

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El cáncer colorrectal permite predecir el riesgo de recaída con ADN tumoral en sangre; el de páncreas mejora la supervivencia con terapia dirigida contra RAS


En ASCO 2026 se presentaron estudios que apuntan al potencial de tratamientos personalizados para cada paciente, como la predicción del riesgo de recaída en cáncer colorrectal, la terapia dirigida en cáncer de páncreas y los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC), entre otros. Foto=Getty Image Bank

El estándar del tratamiento del cáncer está cambiando con rapidez. Si antes el eje era la quimioterapia citotóxica, que ataca de forma intensa a las células tumorales, ahora el foco se desplaza hacia elegir el tratamiento según las características del cáncer, distintas en cada paciente. Incluso con el mismo tipo de tumor, se valora cuán alto es el riesgo de recaída, qué mutaciones genéticas existen y qué probabilidad hay de respuesta a determinados fármacos, para decidir la intensidad y el orden del tratamiento.

Esta tendencia quedó reflejada en el congreso anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), una de las principales citas mundiales sobre cáncer. En ASCO 2026, celebrado en Chicago (Estados Unidos) del 29 de mayo al 2 de junio, se presentaron nuevas estrategias terapéuticas en varios tipos de cáncer, como el colorrectal, el de páncreas, el gástrico y los linfomas.

Los investigadores surcoreanos, en particular, llevaron al terreno del cáncer colorrectal preguntas surgidas de la práctica clínica mediante estudios clínicos. Los principales puntos fueron: quién presenta alto riesgo de recaída tras la cirugía, qué secuencia terapéutica es adecuada en el cáncer colorrectal metastásico y cómo identificar a los pacientes que necesitan quimioterapia después de la operación. En la investigación global, destacaron la terapia dirigida contra mutaciones de RAS en cáncer de páncreas (mutaciones en genes implicados en la transmisión de señales de crecimiento de las células tumorales), los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC), la terapia celular y las vacunas contra el cáncer.

El Grupo de Estudio de Quimioterapia Anticancerosa de Corea (KCSG) difundió el día 18 un resumen de los resultados de investigaciones nacionales presentadas en ASCO 2026 y de las tendencias globales en el desarrollo de tratamientos oncológicos. La clave de lo expuesto es que el tratamiento del cáncer ya no pasa por aplicar el mismo estándar terapéutico a todos los pacientes por igual. Se está extendiendo con rapidez una estrategia que selecciona el tratamiento en función del riesgo individual y de las características moleculares del tumor.

Cáncer colorrectal: también se valora el riesgo de recaída tras la cirugía

El área más destacada en la investigación surcoreana fue el cáncer colorrectal. Es uno de los tumores con mayor carga de enfermedad. Aunque la cirugía elimine el cáncer, en algunos pacientes pueden quedar células tumorales invisibles que provoquen una recaída. Por eso cobra importancia distinguir a qué pacientes conviene intensificar la quimioterapia tras la operación y, por el contrario, quiénes pueden reducir tratamientos innecesarios.

El estudio CLAUDIA, del equipo del profesor Kang Min-soo, del Hospital Bundang de la Universidad Nacional de Seúl, se centró en esta cuestión. El equipo analizó, en pacientes con cáncer colorrectal en estadios 2–3 operados con intención de resección completa, fragmentos de ADN tumoral circulante en sangre —es decir, ADN tumoral circulante— para evaluar la enfermedad mínima residual. La enfermedad mínima residual se refiere a rastros de cáncer que pueden permanecer en el organismo aunque no sean visibles en pruebas de imagen.

En el análisis intermedio, la positividad de enfermedad mínima residual y la cantidad de ADN tumoral circulante mostraron potencial para convertirse en indicadores sólidos de predicción del riesgo de recaída tras la cirugía. Si este enfoque se valida más adelante, podría conducir a una estrategia personalizada: intensificar la quimioterapia adyuvante en pacientes con alto riesgo de recaída y reducir la carga terapéutica en quienes presenten bajo riesgo.

En el cáncer colorrectal metastásico, una cuestión clave es qué fármaco utilizar a continuación cuando el primer tratamiento no funciona bien o pierde eficacia. El equipo de los profesores Kim Han-sang y Ahn Jung-bae, del Hospital Oncológico de Yonsei, analizó la eficacia de la combinación de “aflibercept” con el esquema FOLFIRI como tratamiento de segunda línea en cáncer colorrectal metastásico. FOLFIRI es una combinación de quimioterapia utilizada en el tratamiento del cáncer colorrectal.

El estudio observó una eficacia terapéutica similar y una seguridad manejable tanto en pacientes que habían recibido “bevacizumab” como en los que habían recibido “cetuximab” en la primera línea. Es decir, mostró la posibilidad de considerarlo como opción posterior independientemente del tipo de fármaco usado previamente.

También se confirmó que una estrategia de intensificar el tratamiento no beneficia a todos los pacientes. El equipo del profesor Kim Ji-hyung, del Hospital Gangnam Severance, comparó un esquema de triple combinación basado en bevacizumab con un esquema de doble combinación en cáncer colorrectal metastásico derecho irresecable. El esquema de triple combinación mostró una tendencia a una mayor tasa de respuesta objetiva, pero no logró demostrar estadísticamente una mejora en la supervivencia libre de progresión a 6 meses. Esto significa que un tratamiento más intenso no siempre se traduce en mejores resultados y que se necesitan estudios para seleccionar qué pacientes pueden beneficiarse de una intensificación.

También se presentó investigación orientada a identificar con mayor precisión a los pacientes que necesitan quimioterapia tras la cirugía. El equipo del profesor Heo Jun-young, del Centro Médico Asan de Seúl, analizó a pacientes con cáncer de colon en estadio 2 y alto riesgo de recaída que presentaban alteraciones en funciones específicas de reparación genética. Los resultados sugirieron que la quimioterapia adyuvante podría ayudar a reducir el riesgo de recaída y de muerte. Esto implica que, incluso dentro del estadio 2 de cáncer de colon, la estrategia posquirúrgica debe variar según el riesgo del paciente y las características del tumor.

El reto del cáncer de páncreas: una pista en la diana RAS

En la investigación global, la terapia dirigida contra mutaciones de RAS en cáncer de páncreas atrajo la atención. RAS es un gen implicado en la transmisión de señales de crecimiento celular. Cuando este gen muta, las células tumorales pueden recibir señales para seguir creciendo. En el adenocarcinoma ductal de páncreas son frecuentes las mutaciones de RAS, pero durante mucho tiempo no ha sido fácil desarrollar fármacos que apunten directamente a la propia proteína RAS. Por ello, RAS se ha considerado una “diana difícil de atacar”.

El estudio RASolute 302, un ensayo clínico de fase 3 en adenocarcinoma ductal de páncreas metastásico presentado en el congreso, mostró el potencial de la terapia dirigida contra RAS. Al comparar el inhibidor oral de RAS-ON “daraxonrasib” con la quimioterapia estándar existente, la mediana de supervivencia global en el grupo tratado con daraxonrasib fue de 13,2 meses en pacientes con mutación RAS G12. Fue aproximadamente el doble que en el grupo control, con 6,6 meses. La mediana de supervivencia libre de progresión —el tiempo durante el cual el cáncer se mantiene sin avanzar— también mejoró hasta 7,3 meses, frente a 3,5 meses en el grupo control.

El cáncer de páncreas es difícil de tratar y a menudo se le llama “el cáncer entre los cánceres”. Este estudio mostró la posibilidad de que un tratamiento que apunte directamente a mutaciones de RAS se traduzca en una mejora de la supervivencia. No obstante, para su uso en la práctica clínica aún quedan varios pasos, como la autorización y la cobertura, la selección de pacientes y la evaluación de la seguridad a largo plazo.

Los conjugados anticuerpo-fármaco, que están en el foco del mercado oncológico, también están ampliando rápidamente su campo. Los ADC se diseñan uniendo un fármaco antitumoral a un anticuerpo que reconoce células cancerosas, con el objetivo de llevar el medicamento con mayor precisión a la diana tumoral. A diferencia de la quimioterapia convencional, que puede afectar también a células sanas, los ADC buscan acercar el fármaco antitumoral al lugar donde se necesita.

En ASCO de este año también se confirmó que las dianas de los ADC se están diversificando. Además de dianas conocidas como HER2 y TROP2, el desarrollo se está ampliando hacia nuevas dianas como CD56 y B7-H3.

En cáncer colorrectal, llamó la atención un estudio de “trastuzumab rezetecan” en pacientes con enfermedad avanzada HER2 positiva y sin mutaciones RAS/RAF. Este tratamiento redujo el riesgo de progresión del cáncer o de muerte en comparación con el tratamiento estándar existente, y también mostró superioridad en la proporción de pacientes cuyos tumores disminuyeron.

La inmunoterapia también está entrando en una nueva fase. Si los inmunoterápicos previos ayudaban a que las células inmunitarias atacaran el cáncer bloqueando puntos de control inmunitario como PD-1, PD-L1 y CTLA-4, las investigaciones recientes avanzan hacia manipular con mayor precisión las células inmunitarias o conectar directamente células tumorales y células inmunitarias. Las vacunas contra el cáncer, que inducen una respuesta inmunitaria personalizada utilizando antígenos tumorales específicos de cada paciente, también se están consolidando como un eje principal de investigación.

Ahn Jin-seok, presidente del Grupo de Estudio de Quimioterapia Anticancerosa de Corea, afirmó: “En ASCO 2026 de este año hemos podido confirmar que el tratamiento del cáncer se está desplazando rápidamente hacia un enfoque que refleja con mayor precisión las características moleculares y el riesgo de recaída de cada paciente”, y agregó: “También son significativos los estudios multicéntricos liderados por investigadores nacionales, en la medida en que intentan verificar con evidencia clínica preguntas planteadas en la práctica asistencial real”.

Sin embargo, no todos los estudios implican de inmediato cambios en el tratamiento estándar. Algunos resultados están en fases iniciales y otros pueden tener relevancia solo en determinados pacientes.

Aun así, el cambio que mostró ASCO 2026 es claro. El objetivo del tratamiento del cáncer se está desplazando de terapias más agresivas a elecciones más precisas. Incluso con el mismo cáncer, identificar riesgos y dianas diferentes en cada paciente se está convirtiendo en el punto decisivo de la próxima etapa de los tratamientos oncológicos.

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