Han pasado más de 10 años desde la tragedia del cantante fallecido Shin Hae-cheol. La cirugía para la obesidad mórbida, junto con su cobertura por el seguro nacional de salud en 2019, se ha consolidado para los pacientes con obesidad supermórbida como un «tratamiento esencial para sobrevivir».
Sin embargo, pese a su alto riesgo —incluida la posibilidad de complicaciones graves—, los pacientes siguen dependiendo del «prestigio» del hospital o de un «sello de acreditación» meramente formal. Ha llegado el momento de preguntar por la realidad del «equipo (team)» que te protegerá si ocurre un incidente, más que dejarse llevar por anuncios llamativos.

«El sistema la considera grave, pero ¿la infraestructura es insuficiente?»... La brecha entre la clasificación DRG y la acreditación
El Gobierno clasifica la cirugía metabólica y bariátrica (metabolic and bariatric surgery) como un «grupo de enfermedades especializado» (DRG-A), al mismo nivel que la cirugía de cáncer gástrico. Es decir, considera su peligrosidad con la máxima seriedad.
De hecho, tanto la «gastrectomía en manga» —en la que se reseca el estómago longitudinalmente, dejando una forma similar a un plátano— como el «bypass gástrico» —en el que se separa la parte superior del estómago y se conecta directamente al intestino delgado— son procedimientos reconstructivos complejos que reorganizan de manera fundamental la anatomía. En particular, en los pacientes con obesidad mórbida la capa de grasa intraabdominal suele ser mucho más gruesa que en la población general, lo que dificulta el campo quirúrgico; y si se produce una fuga (dehiscencia) o una hemorragia en las zonas seccionadas y suturadas, existe un alto riesgo de que evolucione a una peritonitis o una sepsis potencialmente mortales.

Por ello, solo puede realizarse con seguridad en hospitales terciarios de referencia con sistemas para tratar enfermedades graves de alta complejidad, patologías múltiples y complejas y enfermedades refractarias (47 en todo el país, 7 en la región de Busan-Ulsan-Gyeongnam), o bien en hospitales generales regionales de «segundo nivel integral» con UCI quirúrgica y sistema de urgencias (175 en todo el país, 30 en la región de Busan-Ulsan-Gyeongnam).
Dado el alto grado de dificultad, los problemas de seguridad siempre acompañan a estas intervenciones. Por ello, la Sociedad Coreana de Cirugía Metabólica y Bariátrica ha introducido un sistema de acreditación y, tras evaluación, otorga la cualificación de «médico acreditado» y «institución (centro) acreditada». No obstante, también se critica que la acreditación de la sociedad se centra más en una «lista de verificación por ítems» que en la «solidez integral del sistema».
Ahí es donde surge el punto ciego. Que un hospital de barrio esté acreditado no significa, ni mucho menos, que pueda activar un sistema de reanimación de urgencias al nivel de un hospital terciario (ECMO, máquina de diálisis, equipo de cirugía vascular 24 horas, etc.) cuando se produce una parada cardiaca intraoperatoria o una hemorragia masiva.
El hospital donde ocurrió en el pasado el caso de Shin Hae-cheol también era, según los estándares de entonces, «un hospital con un cirujano que operaba bien». La brecha entre el sistema (DRG) y la realidad asistencial (instituciones acreditadas) arrastra un defecto estructural que permite que «un segundo accidente» pueda ocurrir en cualquier lugar del país.
Ten cuidado con este tipo de «cirugía de obesidad»... Señales de riesgo ocultas tras el marketing
Lo que más debe vigilar el paciente son los hospitales que enfatizan un «enfoque estético» y la «rapidez».
Precaución 1: alta el mismo día y énfasis en las cicatrices
La esencia de una cirugía metabólica de alto riesgo es la reconstrucción interna de los órganos. Los centros que presionan para el alta sin disponer de margen para vigilar fugas o trombosis que pueden aparecer dentro de las 48 horas posteriores, o que se centran en marketing estético del tipo «sin cicatrices», probablemente estén pasando por alto la gravedad de una cirugía de nivel DRG-A.
Precaución 2: cirujano único sin colaboración multidisciplinar
Si se presume únicamente de la fama de un solo cirujano y se fija primero la fecha de la operación sin un cribado previo por medicina interna o psiquiatría/salud mental, es muy probable que se trate de un centro más obsesionado con los «resultados quirúrgicos» que con el «estado metabólico» del paciente. Se requiere especial cautela cuando algunas clínicas de atención primaria anuncian, por motivos de marketing, un sello de acreditación.
[Lista de verificación] Elementos del sistema que miden la verdadera capacidad
Que sea un hospital relativamente grande no significa que esta cirugía sea segura. Incluso entre los hospitales generales «integrales de segundo nivel» hay centros que pueden hacerlo y otros que no. Además, tener muchos casos no equivale necesariamente a tener verdadera pericia. El paciente y su familia deben confirmar que los siguientes sistemas funcionan de verdad.
Facturación de tarifa integrada multidisciplinar: ¿Se activa un «sistema oficialmente reconocido por el Estado» en el que especialistas de tres áreas —cirugía, medicina interna y psiquiatría— realizan una consulta conjunta presencial?
Anestesiólogo especialista presencial 24 horas: ¿Hay personal siempre disponible dentro del hospital para asegurar de inmediato la vía aérea y responder con soporte respiratorio ante una urgencia?
Capacidad para resolver complicaciones: Si ocurre un accidente urgente e inesperado, ¿es posible reoperar y atender al paciente en la propia UCI (ICU) sin necesidad de trasladarlo a otro hospital?
Por supuesto, para un paciente o familiar no es fácil identificar uno por uno estos sistemas especializados. Requiere una búsqueda de información extensa y una comprensión profunda del entorno sanitario.
Por eso, antes de decidir la cirugía, como mínimo debes plantear directamente al hospital las siguientes cuatro preguntas y comprobar las respuestas. Si la respuesta es ambigua o no inspira confianza, buscar otro centro sin dudarlo es la forma más segura de proteger tu vida.
«Las 4 preguntas mínimas» que el paciente debe hacer al hospital
«Cuando se decide si debo operarme, ¿qué especialistas, además del cirujano, se reúnen para deliberar?»
«Si surge una urgencia durante la cirugía o por la noche después de la cirugía, ¿un anestesiólogo especialista responde de inmediato?»
«Si aparece una complicación grave, ¿es posible tratarla directamente en este hospital (en la UCI)?»
«¿Hay un dietista-nutricionista y un coordinador que se encarguen de gestionar de forma dedicada la dieta y los hábitos de vida antes y después de la cirugía?»
La cirugía metabólica y bariátrica no es el final, sino el comienzo. Ni el prestigio del hospital ni un llamativo sello publicitario garantizan tu vida. La clave para evitar una segunda tragedia como la de Shin Hae-cheol es tener criterio para elegir un hospital que funcione como «equipo» y que responda con «sistemas».
[Resumen]
Preguntas imprescindibles: existencia de colaboración multidisciplinar, respuesta 24 horas de anestesiología, disponibilidad de UCI
Clasificación de la cirugía: cirugía de alta complejidad del grupo de enfermedades especializado (DRG-A) designado por el Ministerio de Salud y Bienestar
Criterios para elegir hospital: más que un simple sello de acreditación, es imprescindible confirmar anestesiología presencial, infraestructura de UCI y existencia de un equipo multidisciplinar
Objetivo de precaución: clínicas de atención primaria centradas en marketing con fines estéticos (p. ej., alta el mismo día)
Modelo recomendado: hospital terciario de referencia o hospital general integral de segundo nivel
