«No es un resfriado, pero sigo tosiendo»… 4 señales de alarma que podrían indicar una enfermedad grave

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[Health Snack] Tos persistente, sequedad ocular y otros síntomas

Si la tos persiste aunque no se trate de un resfriado ni de una bronquitis, conviene hacerse pruebas para comprobar que no haya alteraciones en los pulmones o el corazón. Foto=Getty Images Bank

Cuando aparece fiebre o dolor abdominal, se suele acudir al hospital de inmediato. Sin embargo, síntomas aparentemente menores, como una tos que no cesa o la sequedad ocular, se ignoran con facilidad en medio de una vida cotidiana ajetreada. A menudo, pensando que «esto se curará solo con el tiempo», se acaba empeorando el cuadro. Repasamos 4 señales de alarma del organismo que, por parecer leves, pueden pasarse por alto y evolucionar hasta convertirse en una enfermedad grave.

◆ Tos persistente aunque no sea un resfriado

La tos es uno de los síntomas habituales del resfriado. Pero a veces, sin estar resfriado, se tose con frecuencia porque pica la garganta o se nota una sensación de cuerpo extraño en ella. Puede deberse a una alergia o a un exceso de secreción nasal que cae hacia la garganta (goteo posnasal). El reflujo de ácido gástrico también puede desencadenar tos.

No obstante, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) causada por el tabaquismo, la fibrosis pulmonar o alteraciones en las válvulas cardíacas, entre otras, también pueden provocar tos. Si la tos persiste aunque no se trate de un resfriado ni de una bronquitis, es recomendable realizarse pruebas para descartar problemas en los pulmones o el corazón.

◆ Dolor articular con chasquidos e hinchazón

Al estirarse o girar el cuerpo, a veces se oyen chasquidos en las articulaciones. El líquido que rodea las articulaciones contiene gases como oxígeno y nitrógeno; cuando la articulación se estira, pueden formarse burbujas de manera repentina y producirse el sonido. También puede oírse un ruido cuando la articulación y el hueso chocan entre sí. Un sonido ocasional no suele ser motivo de gran preocupación.

Sin embargo, si además del sonido aparece dolor, podría ser una señal de alteración en la articulación o el cartílago, como en la artritis. Asimismo, si la zona donde suena está hinchada o la superficie de la piel está enrojecida y caliente, conviene acudir al médico.

◆ Sequedad ocular cada vez más intensa y crónica

Mirar durante mucho tiempo el ordenador o el smartphone, o beber en exceso, puede resecar e irritar los ojos. También se resecan con facilidad en épocas secas de cambio estacional como la actual. Esto ocurre cuando se evapora en gran cantidad la capa acuosa de la película lagrimal de la superficie ocular. Al tomar antidepresivos, antihistamínicos, medicamentos para el resfriado y otros fármacos, los ojos también pueden resecarse.

Si se trata de una sequedad leve, las lágrimas artificiales pueden actuar como lubricante. Las gafas de sol también protegen los ojos cuando sopla un viento frío intenso. Pero si la sequedad ocular empeora progresivamente y se vuelve crónica, podría estar relacionada con otras enfermedades, como el hipertiroidismo o trastornos autoinmunes.

◆ Manos y pies muy fríos: frialdad en las extremidades

Hay personas con una circulación sanguínea lenta. En esos casos, a menudo se enfrían las manos y los pies. Si el estrés es intenso o existe un trastorno de ansiedad, el sistema nervioso se activa y se produce vasoconstricción. Cuando esto dificulta la circulación, pueden aparecer síntomas de manos y pies fríos. En particular, si además de tener las manos frías se presentan espasmos en los dedos y la piel se vuelve azulada, podría tratarse del fenómeno de Raynaud, desencadenado por el frío o por cambios psicológicos.

En estos casos, hay que estabilizarse emocionalmente respirando hondo y permanecer en un lugar cálido para favorecer la circulación. Si aun así las manos y los pies siguen fríos, la causa podría ser un trastorno grave de la circulación, una alteración del tejido conectivo, o enfermedades como una arteria obstruida.

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