
El arroz con cereales integrales es bueno para el organismo, pero genera opiniones divididas. Algunas personas lo evitan por molestias digestivas. Lo mismo ocurre con el arroz de cebada y la avena, beneficiosos para la glucosa y la salud vascular. Quien está acostumbrado al arroz blanco duda diciendo: «No sabe bien». Sin embargo, a partir de la mediana edad, la «salud» suele imponerse al «sabor». Si el arroz de cebada y la avena aportan más ventajas para la salud, conviene consumirlos. Hay quien incluso come verduras que no le gustan como si fueran «medicina».
¿Por qué son buenos para prevenir y controlar la diabetes y para la hiperlipidemia?
El nutriente clave de la cebada y la avena es el betaglucano. Es un tipo de fibra dietética soluble (se disuelve en agua) que frena los aumentos bruscos de glucosa y ayuda a reducir el colesterol malo (LDL) en el hígado y en la sangre. No solo contribuye a la prevención y el control de la diabetes, sino que también influye positivamente en la hiperlipidemia (dislipidemia) y la obesidad. La avena contiene alrededor de un 80% de «grasas buenas» (ácidos grasos insaturados), lo que contribuye a la salud de la sangre y de los vasos sanguíneos.
Estos efectos saludables del té de cebada...
Antes, mucha gente bebía té de cebada. Se tostaba cebada perlada y luego se hervía para preparar el té. En la época en que se bebía agua del grifo, el té de cebada ayudaba a purificar el agua. Al hervirla con cebada, esta absorbía metales pesados y otras sustancias nocivas, contribuyendo a que el agua quedara más limpia. Incluso al comer arroz de cebada, se adsorben y se eliminan ácidos grasos, colesterol, metales pesados y sustancias carcinógenas como las nitrosaminas. El té de cebada sigue teniendo tantos beneficios que hoy en día se le da incluso a los bebés.
¿Por qué es bueno para la salud del colon?
Según datos del Centro Nacional de Información sobre el Cáncer, la alimentación es el factor que más influye en la aparición del cáncer colorrectal. Si durante mucho tiempo se consumen alimentos ricos en grasa animal y grasas saturadas, como la carne, o se toman con frecuencia carnes procesadas (jamón, salchichas, etc.), aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. En particular, la falta de fibra dietética en el organismo también influye, ya que facilita que los componentes carcinógenos de otros alimentos se digieran y absorban rápidamente. La cebada y la avena son ricas en fibra dietética. Ayudan a compensar los inconvenientes de la carne roja (ternera y cerdo) y contribuyen a la salud del colon.
¿La avena, famosa por el "oatmeal"?
La avena está recibiendo atención en Europa y Estados Unidos como desayuno saludable. Ese es el caso del "oatmeal" (gachas de avena). Se valora como un alimento de proteína vegetal de primer nivel. En España también hay personas que sustituyen el desayuno por una mezcla instantánea de avena. Se puede añadir al arroz, o tomar en forma de gachas, o como grano tostado crujiente. Al mezclar avena con arroz, a veces se añade entre un 20% y un 30%. La proporción puede decidirla cada persona según el sabor y el valor nutricional. Al añadir avena, se puede aumentar el contenido de betaglucano del arroz y potenciar el efecto antioxidante que reduce la oxidación del organismo.