«No le quites el pedúnculo a las fresas»... Si te saltas “esto” en la fruta de primavera, ¡los nutrientes se escapan a chorros!

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Lo ideal es lavar rápidamente las fresas con el pedúnculo puesto y retirarlo justo antes de comerlas. Foto=Clipart Korea

Las frutas representativas de la primavera —fresas, naranjas y tomates— son ricas en vitaminas y antioxidantes, por lo que se las conoce como “suplementos naturales”. Sin embargo, incluso tratándose de la misma fruta, la cantidad de nutrientes que el cuerpo aprovecha puede variar mucho según cómo se consuma. Los expertos en salud explican que “con solo cambiar el orden de lavado, si se come o no la piel y el método de preparación, el efecto puede ser muy diferente”. Veamos una “fórmula” fácil de aplicar para consumir las frutas de temporada de abril.

Fresas: si quitas el pedúnculo antes, la vitamina se pierde a chorros

Las fresas contienen entre 60 y 70 mg de vitamina C por cada 100 g, una cifra alta incluso entre las frutas. No obstante, este nutriente se disuelve con facilidad en el agua y es sensible al calor, por lo que conviene manipularlo bien. Hay quienes retiran el pedúnculo antes de lavar las fresas; en ese caso, la vitamina puede escaparse al agua a través de la superficie cortada. Cuanto más tiempo se laven bajo el grifo, mayor será la pérdida. Lo recomendable es lavarlas rápidamente con el pedúnculo puesto y retirarlo justo antes de comerlas.

Además, el ácido cítrico de la fresa ayuda a la absorción del calcio. Si se consume junto con leche o yogur, mejora el aprovechamiento nutricional y, además, aporta un sabor más fresco: un doble beneficio.

Naranjas: si tiras la parte blanca de la piel interior, te pierdes “nutrición para los vasos sanguíneos”

Al comer una naranja, muchas personas eliminan la parte blanca adherida a los gajos. Sin embargo, esa zona es rica en hesperidina. Se trata de un flavonoide que ayuda a fortalecer los vasos sanguíneos y favorece la acción antioxidante; a menudo se le llama vitamina P. Si buscas controlar el colesterol o mejorar la circulación, es mejor comerla junto con la pulpa.

El momento de consumo también importa. La naranja tiene una acidez elevada y, si se toma en ayunas, puede irritar la mucosa gástrica. Para prevenir la acidez o el ardor, es preferible acostumbrarse a comerla después de las comidas. Quienes tienen el estómago sensible deben extremar la precaución.

Tomates: si solo los comes crudos, no absorbes el componente clave

El licopeno, el nutriente más representativo del tomate, es conocido como un potente antioxidante. Pero si se consume crudo, su absorción en el organismo es relativamente baja. Esto se debe a que el licopeno queda atrapado dentro de la pared celular. Al aplicar calor, esa estructura se descompone y pasa a una forma más fácil de absorber.

Si además se consume junto con grasas como el aceite de oliva, la absorción aumenta aún más. Como el licopeno es liposoluble, su aprovechamiento en el cuerpo se incrementa notablemente cuando se ingiere con aceite. En cambio, conviene evitar el hábito de espolvorear azúcar: durante el metabolismo del azúcar se consumen vitaminas del grupo B, lo que puede desequilibrar el balance nutricional.

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