
Cuando suben las temperaturas, el uso del termo se dispara. De camino al trabajo, muchos lo llenan con café con hielo, y también es habitual preparar bebidas de proteínas antes o después de hacer ejercicio. Los termos con función de conservación en frío son prácticos porque mantienen la bebida fría, pero en días de calor conviene tener en cuenta varios aspectos según el tipo de bebida y los hábitos de uso. Las bebidas con burbujas —como los refrescos con gas o la kombucha—, si se agitan o se dejan mucho tiempo cerradas, pueden salpicar o desbordarse al abrir. Además, los productos con componentes lácteos, como los lattes o las bebidas de proteínas, son más vulnerables al mal olor y al deterioro a medida que sube la temperatura. Incluso en termos usados durante mucho tiempo, el olor o esa sensación desagradable pueden reaparecer aunque se laven. Repasamos qué conviene saber para usar el termo de forma más segura e higiénica.
¿Has puesto agua con gas‧kombucha? Al abrir la tapa, la bebida puede desbordarse
Hay que tener cuidado al poner en un termo hermético «bebidas con burbujas», como refrescos con gas, kombucha o bebidas tipo “ade”. El dióxido de carbono de la bebida o los gases generados durante la fermentación pueden no tener por dónde salir, lo que eleva la presión dentro del termo. En especial si se ha agitado mucho durante el trayecto o se ha dejado durante bastante tiempo en un lugar caluroso, al abrir la tapa el contenido puede salir disparado o derramarse, como cuando se destapa una botella de refresco con gas.
No ocurre lo mismo con todos los termos, pero según el producto hay casos en los que no se recomienda introducir bebidas carbonatadas o fermentadas. En modelos de apertura “one-touch” o con pajita, donde la boca es estrecha, la bebida puede rebosar por la abertura o por el orificio de la pajita mientras se libera la presión interna. Por eso, una opción es comprobar primero en el manual del producto si ese tipo de bebida está permitido.
La Agencia Coreana del Consumidor (Korea Consumer Agency) informó en el pasado de que se había bloqueado la venta en Corea del Sur de un producto concreto. Se trataba de un termo que había sido retirado del mercado en el extranjero por el riesgo de que, al introducir una bebida carbonatada y cerrar la tapa, se generara alta presión en el interior y la tapa se separara o se produjera una explosión. Es un caso referido a un producto específico, pero también pone de relieve la importancia de evitar situaciones en las que el gas tenga difícil salir de un recipiente cerrado.
Si has puesto una bebida con burbujas en el termo, no lo llenes hasta arriba y, si ha estado agitándose durante mucho tiempo, es mejor dejarlo un momento en posición vertical y abrirlo despacio. Además, no lo abras cerca de la cara y, en lugar de levantar la tapa de golpe, es más seguro abrir con cuidado para que el gas acumulado se libere poco a poco.

Latte·bebidas de proteínas, que se mantenga frío no significa que puedas dejarlo mucho tiempo
Los lattes con leche o las bebidas de proteínas requieren más cuidado que el agua o el café solo. En épocas en las que sube la temperatura, la bebida se estropea con más facilidad y, durante el consumo, la saliva o restos de comida pueden mezclarse, creando un entorno propicio para que aumenten las bacterias.
Que el termo mantenga en cierta medida una temperatura fría no significa que la leche o las bebidas de proteínas se conserven de forma segura durante todo el día. En días calurosos, conviene evitar el hábito de preparar por la mañana un latte o una bebida de proteínas e ir bebiéndola poco a poco hasta la tarde, y es recomendable enjuagar el termo lo antes posible después de terminar.
Si se deja durante mucho tiempo una bebida de proteínas a medio consumir, el olor puede impregnarse con fuerza. En particular, es fácil que el olor quede en la junta de goma del interior de la tapa o dentro de la pajita. Si no puedes lavarlo de inmediato, ayuda añadir un poco de agua y agitar para hacer un primer enjuague y, al volver a casa, separar la tapa y la junta para lavarlas. En los termos con pajita, es recomendable usar un cepillo específico que permita limpiar también el interior de la pajita.
¿El olor no se va ni lavándolo? Podría ser señal de que toca cambiarlo
Un termo es un objeto pensado para durar, pero no es un producto que se pueda usar indefinidamente sin importar su estado. Si el olor se repite por mucho que lo laves, o si la junta de goma de la tapa se decolora y se vuelve pegajosa, conviene plantearse sustituirlo. Lo mismo si gotea aunque cierres la tapa, si la coloración en el interior de la pajita es intensa o si, incluso después de lavarlo, el olor de la bebida sigue presente.
También hay que revisar el estado de la superficie interior. Si se frota a menudo con utensilios ásperos, como un estropajo metálico, pueden aparecer microarañazos en el acero inoxidable y es más fácil que la suciedad quede atrapada en esas hendiduras. También es mejor no usarlo cuando el recubrimiento interior se ha desprendido o cuando las marcas de arañazos son evidentes. Si la base está abollada y la tapa ya no encaja bien, o si la capacidad de cierre hermético se ha debilitado, también puede ser una señal de sustitución.
Ahora bien, que huela no significa que haya que tirar el termo entero de inmediato. El primer paso es desmontar y lavar la tapa, la junta y la pajita, y dejarlas secar por completo. En algunos productos, la junta o la pajita se venden por separado, así que también puede ser una opción comprobarlo. Si aun así se repiten el olor, la decoloración o las fugas, es preferible cambiarlo por uno nuevo por higiene y comodidad de uso.