
Un análisis intermedio de un ensayo clínico muestra que, en pacientes con cáncer gástrico y diabetes tipo 2, el control de la glucosa varía de forma notable según cómo se reconstruya el tránsito intestinal tras extirpar parte del estómago. En el grupo en el que la reconstrucción se realizó de modo que el alimento evitara un tramo más largo del intestino delgado, alrededor de 7 de cada 10 pacientes alcanzaron una hemoglobina glicosilada inferior al 6,5% a los 6 meses de la cirugía. En el grupo con la técnica de reconstrucción habitual, no llegó a 3 de cada 10.
El Hospital Anam de la Universidad de Corea difundió estos resultados el día 23.
Cómo se reconstruyó el tránsito intestinal tras la resección gástrica
El equipo de los profesores Kwon Young-geun y Park Sung-soo, del Servicio de Cirugía Gastrointestinal del Hospital Anam, comparó el efecto sobre la mejora de la glucemia en función del método de reconstrucción tras la cirugía en pacientes con diabetes tipo 2 sometidos a una gastrectomía por cáncer gástrico. El trabajo se desarrolló como el estudio STARDOM, un ensayo clínico prospectivo multicéntrico con participación de varios hospitales, en el que los pacientes se asignaron de forma aleatoria a tres grupos y se siguieron los resultados. El equipo presentó el análisis intermedio a 6 meses el pasado junio en Singapur, en el congreso científico de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, «ASCO Breakthrough».
En este ensayo participaron 60 pacientes con cáncer gástrico en fase inicial localizado en la parte inferior del estómago, a quienes se les practicó una gastrectomía subtotal distal. La gastrectomía subtotal distal es una intervención en la que no se extirpa todo el estómago, sino principalmente la porción inferior donde se encuentra el tumor. Cuando se reseca una parte del estómago, es necesario volver a unir el estómago remanente con el intestino delgado para crear el paso por el que transitarán los alimentos. A esto se le denomina reconstrucción.
El equipo dividió a los pacientes en tres grupos según la técnica de reconexión intestinal. El primero fue la reconstrucción Billroth II, que conecta el estómago remanente con el intestino delgado. El segundo fue la reconstrucción Roux-en-Y convencional, en la que el intestino delgado se divide y se conecta en forma de Y. El tercero fue la reconstrucción Roux-en-Y con bypass yeyunal largo, que alarga el segmento de intestino delgado por el que no pasa el alimento.
44 pacientes con resultados disponibles a los 6 meses
De los 60 pacientes, en 44 se pudieron analizar los resultados a los 6 meses de la cirugía: 14 en el grupo Billroth II, 13 en el grupo Roux-en-Y convencional y 17 en el grupo Roux-en-Y con bypass yeyunal largo. La proporción de pacientes cuya hemoglobina glicosilada descendió por debajo del 6,5% fue del 28,6% en el grupo Billroth II, del 53,8% en el grupo Roux-en-Y convencional y del 70,6% en el grupo Roux-en-Y con bypass yeyunal largo. La tasa de logro del objetivo en el grupo con bypass yeyunal largo fue aproximadamente 2,5 veces la del grupo Billroth II. La diferencia entre ambos grupos también fue estadísticamente significativa.
A los 6 meses de la cirugía, la hemoglobina glicosilada media fue del 6,17% en el grupo Roux-en-Y con bypass yeyunal largo, del 6,55% en el grupo Roux-en-Y convencional y del 6,50% en el grupo Billroth II.
Entre los tres grupos no se observaron diferencias claras en el grado de pérdida de peso ni en la tasa de complicaciones posoperatorias. El equipo señaló que resulta difícil explicar las diferencias en el control de la glucosa únicamente por la pérdida de peso. No obstante, se requieren análisis adicionales para determinar qué cambios metabólicos provocó cada técnica de reconexión intestinal.

Kwon Young-geun afirmó: «Este estudio es significativo porque muestra que los cambios de la glucemia tras la cirugía son difíciles de explicar solo por la pérdida de peso», y agregó: «Analizaremos con mayor precisión las diferencias en los cambios metabólicos según la técnica de reconexión intestinal, para sentar las bases que permitan mejorar a la vez el control de la diabetes y la salud metabólica a largo plazo tras el tratamiento oncológico en pacientes con cáncer gástrico».
Que baje la glucosa no significa “remisión” de la diabetes
No debe interpretarse de inmediato que estos resultados signifiquen que la diabetes se haya curado o haya entrado en remisión. Las cifras presentadas en el análisis intermedio a 6 meses corresponden a la proporción de pacientes que alcanzaron una hemoglobina glicosilada inferior al 6,5%. Debe evaluarse por separado si mantuvieron ese objetivo sin medicación antidiabética.
El criterio principal de valoración de este ensayo clínico es la proporción de pacientes que, a los 12 meses de la cirugía, mantienen una hemoglobina glicosilada inferior al 6,5% sin utilizar fármacos para la diabetes. Por tanto, el efecto final de la técnica de reconexión intestinal sobre la remisión de la diabetes solo podrá juzgarse cuando se disponga del análisis a 12 meses.

Park Sung-soo explicó: «Este estudio es una investigación clínica prospectiva en su fase final, destinada a generar evidencia para aplicar en el tratamiento clínico real el nuevo concepto de cirugía oncometabólica que nuestro equipo desarrolla desde 2013, y tiene un gran significado que los resultados intermedios hayan confirmado que el grado de mejora de la diabetes puede variar según la forma de reconectar el intestino tras la cirugía de cáncer gástrico», y añadió: «En el futuro, analizaremos de forma definitiva los resultados del seguimiento a 12 meses y consideramos que ello contribuirá también a redefinir las guías de tratamiento del cáncer gástrico, en las que se aplicará la cirugía oncometabólica a pacientes que presentan simultáneamente cáncer gástrico y diabetes».
Con estos resultados por sí solos no puede concluirse que la reconstrucción con bypass yeyunal largo sea adecuada para todos los pacientes con cáncer gástrico y diabetes. Deben valorarse conjuntamente la localización del tumor gástrico y el alcance de la resección, el estado nutricional del paciente y el riesgo de complicaciones, entre otros factores.
No obstante, para los pacientes que padecen a la vez cáncer gástrico y diabetes, estos datos aportan una base para preguntar al equipo médico, durante la consulta preoperatoria, no solo por la extirpación del cáncer, sino también por cómo la técnica de reconexión intestinal puede influir en la glucemia y el estado nutricional tras la cirugía.
