
Hay personas que, cuando disfrutan de juegos durante muchas horas, beben mucho café o bebidas energéticas. Sin embargo, consumir en exceso este tipo de bebidas con cafeína no es precisamente bueno para la salud. Entonces, entre agua y agua con gas, ¿qué conviene beber?
Un estudio ha mostrado que, al jugar, beber agua con gas en lugar de agua normal puede reducir la fatiga y hacer que se experimente un mayor disfrute. Un equipo de investigación de la Universidad de Tsukuba (Japón) hizo que 14 jugadores habituales jugaran durante 3 horas a un videojuego de fútbol virtual y, después, analizó con precisión el tiempo de reacción, el tamaño de la pupila (indicador de fatiga), los niveles de estrés, etc., al beber agua normal y al beber agua con gas.
Según los resultados, el grupo que bebió agua con gas mostró una fatiga subjetiva mucho menor que el grupo que bebió agua normal. En cambio, el disfrute del juego fue mucho mayor. En particular, se observó que el agua con gas ayuda a preservar la función cognitiva y a prevenir la constricción pupilar que aparece con la fatiga. En el juego real también se observó una mejora de la autorregulación, como la reducción del número de faltas cuando se bebía agua con gas.
El equipo interpretó que el dióxido de carbono de la carbonatación estimula los canales del «potencial receptor transitorio (TRP)», receptores sensoriales de la cavidad oral, elevando el estado de alerta del cerebro. Este estudio sugiere que, para reducir la fatiga cognitiva que se produce durante partidas prolongadas de eSports, el agua con gas puede ser una buena alternativa a la cafeína o a las bebidas azucaradas.
Estos resultados (Sparkling water consumption mitigates cognitive fatigue during prolonged esports play) se publicaron recientemente en la revista académica internacional 〈Computers in Human Behavior Reports〉.
El agua con gas está llamando la atención como una nueva alternativa adecuada para beber cuando se necesita concentración en el juego. Las bebidas que tomamos habitualmente provocan respuestas diferentes en el organismo. En primer lugar, el agua es la bebida más esencial para regular la concentración de la sangre y eliminar los desechos del cuerpo. Dado que el 75–85% del tejido cerebral está compuesto por agua, incluso una deshidratación leve puede dispersar la concentración y causar dolor de cabeza. En especial, cuando se reduce el parpadeo por estar inmerso en el juego durante mucho tiempo, una hidratación suficiente ayuda a mantener la humedad de las mucosas, lo que indirectamente puede aliviar la fatiga ocular.
En cambio, hay que tener cuidado al beber café y bebidas energéticas. La cafeína del café se une a los receptores de adenosina en su lugar, ahuyenta el sueño y aumenta temporalmente la velocidad de procesamiento cognitivo. Pero si se consume en exceso, la frecuencia cardiaca puede acelerarse demasiado y aparecer ansiedad, lo que puede resultar contraproducente en momentos que requieren un control preciso. Si se ingiere de golpe una gran cantidad de azúcar de bebidas energéticas con alto contenido en azúcares, puede producirse una secreción excesiva de insulina y una caída brusca de la glucosa en sangre, el llamado «bajón de azúcar» (sugar crash). Por eso, mientras se juega, puede sentirse una mayor sensación de debilidad y una caída repentina de la concentración.
La clave del agua con gas está en el estímulo físico. Cuando las burbujas de carbonatación estimulan la mucosa oral, se activan señales nerviosas que se transmiten al cerebro y se favorece la activación del sistema nervioso central. Como no se trata de excitar químicamente el cerebro como hace la cafeína, ayuda a mantener la mente despejada sin afectar de forma importante a la frecuencia cardiaca o a la presión arterial. El agua con gas sin azúcares ni edulcorantes artificiales tiene un menor riesgo de erosión dental y no supone carga calórica.
Para un consumo saludable de bebidas, es importante reducir la dependencia de la cafeína. Si se supera la ingesta diaria recomendada de cafeína en adultos (400 mg), pueden aparecer insomnio o enfermedad por reflujo gastroesofágico. Lo aconsejable es empezar la primera parte, cuando se necesita concentración, con agua o agua con gas, y beber solo un poco de café únicamente cuando sea imprescindible.
Al elegir una bebida, conviene comprobar el contenido de azúcares en la tabla nutricional y optar por tipos favorables para la hidratación, como agua con gas sin azúcar o té de cebada. Las bebidas demasiado frías pueden contraer los músculos del estómago y reducir la capacidad digestiva. Beberlas templadas, a una temperatura cercana a la ambiente, ayuda a evitar la distensión abdominal.
[Preguntas frecuentes]
P1. Se dice que el agua con gas erosiona los dientes; ¿es seguro que un jugador la beba a diario?
R1. La acidez del agua con gas pura, sin azúcar ni edulcorantes añadidos, suele ser ligeramente ácida, con un pH aproximado de 3–4, pero el riesgo de erosión dental es mucho menor que el de los refrescos carbonatados habituales. Aun así, si el esmalte dental es débil, puede ayudar usar una pajita para reducir el área de contacto directo con los dientes o enjuagarse suavemente la boca con agua después de beber.
P2. ¿Existe la posibilidad de que el agua con gas cause molestias gastrointestinales?
R2. El gas dióxido de carbono de las burbujas puede aumentar la presión dentro del aparato digestivo. Por ello, si se padece reflujo gastroesofágico o se siente con frecuencia distensión abdominal, el agua con gas puede empeorar los síntomas, así que conviene tener precaución. En estos casos, para mantener la concentración puede ser más eficaz beber agua a temperatura ambiente en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia.
P3. ¿Las bebidas carbonatadas de cero calorías pueden ofrecer el mismo efecto que los resultados de este estudio?
R3. En este estudio, la clave del efecto de alerta destacado es el estímulo físico de las burbujas de dióxido de carbono. Por tanto, las bebidas de cero calorías pueden proporcionar un estímulo similar, pero hay investigaciones que indican que las bebidas con edulcorantes artificiales pueden afectar a largo plazo al entorno de la microbiota intestinal o a la sensibilidad a la insulina. Para una concentración saludable, se recomienda priorizar el agua con gas pura sin aditivos.
